La despedida de Stephen Colbert de la televisión nocturna estadounidense ya estaba cargada de ruido político, sospechas y ataques personales de Donald Trump. Pero la controversia ha escalado un peldaño más cuando la propia Casa Blanca ha decidido entrar en escena con un mensaje que ha generado una oleada de críticas: un escueto “Bye-bye" acompañado de un vídeo con IA en el que Trump arroja al presentador a un contenedor de basura antes de ponerse a bailar.
La publicación, difundida a redes sociales desde una cuenta institucional vinculada a la Administración estadounidense, ha convertido el cierre de The Late Show en algo más que el final de un programa de televisión. Para muchos usuarios y analistas, el gesto supone un nuevo paso en la utilización de canales oficiales para celebrar públicamente la caída de figuras mediáticas críticas con el presidente. Para otros, encaja en el estilo político y comunicativo que Trump ha convertido en marca propia: confrontación permanente, ridiculización del adversario y una estrategia donde la viralidad pesa tanto como el mensaje.
El mensaje de la Casa Blanca también ha reabierto un debate más amplio sobre los límites entre la comunicación política, la propaganda y el uso institucional de las redes sociales. No es la primera vez que Trump utiliza un lenguaje agresivo o contenidos visuales dirigidos a ridiculizar a sus adversarios políticos y mediáticos, pero el hecho de que el mensaje haya sido difundido desde canales asociados a la propia Administración ha elevado el nivel de controversia.
La imagen no es menor. El presidente llevaba días cargando contra Colbert y celebrando su salida de la CBS. En Truth Social llegó a describir al presentador como un “completo imbécil”, asegurando que “cualquiera de la calle sería mejor que él” y calificándolo de “sin talento, sin audiencia y sin vida”. Después fue aún más lejos, asegurando que el final de Colbert marcaba “el principio del fin” para otros presentadores nocturnos críticos con él.
El problema es que la polémica alrededor del adiós de Colbert va más allá de los insultos presidenciales. La CBS anunció la cancelación alegando motivos económicos, pero la decisión llegó después de que Paramount - empresa matriz de la cadena - alcanzara un acuerdo extrajudicial de 16 millones de dólares con Trump y mientras se encuentra inmersa en un proceso de venta a Skydance, compañía dirigida por David Ellison, hijo del multimillonario Larry Ellison, aliado del presidente estadounidense. Ese contexto ha alimentado las sospechas sobre posibles presiones políticas o empresariales detrás de la decisión. Más aún porque Colbert lideraba las audiencias del segmento nocturno, por encima de competidores como Jimmy Kimmel o Jimmy Fallon.
Paradójicamente, el último programa del presentador estuvo lejos del tono agrio que rodeó su despedida. Colbert cerró once años al frente de The Late Show acompañado por Paul McCartney, sobre el mismo escenario donde los Beatles debutaron en la televisión estadounidense en 1964. Hubo música, bromas y un discurso cargado de agradecimiento a su audiencia.
Mientras McCartney interpretaba Hello, Goodbye, fuera del plató el ruido seguía creciendo. Y quizá esa sea la imagen que termine definiendo este cierre: un presentador despidiéndose entre aplausos y una cuenta institucional de La Casa Blanca despidiéndolo con un vídeo donde acaba dentro de un cubo de basura.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google DiscoverAñadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.