Nuevo episodio de tensión en el estrecho de Ormuz. Mientras Washington y Teherán se acercan – con matices – al acuerdo para aproximar la paz a la región, fuerzas militares de Estados Unidos atacaban en la madrugada de este sábado – hora española – un buque comercial que, según el Comando Central norteamericano (Centcom), trataba de romper el bloqueo impuesto por la potencia occidental a los puertos iraníes próximos al estrecho de Ormuz. El barco, identificado como M/V Lian Star, navegaba por aguas internacionales en dirección a un puerto iraní del golfo de Omán cuando fue inutilizado por la armada estadounidense.
De acuerdo con la versión del Centcom, el buque recibió más de 20 advertencias antes del ataque. Washington asegura que informó a la tripulación de que estaba vulnerando el bloqueo decretado contra Irán y que, tras ignorar los avisos, una aeronave estadounidense disparó contra la sala de máquinas. El impacto dejó la embarcación “inutilizada” y frenó su avance hacia territorio iraní.
El comando estadounidense ha señalado que el barco navegaba bajo bandera de Gambia, un país que dispone de un registro marítimo abierto. Este tipo de registros permite que embarcaciones extranjeras operen bajo una bandera sin mantener necesariamente un vínculo directo con el Estado que las inscribe. Aunque Gambia no figura entre las banderas de conveniencia más habituales, el dato añade otra capa de complejidad a un episodio que se produce en uno de los puntos más sensibles del comercio mundial.
Ormuz, epicentro del pulso
El ataque al M/V Lian Star se enmarca en la ofensiva estadounidense para hacer cumplir el cerco marítimo sobre Irán. Según el propio Centcom, las fuerzas de EEUU han inutilizado ya cinco buques comerciales y han desviado 116 embarcaciones desde la entrada en vigor del bloqueo.
La medida fue impuesta por el presidente Donald Trump el pasado mes de abril, después de que Teherán se negara a reabrir el estrecho de Ormuz. Irán cerró esta vía como respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero, que marcaron el inicio de una guerra que se prolonga ya durante más de tres meses.
Ormuz se ha convertido desde entonces en una pieza clave de la negociación entre ambos países. Washington exige a Teherán que retire las minas desplegadas en la zona y que renuncie a cobrar peajes por el paso de buques. Trump ha advertido de que no contempla un acuerdo que deje en manos de Irán el control absoluto del estrecho, una ruta estratégica para el tránsito energético y comercial.
Amenaza de respuesta
La respuesta iraní ha llegado también este sábado. Las Fuerzas Armadas de la República Islámica han afirmado que el estrecho de Ormuz se encuentra bajo su “control total” y han advertido de que cualquier intento de injerencia militar será respondido. En un comunicado recogido por la agencia Tasnim, el Cuartel General Central Jatam al-Anbiya ha defendido que la gestión del paso marítimo se ejerce con “plena autoridad”.
Teherán sostiene que todos los buques comerciales, petroleros y embarcaciones que atraviesen la zona deben utilizar únicamente las rutas designadas y obtener autorización de la Armada de la Guardia Revolucionaria. El incumplimiento de esas normas, advierte, podría poner en “grave riesgo” la seguridad de la navegación.
El mensaje incluye una advertencia directa a las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región. Irán asegura que cualquier embarcación militar que trate de intervenir en la gestión del estrecho o alterar el tráfico marítimo será considerada un objetivo por su Armada.
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