Bajo el telón de fondo de la crisis migratoria de Ceuta, que cumple este jueves dos semanas, desde el plano europeo uno de los puntos en caliente fue el choque de Italia con la gestión del Gobierno de España, motivo por el cual el Ejecutivo de Giorgia Meloni decidió cerrar el espacio Schengen ante el temor de una llegada masiva de migrantes al continente. Una realidad que se mantiene aún latente.

El ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, ha insistido este jueves de nuevo que su país sólo levantará la suspensión del acuerdo cuando los riesgos disminuyan por completo: “Al inicio de la crisis, se apuntaba a la posibilidad de un nuevo intento de entrada masiva el 15 de agosto, circunstancia que confirma plenamente la medida vigente y que ha llevado al ministro del Interior español a hablar de un auténtico ataque a la integridad territorial de su país”, ha expresado durante una comisión parlamentaria.

A lo que ha añadido que las autoridades marroquíes, por su parte, “están reforzando sus medidas preventivas mediante el redespliegue de unidades de seguridad procedentes de otras regiones” en Ceuta. “No cabe descartar el riesgo de que nuevas movilizaciones y concentraciones, sumadas al descontento juvenil, puedan ser aprovechadas a través de las redes con fines de radicalización o reclutamiento”, ha agregado.

En este sentido, ha defendido que la postura del Gobierno de Meloni no es más que “la protección de la seguridad nacional”, pese a que el espacio Schengen no se ha visto en ningún momento amenazado por esta crisis. En este sentido, el titular del Interior italiano no ha fijado el problema en “el compromiso de las autoridades de Madrid”, sino que ha entrado en acusaciones de “ingobernabilidad objetiva de una crisis de esta magnitud” pese a que un gran volumen de los migrantes que entraron el 30 de julio de manera irregular fueron devueltos en cuestión de 24 horas.

“Me gustaría reiterar que nuestra decisión de restablecer temporalmente los controles fronterizos, aéreos y marítimos en las fronteras interiores no es una medida dirigida contra España o cualquier otro socio. Está fuera de discusión cualquier acto de este estilo con respecto a España, país vinculado a nosotros por lazos históricos de amistad y hermandad”, ha aseverado, matizando que estos controles no afectan “en modo alguno a los flujos turísticos”.

Al tiempo, en pleno tono político, Piantedosi ha defendido que su Gobierno no ha actuado con “fines políticos”, pese a no haber atendido a la postura del Ejecutivo de Sánchez al respecto. “A mi juicio, no revela más que una reacción hipócrita y falaz por parte de quienes aún carecen de una comprensión clara de las respuestas adecuadas, a escala internacional, europea y nacional, ante el fenómeno migratorio al que nos enfrentamos”, ha afeado hacia Moncloa.

España responde con controles fronterizos

Debido a esta postura de momento inamovible por parte del mandato de Meloni, y pese a que Moncloa trató de negociar un entendimiento, España restableció los controles fronterizos con Italia desde el pasado sábado 8 de agosto. Desde entonces, ya han sido identificadas 3.000 personas procedentes de Italia en aeropuertos nacionales, según ha cifrado el Ministerio del Interior este jueves. Para ser más exactos, han sido 3.115 viajeros, controlándose 273 vuelos y 446 agentes que han participado en el operativo.

El restablecimiento temporal de los controles fronterizos en aquellos aeropuertos y puertos que mantienen conexiones directas entre España e Italia entró en vigor el sábado 8 de agosto. El Gobierno ha ordenado estos controles hasta el próximo 7 de septiembre a la espera de que Italia retire la suspensión del espacio Schengen a nuestro país.

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