Hay un cierto resquicio para el optimismo. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, abría esta ventana desde los micrófonos de la Cadena SER a última hora de este viernes. Tras una jornada en la que el viento convirtió cualquier avance de los equipos de extinción del fuego en Burgohondo (Ávila), la madrugada del sábado ofrece una primera ventana de oportunidad para cambiar el rumbo del incendio. El descenso previsto de las rachas, la bajada de las temperaturas y el aumento de los niveles de humedad ofrecen una baza importante a las autoridades para atacar las llamas desde tierra, consolidar posiciones y tratar de contener un fuego que ya ha obligado a evacuar a 8.000 personas y a confinar otras 5.000. En cambio, el incendio de Sierra Oeste (fusionados tres en uno) avanza hacia el norte y mantiene bajo amenaza al entorno de El Escorial.
La mejora meteorológica no permite hablar de estabilización, pero es un comienzo. El incendio continúa activo en Ávila, con un perímetro de enorme complejidad que amenaza áreas pobladas y espacios naturales. Los esfuerzos se concentran en frenar su avance, proteger los municipios situados en su trayectoria y evitar que pueda aproximarse al gran incendio de la Sierra Oeste de Madrid, donde se fusionaron tres incendios durante la jornada del viernes en un único frente que está fuera de control. Al cierre de la jornada, el ministro del Interior mantenía la prudencia ante una noche de “trabajo intensivo” aprovechando esta “ventana de oportunidad” climática. “No quiero ser excesivamente optimista, sí razonablemente”.
Una madrugada para atacar el incendio desde tierra
La jornada del viernes dejó unas condiciones especialmente adversas en Ávila. Las rachas de viento superaron los 50 kilómetros por hora, las temperaturas se mantuvieron por encima de los 30 grados y la humedad relativa descendió a niveles muy bajos. Esa combinación aceleró las llamas y dificultó que los medios terrestres pudieran actuar directamente sobre varios sectores del incendio.
El último balance de la Subdelegación del Gobierno, difundido a las 22:00 horas, anticipaba un escenario diferente a partir de la medianoche. El viento debía perder intensidad, las temperaturas nocturnas bajar y la humedad aumentar durante la madrugada y las primeras horas del sábado. Son las condiciones que los servicios de extinción necesitan para trabajar sobre el perímetro, abrir y reforzar líneas de defensa y apagar puntos calientes antes de que vuelva a elevarse la temperatura.
Marlaska explicó que estas circunstancias no se habían dado durante los dos días anteriores, cuando la evolución del fuego obligó a priorizar la defensa de los núcleos habitados frente al ataque directo. La estrategia inmediata pasa ahora por aprovechar cada hora favorable, sin perder de vista que el terreno accidentado y la gran cantidad de combustible vegetal puede provocar nuevas reproducciones.
El fuego de Burgohondo ha arrasado ya más de 9.000 hectáreas y alcanza un perímetro aproximado de 71 kilómetros. Las autoridades contabilizan alrededor de 13.000 personas afectadas entre evacuadas y confinadas. Burgohondo, Villanueva de Ávila, Hoyo de Pinares y parte de Cebreros se encuentran entre las localidades desalojadas, mientras Navaluenga y El Tiemblo permanecen bajo medidas de confinamiento.
El operativo mantiene además una vigilancia especial sobre el flanco que desciende hacia el Valle del Tiétar. La prioridad es impedir que el incendio gane terreno hacia nuevas poblaciones y evitar una aproximación a los fuegos madrileños, aunque los últimos partes indicaban que ambos avanzaban en direcciones diferentes y no habían llegado a unirse.
Más de 3.000 efectivos entre Ávila y Madrid
La magnitud de la emergencia ha obligado a desplegar más de 3.000 efectivos de la Administración General del Estado entre los incendios de Madrid y Ávila. En el dispositivo participan unidades de la UME, agentes de la Guardia Civil, personal de Protección Civil, medios del Ministerio para la Transición Ecológica y recursos aéreos y logísticos.
Los dos territorios permanecen en Situación Operativa 3, después de que el Gobierno declarase la emergencia de interés nacional. La medida sitúa al ministro del Interior al frente de la dirección estratégica y encomienda la dirección operativa al jefe de la Unidad Militar de Emergencias. El objetivo es coordinar bajo un mismo mando los recursos estatales, autonómicos y locales desplegados en una emergencia que supera las fronteras administrativas.
Durante este sábado está prevista la llegada de nuevos refuerzos nacionales e internacionales. El Mecanismo Europeo de Protección Civil aportará cuatro aviones anfibios procedentes de Grecia e Italia, mientras seis comunidades autónomas enviarán medios adicionales. Los recursos aéreos podrán incorporarse con la luz del día siempre que el humo y el viento permitan volar con seguridad.
La Guardia Civil ha detenido a una persona e investiga a otra por su posible relación con el origen del incendio de Burgohondo. Las primeras pesquisas apuntan al uso de maquinaria pesada en una zona donde estaba prohibida, que habría provocado una chispa. Se les atribuyen presuntos delitos de incendio forestal y contra los recursos naturales y el medioambiente.
Madrid afronta un único incendio en Sierra Oeste
La situación también continúa siendo crítica en la Comunidad de Madrid. Los incendios de Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Almorox terminaron fusionándose el viernes en un solo gran fuego, denominado oficialmente Sierra Oeste. Ninguno de los frentes estaba controlado al cierre de la jornada y algunos habían superado la capacidad de extinción, obligando a los equipos a concentrarse en proteger a la población y las infraestructuras amenazadas.
El último parte publicado por la Comunidad de Madrid, actualizado a las 23.30 horas, mantenía evacuados el camping de El Escorial y los municipios de Navas del Rey, Chapinería, Colmenar del Arroyo, Aldea del Fresno, Robledo de Chavela, Fresnedillas de la Oliva, Navalagamella y Zarzalejo. San Martín de Valdeiglesias y Pelayos de la Presa continuaban bajo orden de confinamiento.
El fuego avanza principalmente hacia el norte y mantiene bajo amenaza el entorno de El Escorial y San Lorenzo de El Escorial. La UME trabaja en la creación de líneas de defensa para impedir que las llamas alcancen ambos municipios. Las autoridades no descartan nuevas evacuaciones si el frente mantiene esa dirección durante las próximas horas.
La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, describió el incendio como el peor registrado en la historia de la región y reconoció que varios frentes estaban “fuera de la capacidad de extinción”. La situación ha obligado a evacuar también instalaciones sensibles, mientras los equipos tratan de proteger el complejo de comunicaciones espaciales de Robledo de Chavela y otras infraestructuras situadas en la trayectoria del fuego.
Las llamas han afectado asimismo a la red viaria. El último parte oficial recogía cortes totales o parciales en una decena de carreteras, entre ellas distintos tramos de la M-501, M-512, M-510, M-521, M-531, M-539, M-540 y M-541. La Comunidad de Madrid insiste en evitar cualquier desplazamiento hacia la zona y seguir exclusivamente las indicaciones de los servicios de emergencia.
El gran objetivo: evitar que los fuegos confluyan
La dimensión de los dos incendios explica que la prioridad no sea únicamente controlar cada perímetro por separado. Interior trabaja para impedir que el fuego de Burgohondo y el gran frente madrileño puedan avanzar hasta encontrarse, un escenario que multiplicaría la extensión de la emergencia y dificultaría todavía más la protección de las localidades situadas entre Ávila y Madrid.
Marlaska insistió en que las órdenes de evacuación y confinamiento deben cumplirse incluso cuando los vecinos teman abandonar sus viviendas, negocios o animales. El ministro reconoció la angustia de quienes dejan atrás todo lo que poseen, pero recordó que la protección de la vida y de la integridad física debe imponerse sobre cualquier otra consideración. Tampoco descartó nuevos desalojos preventivos si cambia la dirección del viento.
La emergencia ha afectado ya a más de 63.000 personas entre evacuados y confinados en Madrid y Ávila. Pese a la violencia del fuego, no se habían comunicado víctimas mortales vinculadas a estos dos incendios en el último balance disponible.
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