Pese a la vigencia del alto el fuego y el encauzamiento de las conversaciones diplomáticas, Israel no cesa en sus hostilidades. Al menos tres personas han muerto este jueves en un nuevo bombardeo de las fuerzas israelíes en una localidad del sur de Líbano, coincidiendo con la inminente reunión que la diplomacia de ambos países tendrá en Washington, en Estados Unidos, en vista de cesar los ataques perpetrados en el marco de la guerra en Oriente Próximo.

En un breve comunicado, el Ministerio de Sanidad libanés ha informado de este último ataque con víctimas mortales en la carretera de Shukin, en el distrito de Nabatiyé, teniendo en cuenta que, en la ciudad de Yater, se ha dado otro ataque reciente que ha dejado otros dos heridos, uno de ellos menor de edad. Desde que comenzó la ofensiva israelí a principios de marzo, Líbano ya ha sufrido un golpe mortal de casi 2.400 fallecidos y más de 7.600 heridos.

Pero estas localidades no han sido las últimas golpeadas en las últimas horas, puesto que el Ejército israelí también ha bombardeado la localidad de Tiri, al sur del país, donde la periodista libanesa Amal Khalil, del diario local 'Al Akhbar', ha sido asesinada, resultando herida otra compañera de profesión, Zeinab Faraj. “Atacar a periodistas es un crimen atroz y una flagrante violación del Derecho Internacional humanitario ante el cual no guardaremos silencio”, ha condenado el ministro libanés de Información, Paul Morcos, en redes sociales, quien ha reiterado que su país “responsabiliza a Israel de la seguridad de los periodistas”.

Sobre esta bélica realidad, una veintena de expertos en Derechos Humanos de la ONU alertaron la pasada semana de que Israel estaría cometiendo una “limpieza étnica” contra la población libanesa, un modus operandi que evoca a la masacre llevada a cabo contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza. En un comunicado, los expertos de Naciones Unidas defendieron que “el desplazamiento forzoso de población civil constituye crímenes de lesa humanidad y de guerra, según el Derecho Internacional”.

Líbano aboga por “extender” el alto el fuego

Debido a este último episodio de violencia, el presidente libanés, Joseph Aoun, ha precisado que el objetivo de la reunión en suelo estadounidense pasa por “extender” el alto el fuego vigente, el cual se agotará este domingo. Al tiempo, ha ahondado en que la intención de Beirut es “el cese de la destrucción de viviendas y los ataques contra civiles, lugares de culto, periodistas y los sectores médico y educativo”, precisando que esta será la intención que trasladará su embajadora en Estados Unidos, Nada Hamadeh Mouawad, en la reunión diplomática.

El mandatario libanés ha garantizado a su vez trabajar para “abordar las violaciones” que se están cometiendo durante la tregua, aunque ha celebrado que Líbano, pese a estas circunstancias, esté de nuevo “en la agenda estadounidense”: “Esto nos abre puertas, si las cosas se desarrollan como deben, en términos de recuperación económica, reconstrucción y otras áreas”, ha aseverado.

Siguiendo esta línea, Aoun ha mostrado su interés futuro en acudir personalmente a Washington para reunirse con el mandatario de la Casa Blanca, Donald Trump, en aras de “informarle detalladamente” sobre la situación real de su país, al considerar que “una llamada telefónica no es suficiente para abordar estos asuntos ni para llegar a un entendimiento”.

Pese a estas palabras de entendimiento de Aoun, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha elevado el tono advirtiendo que el acuerdo con el Gobierno de Benjamín Netanyahu debe pasar por “la retirada completa” de sus tropas en el sur de su país, según ha ahondado en una entrevista concedida a ‘The Washington Post’. Por ello, ha instado a la representación diplomática norteamericana a “presionar a Israel para que modere sus demandas”.

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