Mientras Donald Trump está ocupado con la guerra que libra junto a Israel en Oriente Próximo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos sigue publicando archivos clasificados del pedófilo y amigo del presidente Jeffrey Epstein que señalan directamente al presidente. Entre lo último que se ha conocido, la pasada semana, está el documento de una entrevista del FBI con una presunta víctima, en el marco de la investigación por la que el magnate estaba en prisión cuando murió en 2019.

El testimonio de esta mujer, cuya transcripción está entre los últimos 50.000 documentos publicados y recoge el diario británico Daily Mail, relata cómo Epstein le ordenó que se quitara la ropa y le diera un masaje. "Vamos, vamos", le dijo el pederasta mientras ella se desnudaba y él se subía a una camilla de masajes. La víctima asegura que, en todo momento, Epstein hablaba por teléfono con Donald Trump, aunque el citado medio aclara que no queda claro cómo terminó esa llamada ni cómo sabía que se trataba del ahora presidente de Estados Unidos.

Ella tenía entonces 16 años, y era la tercera vez que visitaba la mansión de Epstein en Nueva York. "Recordaba [la víctima] un baño con mármol oscuro y luz brillante", dice el documento. La mujer cuenta que Epstein entró y le metió prisa, "y estaba en una llamada en altavoz con Donald Trump". Tras esto, ella se quitó la ropa y empezó a masajear los pies al pedófilo.

Sin embargo, los documentos -como es habitual- dejan muchos detalles en el aire, como nombres que, por algún motivo, aparecen borrados. En el caso del testimonio de esta mujer, la nota del FBI sigue así después de narrar el episodio: "Después Epstein le dio a [TACHADO] 300 dólares para que se los diera a [TACHADO]".

La Casa Blanca lo niega todo

Entre los nuevos archivos están también otros testimonios sobre el pedófilo que afectan al republicano, como el de otra presunta víctima que contó que le dio un masaje en los pies a Trump en el avión de Epstein. O el de una mujer que cuenta que el ahora presidente trató de agredirla sexualmente y ella le mordió el pene cuando tenía entre 13 y 15 años.

La primera de ellas tenía 29 años cuando empezó a trabajar para Epstein, con quien estuvo viajando y yendo a su isla en el Caribe durante seis años. Cuenta que "masajeó sus pies [los de Trump] en un avión de Palm Beach a Nueva York". Sobre la otra, la que relata el intento de agresión sexual del inquilino de la Casa Blanca, hay sospechas de un intento de encubrimiento de Washington, ya que su testimonio no se publicó en la primera tirada de tres millones de archivos.

La reacción en Washington ha sido negarlo todo. La Casa Blanca ha dicho al Daily Mail que todo lo que asegura que ocurrió esta mujer es falso, y su portavoz, Karoline Leavitt, fue en la misma línea hace unos días: "Estas acusaciones infundadas de hace décadas no están respaldadas por ninguna prueba o hechos", aseguró.

También señaló al predecesor de Trump por no haber publicado los archivos cuando era presidente, a pesar de todo lo que se está conociendo: "La falta de fundamento la corrobora el hecho de que el Departamento de Justicia de Joe Biden tenía estos documentos y no hizo nada con ellos porque sabía la verdad: el presidente Trump no hizo nada mal", dijo. A pesar de que cada vez son más evidentes los vínculos con el pedófilo, Leavitt aseguró que Trump "ha salido totalmente exonerado de la publicación de los archivos de Epstein, mientras que muchos demócratas prominentes no".

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