El ataque frustrado de Cole Allen contra la Administración Trump en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca ha sacudido el domingo en Estados Unidos. El propio presidente y varios medios de comunicación han desvelado parcialmente lo que apunta a ser un manifiesto escrito por el asaltante antes de perpetrar su acción en el Hotel Hilton de Washington. La nota atribuida al californiano de 31 años contiene una larga lista de acusaciones y descalificaciones contra el magnate republicano, además de una justificación política y una lista de objetivos que, según el documento filtrado, pretendía atacar durante el evento. “No pienso dejar que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos de sangre con sus crímenes”, escribió.
Esta sonora oración es sólo un extracto del texto que Allen envió a sus familiares antes de cometer un ataque que, gracias al Servicio Secreto, quedó sólo en tentativa. La misiva contiene una dura carga política contra el presidente de Estados Unidos, incluyendo el entrecomillado anterior que Allen utiliza como argumentación para evitar que el magnate continúe hostigando a Irán en su guerra de la mano del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. En todo momento, dichas expresiones están atribuidas al propio Allen y no son hechos acreditados judicialmente.
El detenido, de 31 años, profesor de profesión y residente en Torrance (California), también apunta en el escrito contra miembros del gabinete de Trump y otros cargos públicos. Según la nota filtrada, su intención era actuar contra los responsables institucionales “del más alto al más bajo”, aunque excluía expresamente al director del FBI, Kash Patel. Allen firma el texto con diversos alias, entre los que destaca Cole ‘Fuerzafría’ y ‘Amistoso Asesino Federal’.
Justificación política y referencias religiosas
La carta, sin embargo, no se limita a señalar objetivos, sino que también edifica una justificación política y moral del intento de asesinato del presidente y de su cúpula. El asaltante asegura en el escrito sentir “rabia” por lo que los hechos que le atribuye a la actual Administración, incluyendo menciones a supuestas “violaciones en centros de detención”, “pescadores ejecutados sin juicio” o la “adolescente violada por muchos criminales de este Gobierno”. Sus palabras engarzan con un razonamiento en el que cuestiona la idea cristiana de “poner la otra mejilla”.
Cole Allen: "No pienso dejar que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos de sangre con sus crímenes"
Según recoge el texto, Allen sostiene que hacerlo “cuando otra persona es oprimida” no sería cristiano, sino “cómplice con los crímenes del opresor”. En otro tramo de la nota, argumenta que Estados Unidos es un Estado de derecho. Sin embargo, apostilla que “cuando los representantes y jueces no cumplen la ley, nadie les debe nada”. También expone las diferencias entre sus presuntos objetivos y las personas que, según él, no formaban parte de su plan, del que excluía al personal de seguridad y del hotel. “No son objetivo, si fuera posible”, afirmaba. De igual modo ocurre con los agentes del Servicio Secreto, planteando que sólo serían atacados en caso de que “fuera necesario”. Por lo tanto, expresa su intención de “incapacitarlos de forma no letal”. Así, explica que también llevaba perdigones y no balas para evitar daños mayores y colaterales.
“Parece que nadie ha pensado qué pasa si alguien se registra el día anterior. Este nivel de incompetencia es demencial”, señala el documento filtrado. En la parte final de la misiva, Allen pide perdón de forma reiterada a su familia, amigos y entorno. Afirma que, si hubiera encontrado “otra forma de hacerlo”, la habría elegido. También se identifica como mitad negro y mitad blanco. Tras su detención, Allen podría enfrentarse a dos cargos principales: uso de un arma de fuego en un crimen violento y asalto a un agente federal con arma de fuego.
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