Pese a un atisbo de negociaciones encauzadas a la paz, la tensión continúa siendo palpable en el corazón de Oriente Próximo. Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han interceptado un petrolero iraní en aguas del Golfo de Omán, el cual trataba de romper el bloqueo vigente en los puertos del país persa. Al tiempo, y a pesar de que el alto el fuego se mantiene, Israel ha bombardeado Beirut, la capital de Líbano.
En lo que concierne a los ataques estadounidenses, el objetivo ha sido el ‘Hasna’, que buscaba llegar a puerto iraní, según las informaciones que maneja el Pentágono, precisando que, previamente al ataque, Estados Unidos lanzó “múltiples advertencias e informaron de la violación del bloqueo” vigente. Según su versión, cuando el buque hizo caso omiso de estas advertencias, se procedió a “inhabilitar el timón del barco”.
Posteriormente, un caza F-18 Super Hornet, desplegado en la zona y miembro de la dotación ‘Abraham Lincoln’, lanzó varias cargas de ametralladora contra el objetivo, precisando así que la embarcación “ya no se dirige hacia Irán”. El Comando Central estadounidense ha reiterado que continúan manteniendo el control del bloqueo en los puertos iraníes “contra los barcos que intenten zarpar de o atracar en” ellos, defendiendo así que realizan una actuación “profesional y con intensidad” para garantizar el encargo de su presidente, Donald Trump.
Las autoridades iraníes anunciaron el pasado 17 de abril que ponían fin a sus restricciones al tránsito en la zona una vez se confirmó un día antes un alto el fuego temporal en Líbano, si bien aseguraron que volvían a reimponerlas después de que Trump replicase que las fuerzas estadounidenses mantendrían su bloqueo a los puertos iraníes a través de esta vía. Posteriormente, el inquilino de la Casa Blanca anunció la extensión de la tregua el 8 de abril de manera indefinida y tras una petición de Pakistán como el intermediario oficial en las negociaciones, si bien insistió en que el bloqueo seguirá en pie. El bloqueo y el asalto e incautación de buques iraníes en la zona ha sido uno de los motivos esgrimidos por Teherán para no acudir a negociar a Islamabad en la segunda ocasión en la que casi se citaron las partes, al considerar que estas acciones en aguas persas suponen una violación del alto el fuego.
Israel vuelve a atacar Beirut
En lo que concierne a la otra cara de la moneda del conflicto en Oriente Próximo, pese a la tregua vigente, el Gobierno de Benjamín Netanyahu ha vuelto a saltarse las normas y ha procedido a bombardear la capital libanesa, cuyo objetivo se ha centrado en asesinar al comandante Radwan, la élite del grupo armado chií Hezbolá. Así lo ha anunciado el propio primer ministro israelí y su ministro de Defensa, Israel Katz.
Aunque se desconoce si se ha cumplido el objetivo del ataque o no, se ha producido en mitad de la tregua, que se llegó a ampliar de diez días a tres semanas gracias a la intermediación de la Administración Trump, al tiempo que las tropas israelíes vienen agravando su ofensiva en las zonas fronterizas a Beirut en busca de erradicar a Hezbolá.
Con esta ocasión, es la primera vez que Tel Aviv bombardea su país vecino desde que se declaró el alto el fuego. “Ningún terrorista goza de inmunidad; el brazo extendido de Israel alcanzará a todo enemigo y asesino. (…) Así actuamos y así seguiremos actuando”, ha defendido Netanyahu en un comunicado difundido en sus redes sociales.
Asimismo, este miércoles el mandatario del Estado hebreo ha precisado tener “plena coordinación” con Washington en los avances de la guerra, precisando que habla con su homólogo estadounidense “casi a diario”: “No hay sorpresas. Compartimos objetivos comunes y el más importante es eliminar todo el material (nuclear) enriquecido de Irán y desmantelar sus capacidades”, ha añadido en un mensaje al inicio de una reunión con su gabinete de Seguridad.
Según el borrador del acuerdo entre las partes, aún por determinar si se firmará o no, incluye la promesa de Teherán de una moratoria en este enriquecimiento, así como que Washington levantará sus sanciones vigentes y liberará millones de dólares en fondos iraníes congelados, así como el bloqueo en puertos iraníes y en todo el estrecho de Ormuz para recuperar el tránsito marítimo mundial en este tramo estratégico.