Israel ha anunciado dos nuevos ataques contra Irán este viernes, el primero a una planta de agua pesada en la provincia de Arak situada en el centro-oeste del territorio, y la segunda a una fábrica de óxido de uranio concentrado situada en Yazd, provincia del centro del país. Según han trasladado las autoridades iranís, la ofensiva no ha supuesto riesgo de contaminación para la población.

La justificación tras el ataque del ejercito de Israel se encuentra en que estos han detectado "intentos para reparar" la que fuera "una infraestructura clave para la producción de plutonio para armas nucleares".

Asimismo, el país liderado por Benjamín Netanyahu ha explicado que uno de los objetivos tras el ataque se encontraba en debilitar a la economía iraní debido a que "la planta representaba un importante activo económico para la Organización de Energía Atómica de Irán" y "sus actividades generaban decenas de millones de dólares anuales" para las autoridades iraníes.

Al paso de las horas, el Ejército israelí a través de redes sociales ha trasladado el ataque ejercido contra la planta de extracción de uranio ubicada en Yazd, la cual según han expresado era “la única de su tipo " en todo el territorio, "donde las materias primas extraídas del subsuelo se someten a procesos mecánicos y químicos para luego ser utilizadas como materia prima para el enriquecimiento de uranio”.

"Las Fuerzas de Defensa de Israel no permitirán que el régimen terrorista iraní continúe con sus intentos de avanzar en el programa de armas nucleares, lo que constituye una amenaza existencial para el Estado de Israel y para el mundo entero", ha transmitido el Ejército zanjando su comunicado.

Las autoridades nucleares de Irán ya habían advertido con anterioridad de los ataques tanto contra Arak como contra la planta de producción de “torta amarilla” situada en Ardakán. En relación con el primero de ellos, han señalado que “las investigaciones iniciales indican que este incidente no provocó ninguna liberación de materiales radiactivos fuera del complejo y, por lo tanto, no existe preocupación para los ciudadanos ni para las zonas aledañas”.

En cuanto al ataque israelí contra Arak, la agencia nuclear iraní ha afirmado que la planta de agua pesada Mártires de Jandab fue alcanzada por un “ataque criminal perpetrado por el enemigo estadounidense-sionista”. En este sentido, el organismo ha insistido en que “no existe riesgo de contaminación para la población de la región”, según consta en una declaración difundida por la agencia semioficial de noticias Tasnim.

Además, cabe destacar que el pasado jueves, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una ampliación de la suspensión de los ataques contra las centrales eléctricas de Irán durante un periodo adicional de 10 días, hasta el próximo 6 de abril. Esta decisión se produjo después de haber pospuesto previamente dichas acciones durante cinco días y de haber emitido un ultimátum de 48 horas a Teherán para que reabriera el estrecho de Ormuz.

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