El Estado genocida de Israel está aprovechando la ofensiva ilegal lanzada contra Irán, en colaboración con Estados Unidos (EEUU), para arrasar el Líbano y adueñarse de más territorio contraviniendo el derecho internacional. Las incursiones de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el bombardeo sistemático de población civil en territorio libanés, de igual manera que en Palestina, son una realidad casi diaria desde hace décadas y Gobierno de Benjamín Netanyahu está utilizando el nuevo contexto bélico para intentar dotar de justificación estos crímenes de guerra, los dos últimos sucedidos la pasada noche.

El criminal de guerra que los israelís han colocado al frente del Gobierno ha anunciado después que, tras asesinar decenas de muertos en los últimos ataques, una gran parte significativa niños, lanzaría una ofensiva militar contra el Líbano. Como no podía ser de otra manera, la excusa para invadir el país vecino y asesinar menores de edad es la milicia de Hezbolá (Hamás, en el caso de Palestina). Una playa llena de civiles, una universidad, los barrios más pobres de Beirut, edificios de viviendas. Estos son los objetivos bombardeados.

Un crimen de guerra en toda regla

"Dije al Gobierno del Líbano hace unos días que están jugando con fuego si siguen permitiendo a Hezbolá actuar en contra de su compromiso de desarmarlo. Ha llegado el momento de que tomen su destino en sus propias manos. Si no lo hacen, lo haremos nosotros", amenazaba el primer ministro genocida. "Estamos aplastando al régimen terrorista en Irán. Estamos dañando y aplastando a quien hace lo que le pide, Hezbolá en el Líbano", presumía.

Israel acumula crímenes de guerra

El ejercito de los genocidas bombardeaba este jueves la Universidad Libanesa de Beirut, ubicada al sur de la capital, y asesinaba a dos profesores que impartían clases en el centro académico. Las víctimas mortales son Hussein Bazzi, director de la Facultad de Ciencias, y el profesor Mortada Srur, cuyos delitos eran impartir conocimiento. Un "atroz ataque mientras desempeñaban sus funciones en el Complejo Universitario Rafki Hariri", explicaba el comunicado que confirmaba la perpetración de “un crimen de guerra en toda regla”.  Uno más de Israel.

"El Derecho Internacional Humanitario establece claramente la protección de las instituciones educativas y culturales y tipifica como delito cualquier ataque contra ellas en cualquier circunstancia", exponían el Ministerio de Educación Libanés y la Universidad, sabedoras de que las normas que rigen el mundo no aplican cuando son Estados Unidos y sus aliados los que cometen los crímenes. "Asuman sus responsabilidades y actúen con urgencia para proteger las instituciones educativas, preservar la inviolabilidad del campus universitario y mantener la educación al margen de los ataques y la violencia", reclamaban a una comunidad internacional cómplice y a unas Naciones Unidas (ONU) inoperantes.

Pero el derecho internacional le importa lo mismo a Israel que los cientos de miles de niños palestinos que ha asesinado con bombas, fósforo blanco o que, directamente, ha matado de hambre. Por eso ha atacado un playa de Beirut, donde los civiles más pobres acampan, pues no tienen ni una vivienda en la que protegerse. Ocho muertos y 31 heridos inocentes, sin relación alguna con Hezbolá, que se suman a la interminable lista de cadáveres que desbordan la mochila de Israel.

Si bien esta masacre sabía a poco a Netanyahu. También este jueves, Israel ha atacado localidad de Ain Ebel, al sur del Líbano, donde han perdido la vida tres personas. Mismo número de civiles han muerto por cuenta de otro ataque aéreo israelí perpetrado en Barich, en el distrito de Tiro, también al sur del país. A su vez, nueve personas han fallecido, entre ellas cinco menores de edad, y siete han resultado heridas en otro ataque contra la localidad de Arki, a 15 kilómetros de Sidón. 15 asesinados, cinco de ellos niños, y múltiples heridos.

Todo libertad y civilización. Universidades, hospitales, colegios, playas, todo son enclaves de Hezbolá. Y los niños sus principales militantes, a ojos sionistas. "La guerra contra Hezbolá es una guerra en otro frente principal, no en un escenario secundario", ha advertido un mando militar israelí, advirtiendo de lo que vendrá. Seguirán siendo asesinados miles y miles de civiles para saciar las ansias imperialistas y expoliadoras de Israel y Estados Unidos. La comunidad internacional no moverá un dedo, pues las vidas de inocentes en Oriente Medio no valen más que el petróleo y mantener contento a Donald Trump.

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