Federico Jiménez Losantos recibía en la mañana de este martes a María Corina Machado en su estudio de esRadio. El locutor español se tornaba, así, en la última figura pública con la que la líder opositora venezolana iba a mantener un encuentro en España, suponiendo el cierre a la gira que ha realizado en el país, donde, además de atender a los medios de comunicación, se ha reunido con distintos líderes de la derecha y ha disfrutado de un baño de masas en Madrid acompañada de Isabel Díaz Ayuso.
En su paso por los estudios de esRadio, a los que acudió para ser entrevistada por Federico Jiménez Losantos, las cámaras han capturado el saludo de ambos, unas imágenes que rápidamente han sido recogidas por las redes sociales tanto para hacer críticas como bromas al presentador. Por un lado, en lo referido a la mofa, el encuentro de Machado y Losantos se ha vuelto viral por la diferencia de altura existente entre ambos y favorable a la opositora venezolana. En este sentido, el abrazo que ambos se han dado ha resultado jocoso para muchos, hallando mensajes variados y, por ejemplo, encontrando una descripción de la instantánea que clamaba "feliz día de la madre".
Si bien, no solo surgían bromas en las redes sociales en relación a esta imagen, sino que algunos usarios han encontrado un tanto inadecuado el gesto de Losantos con María Corina al apoyar su cabeza en su pecho. Así, entre otros tantos comentarios, podía leerse, por ejemplo, que "tener la altura de un duende no justifica que tengas que apoyar la cara en las tetas de una señora".
María Corina Machado cierra su visita a España concediendo una entrevista a Federico Jiménez Losantos
María Corina Machado cerró su gira en España con una entrevista en esRadio junto a Federico Jiménez Losantos, poniendo el broche a una agenda marcada por su alineamiento con referentes de la derecha española. Durante su estancia en Madrid, la líder opositora venezolana se reunió con figuras como Isabel Díaz Ayuso, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, evitando en todo momento cualquier contacto con el Gobierno de Pedro Sánchez.
La visita estuvo marcada por la tensión con el Ejecutivo español. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, reprochó a Machado presentarse como líder de todos los venezolanos mientras limitaba sus encuentros a un solo espectro ideológico. Desde Moncloa se le ofrecieron contactos institucionales e incluso apoyo en la embajada en Caracas, propuestas que la dirigente desestimó.
El distanciamiento responde a un conflicto de fondo: Machado y su entorno critican la postura del Gobierno español frente al chavismo y, especialmente, el papel del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien acusan de favorecer la legitimación del régimen venezolano. Esta desconfianza ha llevado a interpretar su viaje como una enmienda política a Sánchez, al que sectores duros de la oposición venezolana consideran tibio.
En paralelo, Machado reforzó su perfil ideológico ante audiencias afines. Ante empresarios defendió propuestas de corte liberal, como la privatización total de PDVSA, en sintonía con el entorno conservador que la acogió.
La derecha española actuó como anfitriona casi exclusiva. Feijóo respaldó su negativa a reunirse con Sánchez, mientras Ayuso escenificó un apoyo aún más visible al otorgarle la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid en un acto con fuerte carga política. Por su parte, Abascal la presentó como “referente internacional de la libertad”.