Segundo ataque registrado esta semana contra buques de carga en el Estrecho de Ormuz. Solo una jornada después de que se registraran ofensivas sobre tres buques, esta misma mañana se ha conocido que dos petroleros y un portacontenedores han sido presa del impacto de misiles que han llegado desde origen desconocido, algo que han apuntado las autoridades marítimas del Reino Unido, que no han podido esclarecer la procedencia de estos disparos.
La tripulación de las tres embarcaciones ha debido de ser evacuada debido a los incendios registrados, de los que se desconoce por ahora la autoría, en estos tres buques de carga. Una vez garantizada la seguridad de esta personas y que no hayan sufrido daños, el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo de Reino Unido (UKMTO) ha notificado que estos ataques no han derivado en ningún impacto medioambiental de relevancia. Ante la llegada de estos misiles que han impactado directamente con estos barcos, desde el UKMTO han hecho un llamamiento a transitar con precaución por el Estrecho de Ormuz y a notificar, de manera inmediata, cualquier actividad sospechosa.
Los buques petroleros afectados se encontraban navegando a cinco millas al sur de la ciudad iraquí de Basora, mientras que el portacontenedores estaba a 35 millas al norte de Jebel Ali, en Emiratos Árabes Unidos. Además de los daños que pueda causar sobre la población civil este conflicto bélico y cómo este pueda extenderse a otros países, el Estrecho de Ormuz se ha tornado en uno de los agentes más protagonistas de esta guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron al bombardear Irán.
Este paso marítimo es uno de los más importantes a nivel internacional, transitando por él un importante número de buques a diario. Como medida de presión, Irán comenzó a bloquear la circulación de los barcos, condicionando en gran medida los mercados a nivel internacional.
El Estrecho de Ormuz, una pieza clave en el tablero de ajedrez
En este contexto de creciente tensión, el bloqueo del Estrecho de Ormuz se ha convertido en una de las principales herramientas de presión empleadas por Irán desde el inicio de la actual escalada militar en la región. Este paso marítimo, que conecta el golfo Pérsico con el océano Índico, es una arteria fundamental para el comercio energético mundial, ya que por sus aguas transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa en el planeta. Cualquier interrupción o amenaza sobre la navegación tiene, por tanto, un impacto inmediato en los mercados internacionales y en la seguridad energética de numerosos países.
Tras los bombardeos llevados a cabo por Estados Unidos e Israel contra objetivos en territorio iraní, Teherán respondió, además de atacando países como Kuwait o Qatar, endureciendo su posición respecto al tránsito marítimo en la zona. Las autoridades iraníes advirtieron que podrían impedir o restringir la circulación de embarcaciones vinculadas a sus adversarios, lo que llevó a muchas navieras a extremar las precauciones o incluso a suspender temporalmente algunas rutas comerciales.
En paralelo, responsables iraníes lanzaron un mensaje dirigido a la comunidad internacional: permitirían el paso seguro de los buques de aquellos países que decidieran expulsar de su territorio a los embajadores de Estados Unidos e Israel. Según esta propuesta, las naciones que rompieran o suspendieran sus relaciones diplomáticas con Washington y Tel Aviv podrían navegar por el estrecho sin interferencias ni riesgos de ataques.
La iniciativa fue interpretada por analistas y gobiernos occidentales como un intento de utilizar uno de los puntos estratégicos más importantes del comercio mundial para presionar políticamente a otros Estados y aislar a sus adversarios. En este clima de amenazas, advertencias diplomáticas y creciente militarización de la zona, los ataques contra buques registrados en los últimos días, incluido el ocurrido esta misma jornada, se producen apenas unas horas después de que Irán planteara estas condiciones para garantizar la libre circulación en el estrecho y de que Trump asegurara que los barcos no tenían nada que temer. Esta coincidencia ha incrementado la preocupación internacional por la seguridad del tráfico marítimo en una de las rutas más sensibles del planeta.