Benjamin Netanyahu no acepta que un solo país de Occidente no calle y asienta ante sus constantes violaciones del derecho internacional. Este es el caso de España, que planta cara al primer ministro de Israel en la condena al genocidio en Gaza, o el recrudecimiento en las últimas semanas de su ofensiva sobre Líbano a raíz de la operación ilegal contra Irán iniciada junto a Donald Trump en febrero.
Todo comenzó en abril con la quema de un muñeco de Netanyahu en El Burgo, en Málaga, que el Gobierno israelí vinculó directamente con el "incitamiento sistémico" del Ejecutivo español. El berrinche del sionismo llegó a un punto álgido este viernes, cuando Netanyahu amenazó a España con "pagar un precio inmediato" por plantarle cara al genocida, según él, difamando al "ejército más moral del mundo", responsable del asesinato de cientos de miles de civiles en Palestina, Líbano y otros países en las últimos décadas.
El primer ministro de Israel ordenó explusar a los representantes españoles del Centro de Coordinación Cívico-Militar, órgano que supervisa el mal llamado 'alto el fuego' en la Franja de Gaza situado en la ciudad de Kiryat Gat. Una primera consecuencia de esas amenazas, que reflejan el nerviosismo de Netanyahu ante la posibilidad de que más países europeos se sumen a la condena de España. De momento, el mismo viernes, Pedro Sánchez volvió a pedir a la Unión Europea que rompa el acuerdo de asociación con Israel, que el Gobierno hebreo está "atropellando y violando".
El padre de Netanyahu defiende que el antisemitismo nació en España
Sin embargo, la aversión de Netanyahu a España no es nueva, ni empezó con las acciones del Gobierno como el reconocimiento de Palestina en mayo de 2024. El ahora primer ministro es desde hace décadas un ideólogo del sionismo, cuyas ideas beben directamente de lo que defendía su padre, Benzion Netanyahu. Este historiador, nacido en Polonia, fue uno de los que teorizó sobre el derecho de los judíos a conquistar a los árabes, a los que calificaba como "salvajes".
De él -y otros ideólogos- nacieron las tesis del sionismo revisionista, que justifica los abusos cometidos en nombre del pueblo judío por los ataques que han sufrido a lo largo de los siglos, en los que incluyen a España. De hecho, Netanyahu padre defiende que el racismo contra los judíos nació en España en el siglo XV, con la persecución a los conversos que propugnó la Iglesia Católica. Así lo refleja Los orígenes de la Inquisición en la España del siglo XV, uno de sus libros en los que reinterpreta la historia y afirma que los judíos fueron perseguidos en nuestro país por "odio racial antisemita".
Su tesis, según apunta el politólogo del Real Instituto Elcano Ignacio Molina. defiende que la persecución se mantuvo aunque los judíos se hubieran convertido al cristianismo por "impureza de sangre". Lo más significativo es que, aunque los judíos eran perseguidos en toda Europa, y en España la intolerancia provenía de la Iglesia Católica, Netanyahu culpa al pueblo español y al Estado. De este discurso nace el victimismo característico del discurso sionista, que emplean los más radicales para justificar genocidios, y que ha influido al actual primer ministro israelí. La idea de que "el judío nunca está seguro", que explican con episodios como el Holocausto, pero cuyo origen sitúan en la España del siglo XV.
Los Netanyahu heredan el rechazo a España
Que las ideas de Benzion las abraza Benjamin queda claro desde que el ahora primer ministro inició su carrera política en los años 90. Él mismo ha dicho que la obra de su padre definió su postura sobre Israel. Pero en lo que respecta a España, Netanyahu reforzó las tesis de su padre en 2013, cuando el ya entonces mandatario israelí le regaló al papa Francisco un ejemplar del libro sobre la Inquisición durante una visita al Vaticano. El mensaje que lanzó con este gesto es tremendamente simbólico, ya que Netanyahu padre exculpa a la Iglesia del antisemitismo y culpa de él a la sociedad española.
En 2015, el primer ministro dio un paso más en su discurso. En un encuentro con líderes judíos en París, Netanyahu utilizó la España del siglo XV como ejemplo histórico del antisemitismo. El líder sionista insistió en las tesis de su padre, olvidando en el camino otros episodios en el que el odio contra los judíos se ha traducido en persecución y asesinato como el Holocausto.
Y la aversión a España sigue pasando entre generaciones del linaje del primer ministro israelí. El último en sumarse ha sido, su hijo, Yair Netanyahu, que se dedica al activismo político y a promover las ideas sionistas y de ultraderecha de su padre y su abuelo a través de su podcast. En 2019, cuatro años antes de los atentados de Hamás y de que su padre recrudeciera su genocidio en la Franja de Gaza, Netanyahu publicó en redes sociales que si los árabes y musulmanes querían "liberar tierras ocupadas" podían empezar con Ceuta y Melilla.