Alemania aún digiere el ataque de este sábado por la noche que puso un final sangriento a la celebración del Orgullo LGTBI de Berlín. Un furgón blanco irrumpió en el parque Tiergaten, donde todavía permanecían numerosos asistentes a las celebraciones, arrollando a varias personas. El vehículo acabó estrellándose contra un árbol, pero a su paso dejó al menos un muerto y 16 personas de ellas, ocho de ellas en estado de gravedad y tres críticos. Las principales instituciones del país no dudaron en condenar el atentado, salvo la ultraderecha de la AfD, que aún guarda silencio.

El canciller alemán, Friedrich Merz, calificó lo ocurrido como un acto atroz, asegurando que mantiene el contacto con el ministro federal del Interior, Alexander Dobrindt, mientras que los servicios de seguridad continúan con el operativo de búsqueda del autor material. El Gobierno ha ofrecido todos sus medios a las autoridades de Berlín para esclarecer el ataque y localizar a los posibles responsables.

Más explícito que el canciller alemán fue el alcalde de Berlín, el democristiano Kai Wegner, que calificó el atropello masivo como un ataque contra una ciudad construida en torno a la diversidad. “Berlín es la ciudad de la libertad”, afirmó antes de denunciar que una celebración “pacífica y colorida” como el Orgullo fue golpeada de la forma más brutal. El primer edil berlinés trasladó su apoyo a las víctimas y a sus familiares, agradeciendo la rápida intervención de los servicios de emergencia, que fue crucial para evitar que la tragedia fuese a mayores.

Frente a la concatenación de mensajes, los principales dirigentes de Alternativa para Alemania (AfD por sus siglas en alemán) no habían difundido una condena pública sobre lo sucedido. Ni sus copresidentes, Alice Weidel y Tino Chrupalla, ni las figuras más relevantes de una formación que ha situado la inmigración y la seguridad en el epicentro de su narrativa se han pronunciado sobre un ataque dirigido contra una de las mayores movilizaciones LGTBI de Europa.

Una búsqueda por toda la capital

El atropello se produjo poco después de las 22.00 horas, cerca de la Puerta de Brandeburgo. El vehículo penetró en Tiergarten, alcanzó a varios peatones y quedó vacío después de chocar contra un árbol. Los investigadores no descartan que hubiera más de una persona implicada y tratan también de determinar si algunas de las víctimas fueron atacadas con arma blanca después del impacto.

La Policía y la Fiscalía han emitido una orden de búsqueda contra un sospechoso de 21 años, identificado como Abdul B. Los agentes lo consideran potencialmente armado y peligroso y han pedido a la población que no trate de abordarlo. El joven era conocido por su relación con ambientes islamistas de Berlín, aunque las autoridades han advertido de que todavía no está esclarecida su motivación concreta ni el papel exacto que habría desempeñado.

La operación policial incluye helicópteros, cámaras térmicas y efectivos procedentes de distintos estados federados. Las autoridades han habilitado además un canal para que los testigos entreguen fotografías y vídeos que permitan reconstruir los movimientos del vehículo y la huida de sus ocupantes.

Cientos de miles de personas habían participado durante el día en el Christopher Street Day, nombre con el que se conoce el Orgullo berlinés. La marcha, una de las mayores de Europa, combina la celebración con reivindicaciones contra la discriminación y en defensa de los derechos de las personas LGTBI. El ataque obligó a cancelar los actos finales y desalojar el parque.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora