El nuevo Pacto europeo de Migración y Asilo apenas lleva dos meses en aplicación y ya tiene su primer gran pulso entre dos gobiernos que, sobre el papel, comparten buena parte de su diagnóstico sobre la inmigración. Alemania quiere reactivar las devoluciones de solicitantes de asilo hacia Italia, el país por el que entraron en la Unión Europea, pero el Gobierno de Giorgia Meloni se niega a asumirlas en las condiciones planteadas por Berlín. El enfrentamiento pone a prueba uno de los principales objetivos del nuevo marco europeo: repartir entre los Estados miembros la responsabilidad sobre las personas que llegan a territorio comunitario.
La intención de Alemania fue adelantada este domingo por el diario italiano La Repubblica. Según el periódico, el Gobierno del canciller Friedrich Merz pretende empezar a devolver a Italia y Grecia a los solicitantes de asilo que hayan llegado a Alemania después de haber entrado previamente en la UE a través de alguno de esos dos países. Un portavoz del Ministerio del Interior alemán confirmó al mencionado medio que Berlín quiere que estos retornos comiencen "de inmediato". El Gobierno alemán considera que el nuevo Pacto europeo de Migración y Asilo permite reactivar los denominados procedimientos de Dublín y trasladar al Estado considerado responsable de la solicitud a quienes hayan continuado su recorrido por Europa.
Roma, sin embargo, no está dispuesta a aceptar esas devoluciones sin más. El Ejecutivo de Meloni sostiene que todavía es prematuro dar por hecho que haya personas que entraron en Italia después del 12 de junio -fecha en la que comenzó a aplicarse el nuevo marco- y que ahora se encuentren en Alemania. Pero la negativa italiana va más allá de una cuestión de fechas. Reclama que cualquier mecanismo de devolución vaya acompañado de la "solidaridad" europea prevista en el nuevo pacto, es decir, de una compensación por las personas que Italia deba recibir de vuelta.
El Ministerio del Interior italiano ha puesto además sobre la mesa otro argumento: las personas que han llegado a las costas italianas en embarcaciones de ONG con bandera de otros países europeos. Roma sostiene que, a la hora de calcular las compensaciones, debería tenerse en cuenta también la presión migratoria que Italia ha soportado durante años y el papel de organizaciones de otros Estados miembros en los rescates en el Mediterráneo. "Muchas de ellas son alemanas", recuerda el Gobierno italiano en referencia a las ONG que operan con bandera alemana.
El choque no es nuevo. Italia llevaba desde 2022 sin aceptar los llamados "dublinantes", solicitantes de asilo que habían llegado primero a su territorio y que posteriormente habían continuado su recorrido hacia otros Estados miembros. Según La Repubblica, Roma y Berlín habían alcanzado en diciembre de 2025 un acuerdo para dejar atrás los expedientes anteriores, pero el Gobierno alemán considera ahora que los casos posteriores a la entrada en vigor del nuevo pacto deben tramitarse conforme a las nuevas reglas.
El primer caso concreto de esta nueva etapa ya tiene incluso fecha. Según ANSA, Alemania prevé trasladar a Italia el próximo 19 de agosto a Abdirisaq Warsame, una joven somalí de 22 años que llegó a Alemania en marzo después de haber pasado por Italia. La mujer se encuentra en un centro de acogida de Baviera y las autoridades alemanas consideran que su solicitud de asilo corresponde a Italia. El 25 de junio recibió una carta en la que se le comunicaba que el 19 de agosto "la policía la recogerá" y que será trasladada a Italia. Warsame había huido de Somalia para evitar que su padre la obligara a casarse y, según ANSA, Alemania considera que no reúne los requisitos para solicitar asilo en su territorio.
La Comisión Europea ya ha advertido de que los Estados miembros no pueden simplemente rechazar los traslados que les corresponden. En un informe publicado en julio, Bruselas señaló que ocho países habían pedido a Italia que recibiera de vuelta a 12 personas que habían llegado a la UE a través de territorio italiano. Roma rechazó las solicitudes de transferencia. La Comisión recordó entonces que un Estado miembro que sea responsable de un caso no puede limitarse a rechazarlo, sino que debe cumplir las reglas establecidas y, en caso necesario, proponer una fecha alternativa para la recepción.
La disputa entre Alemania e Italia llega, además, en un momento especialmente delicado para Meloni. La primera ministra italiana ha convertido el endurecimiento de la política migratoria en una de las principales señas de identidad de su Gobierno y ha reclamado durante años una mayor corresponsabilidad europea para los países situados en la frontera exterior. Italia ha defendido acuerdos con terceros países, centros de gestión de migrantes fuera de la UE y una política más estricta de control de las llegadas.
Ahora, sin embargo, esa misma lógica de responsabilidad compartida se vuelve contra Roma. Alemania sostiene que Italia debe hacerse cargo de quienes entraron por sus fronteras y posteriormente solicitaron protección en Alemania. Meloni responde que no aceptará los retornos sin que se active también el mecanismo de solidaridad y se tengan en cuenta los costes asumidos por Italia.
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