El periodista David Fernández participó este fin de semana en el programa "A vivir que son dos días" de la Cadena Ser para presentar su reciente obra: una biografía no autorizada sobre la actual presidenta de la Comunidad de Madrid. ¿Conocían que Isabel Díaz Ayuso ocupó el cargo de viceconsejera de Presidencia y Justicia en la Comunidad de Madrid antes de asumir el liderazgo del Partido Popular en la región? 

El monográfico traza un retrato de su trayectoria previa a alcanzar el poder institucional, centrándose en su etapa anterior dentro del Partido Popular. Frente a otras publicaciones —incluida alguna que la describe como una figura de peso en la escena internacional—, Fernández ha optado por un enfoque distinto: reconstruir su perfil a partir de testimonios directos de quienes compartieron entorno profesional con ella, con el objetivo de arrojar luz sobre quién es realmente Ayuso y cómo se forjó su carrera política hasta hoy.

Dado su formación en periodismo, Fernández indagó entre el círculo más próximo de la presidenta para entender por qué se le asignó la viceconsejería de Justicia y no otras áreas —como Medio Ambiente, Cultura o Sanidad— que, en principio, parecían más afines a su perfil. Según explica, existe un motivo concreto detrás de esa decisión, aunque ha optado por no hacerlo público por consideración hacia terceros.

A partir de ese nombramiento, la actual presidenta madrileña comenzó a participar en distintos actos institucionales. Entre ellos, destacó su presencia en un foro internacional celebrado en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, al que acudieron profesionales del derecho procedentes de diversos países.

El acto se celebró en el Casino de Madrid, situado en la calle Alcalá, y congregó a diversas figuras destacadas, entre ellas el entonces ministro de Justicia, Rafael Catalá, que acudió en calidad de abogado. También figuraba entre las invitadas Cristina Cifuentes, aunque su implicación en el llamado Caso Máster la llevó a evitar la exposición mediática y declinar su asistencia.

En su lugar, se planteó que acudiera el consejero de Justicia, Ángel Garrido, quien finalmente tampoco asistió para esquivar posibles preguntas de la prensa. Ante esta situación, el equipo de Cifuentes optó por designar a Ayuso como representante en el evento.

Ya en el lugar, y tras fijarse en las togas de los letrados colgadas en un perchero, Ayuso decidió colocarse una sobre los hombros. La escena, según se relata, resultaba tan impropia como si alguien entrara en un hospital y, sin más, se pusiera una bata para acceder a un quirófano: se quitó la chaqueta y se dispuso a vestirse con la toga.

Sin embargo, la situación dio un giro cuando uno de los asistentes le preguntó si ejercía como abogada. Fue entonces cuando optó por rectificar, se quitó la prenda y volvió a ponerse su cazadora. Posteriormente, algunos comentarios surgidos durante el cóctel apuntaban con ironía al episodio, que dejó a más de uno sorprendido. Un instante incómodo que, pese a todo, refleja su desparpajo incluso en contextos ajenos a su ámbito habitual.

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