Italia se prepara para aprobar una nueva ley electoral con la mirada puesta en los comicios que se celebrarán allí en año y medio. El Gobierno de coalición ultraderechista encabezado por la Primera Ministra, Giorgia Meloni, ha presentado un proyecto de reforma de la ley electoral vigente, que incluye el principio de proporcionalidad y un reconocimiento para la formación, partido o coalición que supere el 40% de los votos en las urnas. De salir adelante, se habrían celebrado siete elecciones generales con tres sistemas diferentes en el siglo XXI.

Lo novedoso del texto propuesto es la eliminación de las circunscripciones uninominales en las que actualmente resultaba elegido el candidato más votado, en favor de un sistema proporcional que favorezca la formación de coaliciones. El Ejecutivo transalpino ostenta mayorías absolutas en ambas Cámaras del Parlamento y, por ende, no tendrá dificultades para sacarlo adelante.

Según el Gobierno italiano, el objetivo de la reforma es garantizar la estabilidad de los futuros ejecutivos mediante un mecanismo que galardone al partido más votado con 70 diputados y 35 senadores extra si supera el 40% de las papeletas. Si ninguna lista alcanzara esta cifra, el reparto de los escaños sería proporcional.

Si las dos principales coaliciones obtienen entre el 35% y el 40% de los votos, la reforma electoral contempla la posibilidad de celebrar una segunda vuelta para otorgar el denominado “premio de gobernabilidad”. En cualquier caso, este incentivo adicional que recibiría el partido o coalición más votado no podrá exceder el 15% del total de escaños. De este modo, el ganador de las elecciones podría alcanzar como máximo 114 escaños en el Senado y 230 en la Cámara de los Diputados.

La iniciativa presentada por el Gobierno la semana pasada introduciría cambios en la normativa actual con vistas a las elecciones generales previstas para el próximo año. La ley electoral vigente, conocida como “Rosatellum”, configura un sistema mixto complejo: una parte de los escaños se asigna mediante un modelo mayoritario basado en circunscripciones uninominales, mientras que el resto se reparte a través de un sistema proporcional. Además, permite la formación de coaliciones, aunque no exige que concurran con un mismo programa ni con un único candidato a primer ministro.

"La proporcionalidad representa la forma más directa de traducir el voto en representación, garantizando que cada lista o coalición obtenga un número de escaños acorde con los votos efectivamente obtenidos", señala el texto depositado en el Parlamento. Para la oposición, se trata de una iniciativa que podría distorsionar la representación parlamentaria. El líder de la Alianza Verdes e Izquierda, Angelo Bonelli, denunció que se trata de un "claro intento de manipular las próximas elecciones", que demostraría el temor del Gobierno a perder autoridad si pierde el referéndum constitucional previsto para marzo.

En las elecciones de septiembre de 2022, la coalición de derechas integrada principalmente por Hermanos de Italia, la Liga y Forza Italia logró una mayoría sólida, en gran medida gracias a la división del centroizquierda. No obstante, las encuestas más recientes indican que, si el Partido Democrático y el Movimiento Cinco Estrellas concurrieran juntos —como ocurrió en las últimas elecciones regionales—, el resultado podría acercarse mucho a un empate. El principal obstáculo es que, dentro del bloque progresista, todavía están lejos de consolidar una coalición firme.

La reforma, de hecho, obliga a las coaliciones a presentar el nombre de un único candidato propuesto para el cargo de primer ministro durante la presentación de las listas para garantizar la transparencia electoral. Sin embargo, este último punto, que parece hecho a posta para evidenciar la división de la izquierda, incapaz actualmente de elegir un único líder, obvia que la designación del candidato a primer ministro es una prerrogativa del presidente de la República.

El plan del Gobierno italiano es que la Cámara de los Diputados vote en julio el nuevo texto y el Senado en octubre. Una reforma 'exprés' que permitiría llegar a las próximas elecciones –previstas para la segunda mitad del 2027- con una nueva ley electoral hecha a la medida de Meloni.

Se trata de una propuesta de carácter proporcional que modificaría las bases vigentes para las votaciones programadas para el próximo año y que permitiría a Meloni gobernar tranquilamente ante un eventual triunfo, evitando que la oposición progresista consiga ventajas si es que se unen en una coalición diferentes partidos.

A su vez, la reforma contempla que las coaliciones informen los nombres de sus respectivos candidatos a primer ministro en sus programas, y no aparecerían en las papeletas. Es así como los electores tendrán que votar por el símbolo de la coalición o partido sin expresar ninguna preferencia directa por el candidato a primer ministro.

En las últimas elecciones generales de 2022 la izquierda se presentó fragmentada, por lo que la ley Rosatellum “ayudó” a que la ultraderecha de Meloni obtuviera la mayoría absoluta en ambas Cámaras del Parlamento. Con el nuevo mecanismo, protegerían esta mayoría en las votaciones de 2027.

El diputado Davide Faraone, de Viva Italia, arremetió contra Meloni por la propuesta de reforma a la ley electoral, criticando “la altísima bonificación por mayoría”.

En paralelo, la líder del principal partido de la oposición, el Partido Demócrata (PD), Elly Schelin, atribuyó esta “aceleración” legislativa al “miedo” del Gobierno ante el próximo referéndum sobre la reforma de la Justicia. En ese sentido, aseguró que el texto podría “distorsionar gravemente la representación” en el país.

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