El pasado 24 de mayo, diez integrantes de la caravana organizada por Maghreb Sumud Organization y la Global Sumud Flotilla, entre ellos la española Alicia Armesto, fueron secuestrados en el este de Libia cuando intentaban cruzar el país para llevar ayuda humanitaria a Gaza, sitiada por el Estado genocida de Israel. Han transcurrido casi tres semanas desde se apresó sin motivo a los activistas, cuya situación empeora por momentos.

Su paradero exacto se desconoce, pues fueron transportados ilegalmente hasta una cárcel clandestina desde una zona situada entre Trípoli y Bengasi, cuando se disponían a negociar su paso pacífico por la zona. La caravana la formaban 230 personas de veinte países distintos y los diez voluntarios que acudieron al encuentro pactado, reuniendo ocho nacionalidades diferentes (España, Italia, Estados Unidos, Tunez, Portugal, Uruguay, Argentina, Polonia) fueron apresados. Por el momento, la acción de los gobiernos los ciudadanos están siendo ilegalmente retenidos no ha servido de gran cosa.

Esta situación ha empujado a miembros de anteriores expediciones, activistas propalestinos y familiares de los secuestrados a iniciar una huelga de hambre que presione a las diferentes administraciones. 30 personas de 14 países diferentes que han decidido pasar a la acción para intentar generar una reacción. Entre ellas se encuentra Inés Madrazo, cardióloga de profesión y activista propalestina que ha compartido con ElPlural.com los detalles de la situación y las exigencias a los gobiernos.

Pregunta (P): En primer lugar, ¿qué pasó para que les detuvieran?

Respuesta (R): Habían acordado una reunión en la región para conseguir el paso seguro y, en ese momento, fueron secuestrados, montados en una furgoneta sin identificación y llevados a un sitio clandestino. Allí permanecen sin contacto consular, que es intermitente, ni con sus familias. Hay gente que lleva más de cinco días sin poder tener ningún tipo de comunicación. Están en celdas, durmiendo en el suelo y con una situación que agrava por momentos.

P: ¿Qué justificación les dieron para retenerles, si es que ofrecieron alguna?

No pesa sobre ellos ningún cargo, igual que en las detenciones ilegales realizadas por Israel. La justificación, del 2 de junio, para prolongar diez días más su detención es que no habían cumplido con los requisitos necesarios de inmigración. Esto no es verdad porque tienen todos los visados y han cumplimentado todos los documentos necesarios para entrar en Libia.

P: ¿Cómo están los secuestrados? Entre ellos hay una española

R: Hay personas que han llegado a perder el conocimiento y a convulsionar, momento en el que han conseguido que los propios guardas les dejen un móvil para contactar. Entre ellos está la periodista Alicia Armesto, que tiene 62 años y es la tercer vez que participaba en una misión de ayuda humanitaria a Gaza.

P: ¿Cuál está siendo la posición de las autoridades españolas?

R: El Ministerio de Exteriores se reunió hace más de una semana con las familias y ha iniciado contactos y negociaciones con el Gobierno regional del este de Libia, pero la situación es muy complicada. No se sabe nada más y no se ha vuelto a tener acceso a ninguna información. No sabemos cuál es el estado de la periodista española, no tiene contacto con su familia.

Lo primero que tiene que exigir el Ministerio de Exteriores y el Gobierno es que tengan un acceso constante (los secuestrados) al Consulado, que no lo tienen. El cónsul entra cada ciertos días y, ahora, lleva un tiempo sin poder visitarles y saber cuál es su estado de salud. Lo primero es que tengan acceso a defensa jurídica, consulado y control médico.

P: Entonces, ¿la intención de la huelga es forzar a los responsables públicos a acometer una actuación más contundente?

R: La huelga de hambres es para presionar a los gobiernos y que realicen una acción diplomática inminente. Es urgente. La situación se agrava por momentos y es necesario pasar a la acción y no solo gestos diplomáticos.

En el caso de España, la intención es presionar al Gobierno y al ministerio de Asuntos Exteriores para que tomen acciones inmediatas y romper el silencio mediático del secuestro, pero también el silencio sobre el genocidio en Palestina que se ha establecido desde el supuesto alto el fuego -que no es real-.

P: ¿A qué creéis que responde este silencio?

R: Se está criminalizando la solidaridad y la ayuda humanitaria, pese a que no dejan de ser civiles desarmados que estaban llevando ayuda e intentando romper el bloqueo a la Franja de Gaza. Civiles que están haciendo lo que deberían de hacer nuestros gobiernos. Es una forma de impedir que la gente siga intentando ayudar, manifestarse o poner la voz en el genocidio de Palestina.

El silencio es un ejemplo más de la complicidad con el Estado sionista de Israel, que está escondiendo el genocidio más documentado de la historia y más negado. Es totalmente incomprensible que se haya vulnerado más de 3.000 veces el alto el fuego de octubre de 2025, hablando solamente de Gaza y no del Líbano.

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