Un ataque masivo ruso sobre Kiev ha dejado 13 muertos y más de 50 heridos, entre ellos dos menores. Los hechos han tenido lugar en la madrugada de este jueves, según ha informado el ministro del Interior ucraniano, Ihor Klimenko.

Un total de 44 edificios se han visto afectados mientras Kilimenko califica el ataque orquestado por Moscú como “acto terrorista” y reclama a la Unión Europea que mejore las capacidades antiaéreas de Kiev.

El ministro de Defensa ruso, por su parte, ha informado de que atacó de madrugada con varias rondas de drones y misiles “instalaciones militares y energéticas en los alrededores de Kiev, así como aeropuertos militares en varias regiones, entre ellas Poltava y Dnipropetrovsk”, y ha enmarcado la ofensiva como respuesta por el ataque de Ucrania contra infraestructuras civiles rusas.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, había advertido en la víspera del ataque de que Rusia preparaba un ataque masivo y había pedido a la población que hiciera caso de las alarmas antiaéreas, así como que bajara a los refugios cuando sonaran las sirenas.

El jefe de la Administración Militar de Kiev, Timur Tkachenko, ha explicado que “se trata, en su mayoría, de edificios residenciales e infraestructuras civiles”. Durante horas se han escuchado explosiones durante horas y el humo ha cubierto el cielo de la capital ucraniana, con sus ciudadanos protegiéndose en el metro.

El alcalde de Kiev, Vitaly Klitschko, ha indicado que los ataques han dañado un edificio en el centro de la capital que albergaba una estación de ambulancias: “Cinco profesionales de la salud resultaron heridos en el distrito de Shevchenkivskyi. Uno de ellos, un paramédico, se encuentra en estado crítico”, detallaba, para añadir a continuación que “el techo de un edificio residencial de gran altura está en llamas” en otro distrito, describía. Asimismo, varias personas quedaron atrapadas en otro edificio dañado de nueve pisos.

A las 5:00 hora local, las autoridades habían registrado daños en al menos 28 lugares, la mayoría de ellos edificios residenciales e infraestructura civil, incluido un hotel en el centro de Kiev.

Más de cuatro años después de que empezara la invasión rusa de Ucrania, la capital sigue siendo blanco frecuente de ataques aéreos mortales, en ocasiones masivos, por parte de Rusia. El pasado 2 de junio, otro ataque masivo ruso con 656 drones y 73 misiles provocó la muerte de más de una veintena de personas, 16 de ellas en Dnipro (centro-este de Ucrania) y siete en Kiev, donde también resultaron heridas cerca de 50 personas.

Kiev, por su parte, ha intensificado sus ataques contra Rusia en los territorios ocupados por Moscú en los últimos meses. Las negociaciones mediados por Estados Unidos se han estancado.

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