Europa se está forrando a costa del genocidio desplegado por el Estado ilegítimo de Israel en Palestina, del que colabora económicamente. La posición vergonzante de la Unión Europea (UE), cómplice del asesinato y apartheid de decenas de miles de inocentes, tiene una explicación principalmente económica. Los derechos humanos ocupan un escalafón inferior para el Ejecutivo europeo que los miles de millones de euros con los que las empresas israelís participantes de los crímenes de guerra pagan el silencio y la colaboración soterrada de los trajeados del viejo continente.

Ninguno de los Veintisiete se aleja del dinero manchado de sangre, aunque algunos, como es el caso de España, intenten mostrarse ajenos por no comerciar con armas, pese a que compra otros bienes y servicios a las mismas empresas. Las evidencias de este comportamiento de los Estados europeos son múltiples y, ahora, el informe 'Las puertas de entrada de la tecnología del genocidio a Europa', realizado por el Observatorio de Derechos Humanos y Empresas en el Mediterráneo y las organizaciones SUDS, NOVACT e Irídia–Centro para la Defensa de los Derechos Humanos, las ha hecho constar.

Europa facilita que empresas vinculadas al genocidio en Palestina operen en el mercado europeo”, sentencia el informe. Desplegadas por todo el continente, estas multinacionales llenan sus arcas para, posteriormente, vaciarlas en forma de bombas sobre la población palestina. A la par, la Unión Europea y todos sus miembros se llevan las manos a la cabeza, llamando a la paz; a sabiendas de que estos negocios son la principal vía de financiación del genocidio. “Empresas israelíes cómplices, con protagonismo o cuya tecnología ha sido utilizada en el genocidio de Palestina”, deja claro el estudio.

Los intentos de disimulo, a través de “la creación de filiales y subsidiarias, la compra de empresas europeas, la participación en estructuras supranacionales como la OTAN, el acceso a instituciones y fondos europeos de investigación y acuerdos bilaterales con Estados con marcos reguladores más laxos”, solo hacen más cruel la postura cínica del continente que se erige como guardián de los valores democráticos. Una farsa servil en favor de los intereses israelíes y de Estados Unidos, principal aliado histórico del Estado genocida e impulsor de los aumentos de inversión a sus empresas.

El rearme europeo, a través de la Alianza Atlántica (OTAN), está siendo actualmente una de las principales canalizaciones de fondos que acaban en manos de estas compañías, entre las que se encuentran algunas como Elbit Sytmes, Israel Aerospace o Rafael Advanced Defense Systems. Alemania, Chipre y Luxemburgo son los países señalados por el informe como entradas a sus inversiones, pero ningún Estado se libra. En España, por ejemplo, Barcelona, expuesta como centro de operaciones europeo de la ciberseguridad israeló, acoge hasta siete empresas (Palm Beach Networks, Epsilon, Paradigm Shift, Variston, Blue Ocean, Radiant Research Labs y Apex Software Solutions).

Empresas con vinculación con el genocidio contra el pueblo palestino abren filiales comerciales, adquieren empresas o crean plantas de producción de armamento y desarrollo tecnológico en las principales capitales europeas”, denuncia el informe. A la par, estas mismas empresas o sus filiales reciben dinero de la propia Unión Europea, como es el caso de Intracom Defense-IAI, que participa de hasta 15 proyectos del Fondo Europeo de Defensa.

Empresas señaladas

Las compañías partícipes del genocidio que operan en Europa son múltiples y el estudio señala algunas de ellas. Elbit Systems, Israel Aerospace Industries (IAI) o Rafael Advanced Defense Systems, directamente dedicadas las tres a la fabricación de armamento, destacan entre tantas. SpearUAV, XTEND Defense, NextVision, Dream Security, Heven Aerotech o DRS RADA Technologies (dedicadas a los drones y la inteligencia artificial); NSO Group (creadora de Pegasus), Cellebrite (extracción de datos móviles); Corsight AI (reconocimiento facial) o Agilite (material militar) agrandan la lista.

Multinacionales no israelís, como Microsoft, Google, IBM o Palantir Technologies, y fondos internacionales, como The Vanguard Group, Morgan Stanley, Goldman Sachs o BlackRock, son también señaladas en el estudio como actores clave en el genocidio. Marcas que invierten y comercian directamente con activos israelís que sustentan la actuación criminal del Gobierno de Benjamín Netanyahu.

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