El Estado genocida de Israel nunca se ha regido por el derecho internacional ni por los mínimos humanitarios, anteponiendo sus ansias expansionistas y la eliminación de la población de terceros países. El agravamiento del genocidio en Palestina y la ofensiva ilegal lanzada contra Líbano están evidenciando, a ojos de todo el mundo, este posicionamiento, que antes intentaban tapar con la ayuda de la propaganda estadounidense y europea, pero del que ahora presumen abiertamente tras verse frustrado el teatrillo sionista. Hace escasas horas, el primer ministro genocida, Benjamín Netanyahu, ha dado la orden de seguir dando pasos en su estrategia de exterminio.

Las imágenes del ministro de Seguridad Nacional, Ben Gvir, torturando y mofándose de ciudadanos europeos secuestrados por las autoridades israelís fueron una muestra de hasta donde llega la impunidad del Estado ilegítimo. Si bien estas ni siquiera son una mínima representación de los verdaderos crímenes de guerra israelís, que sufren poblaciones como la palestina y la libanesa, abandonadas por occidente y las inoperantes instituciones mundiales. El nuevo mandato de Netanyahu es endurecer los ataques contra el Líbano, vulnerando de forma burlesca el alto el fuego vigente desde el 17 de abril, que ha incumplido de forma sistemática.

"De acuerdo con las instrucciones que hemos dado el ministro de Defensa, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y yo mismo, estamos intensificando nuestra operación en el Líbano", ha declarado públicamente el criminal internacional. “Estamos desplegando grandes fuerzas sobre el terreno y tomando posiciones estratégicas", ha celebrado la nueva ocupación ilegal. La excusa es la misma de siempre, el expansionismo violento para proteger a la población de la violencia, que recuerda al Lebensraum asumido por los nazis.

“Estamos fortificando la zona de seguridad para proteger a las comunidades del norte", ha intentado justificar Netanyahu, mientas su ejército sigue arrasando ciudades y asesinando a todos los civiles que no llegan a desplazarse. Desde el pasado 2 de marzo, cuando iniciaron su ataque ilegal contra el Líbano, Israel ha asesinado a 3.213 personas y ha herido a otras 9737. Cifras que se multiplican exponencialmente contando los bombardeos reiterados que lanzan, sin necesidad de justificación, desde hace años. “Soluciones creativas e innovadoras”, ha expuesto el genocida, asegurando que confía en sus militares.

El último de los bombardeos, sucedido este martes, ha dejado al menos 16 muertos bajo el fuego israelí. El número de heridos ni siquiera es cuantificable, pues los objetivos alcanzados eran edificios residenciales. "Ante las violaciones del acuerdo de alto el fuego por parte del grupo terrorista Hezbolá, el Ejército se ve obligado a actuar con firmeza contra él", ha trasladad el portavoz en árabe del Ejército israelí, Avichai Adrai, antes de reclamar a la población que se "evacúe de inmediato y se dirija al norte del río Zahrani".

Es de dominio público que quien se ha saltado todos los alto el fuego firmados es Israel, pero el régimen teocrático insiste en responsabilizar a terceros para justificar el asesinato de civiles y el arrase de ciudades enteras. "Todo aquel que se encuentre cerca de elementos de Hezbolá, sus instalaciones y medios de combate, pone en peligro su vida", ha apostillado Adrai. Como en Palestina con Hamás, hospitales, colegios, viviendas, supermercados y todo lo que se interponga en el camino del expansionismo israelí es etiquetado como enclave de la milicia.

Palestina sigue sufriendo el genocidio

Mientras los ojos se centran en Irán y el Líbano, Palestina no ha dejado de sufrir el genocidio con el que Israel somete a la población desde hace décadas. Este martes, con la reiterativa justificación de que toda persona presente en la zona es de Hamás, las fuerzas criminales han vuelto a atacar Gaza. El resultado ha sido una persona asesinada y una veintena heridas a causa de un bombardeo de Israel contra un edificio de apartamentos en el barrio de Al Rimal, en el oeste de ciudad de Gaza.

A la par, los colonos israelís, salvaguardados por el régimen de Netanyahu, continúa robando tierras y viviendas a la población palestina. Una práctica que se despliega desde el nacimiento ficticio de Israel y que ahonda en el apartheid. Ni siquiera la presencia de escuelas financiadas por la Unión Europea (UE) en Cisjordania, demolidas por los colonos, frenan su avance. La respuesta comunitaria, contundente contra Israel como acostumbra, es citar a algún embajador o responsable de negocios, que se burla en la cara de los trajeados europeos. Una farsa mientras decenas de miles de personas son asesinada por Israel en cada vez más territorios.

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