El rey Felipe VI ha viajado hasta México esta semana, donde se ha reunido con la presidenta del país, Claudia Sheinbaum, en un encuentro que ha servido para escenificar el acercamiento diplomático entre ambos países. El secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Roberto Velasco, fue el encargado de dar la bienvenida al monarca a su llegada al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, tras lo cual fue recibido por Sheinbaum en el Palacio Nacional, donde ambos posaron para la foto conjunta que ilustra este artículo, tomada momentos antes de la reunión bilateral.
"En Palacio Nacional, tuvimos una cordial reunión con el rey de España, Felipe VI. Conversamos sobre la importancia de los pueblos originarios a lo largo de la historia y de los vínculos entre México y España. Coincidimos en fortalecer la relación bilateral en beneficio de nuestras naciones", señaló la dirigente mexicana en sus redes sociales. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, José Manuel Albares, se refirió este viernes al encuentro como un impulso para las "excelentes e intensas relaciones fraternales" entre ambos países, así como una manera de reforzar la "hermandad, amistad y cooperación" de cara a la próxima Cumbre Iberoamericana los días 4 y 5 de noviembre en Madrid.
La excusa para este encuentro era deportiva, ya que el monarca cruzó el charco para disfrutar del partido de España contra Uruguay, último de la fase de grupos del Mundial de Fútbol, celebrado en la ciudad de Guadalajara. La máxima mandataria mexicana cursó invitación a la Casa Real, que se ha valido de este encuentro para normalizar las relaciones entre ambos países, tensas desde las últimas palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Tanto desde Zarzuela como desde Exteriores se ha puesto el acento en que "este viaje se enmarca en un contexto de intensificación de las relaciones bilaterales entre ambos países" y en que permitirá reforzar "los vínculos de cercanía y afinidad que unen a ambos pueblos". Por su parte, la Cancillería mexicana manifestaba que ambos países "continúan fortaleciendo sus lazos diplomáticos en beneficio de la relación y del bienestar de sus pueblos".
Los precedentes de unas relaciones en proceso de mejora
Sheinbaum celebraba esta semana el nuevo clima que atraviesan las relaciones entre México y España, ya que no siempre han estado en su mejor momento. La dirigente mexicana valoraba que el momento actual es "distinto" y que está marcado por un mayor acercamiento político y por avances en el reconocimiento de la historia y de las reivindicaciones mexicanas sobre el periodo de la Conquista. La presidenta mexicana, a su vez, ha enmarcado la visita en una nueva etapa de entendimiento entre ambos países tras años marcados por tensiones diplomáticas relacionadas con la visión histórica sobre la colonización española en América.
La presidenta recordaba que las diferencias se intensificaron después de la carta enviada en 2019 por el entonces presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, en la que reclamaba una disculpa por los abusos cometidos durante la Conquista. Según argumentó, la ausencia de una respuesta directa por parte del Rey fue interpretada en México como un gesto de distanciamiento, lo que justificó, posteriormente, la decisión que tomó en su momento de no invitar al monarca a su toma de posesión. Según señaló, la situación suponía “un agravio” no solo hacia López Obrador, sino también hacia el pueblo mexicano.
La senda comenzó a cambiar cuando el monarca reconoció, a mediados de marzo, que hubo "mucho abuso" durante la Conquista y admitió que aquellos comportamientos, vistos desde la óptica y los valores actuales, no son como para sentirse "orgullosos". Sus palabras fueron bien recibidas por la presidenta mexicana, que decidió entonces viajar a España para participar en una reunión en defensa de la democracia junto a otros líderes progresistas el pasado 18 de abril.
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