El embajador Israeli Hillel Newman, destacado en la legación diplomática en Canberra, en su comparecencia en el Club de Prensa de la capital australiana ponía en entredicho los argumentos acerca de las decisiones de poner fin a la vida de los palestinos.
En este contexto, La Federación de Sionistas en Australia y el Concilio relacionado con asuntos que atañen a los israelitas, quienes tradicionalmente defienden al Estado de Israel, incluyendo los acontecimientos devastadores perpetrados contra los palestinos en Gaza, ratificaron que Australia y otros países de ultramar estaban en contra de la ley promulgada por Israel.
La legislación fue aprobada por el Knesset, lugar que aglutina a los representantes parlamentarios del gobierno israelí, fue aprobada por el 62 por ciento a favor y 48 en contra y, en síntesis, la ley proponia el ahorcamiento de Palestinos por las matanzas realizadas en la zona del West Bank.
El Concilio de israelíes destacado en Australia manifestaba que "la legislación sobre las medidas draconianas de quitar la vida a los palestinos fue auspiciada por el ministro de la extrema derecha Itamar Ben-Gvir's Otzana Yehudit"
Asimismo, enfatizaba que "bajo la ley judía la pena capital no había sido ejercida durante muchos siglos, algo que suscitaba una profunda reflexión sobre los valores que guían la santidad de la vida de los humanos.
Por último, citando el manifiesto del siglo XII del rabí Maimonides: "Es mejor perdonar a mil personas culpables que sacrificar la vida de un inocente".
En otro orden de cosas, en cartas al editor del periodico The Age, Jon MacMillan domiciliado en Mornington, subrayaba que el el presidente Donald Trump sufría de "desilusión de omnipotencia". Por otro lado Julie Ottobre, quien vive en la barriada de Brunswick East decía "hasta qué extremo hemos llegado con un presidente de la Casa Blanca, cree, a pies juntillas, que el mundo gira a su alrededor.