1. El charco
En política, hasta las decisiones más virtuosas tienen un lado pecaminoso. No hay medida inequívocamente compasiva que no contenga unas gotas de astucia. La regularización de inmigrantes, aprobada por el Gobierno con el rechazo del PP y Vox pero el aplauso de la patronal y de la Iglesia, tiene mucho de compasión, de solidaridad, de justicia, pero también esconde cierto cálculo político, aunque solo sea el derivado de los muchos apuros que está pasando Alberto Núñez Feijóo para esquivar ese charco sin ponerse perdido de barro. Obviamente, no lo ha conseguido: alertar, en competencia con Vox, de la amenaza de inmigrantes violadores o sostener que la regularización es “injusta e inhumana”, más que argumentos contra el decreto gubernamental son síntoma de la falta de ellos. El líder del PP se ha convertido en rehén de su enemigo: no es un político que piense diferente de Sánchez; es un político que se limita a pensar lo contrario de Sánchez. Por eso es tan previsible: justo todo lo contrario del presidente del Gobierno, maestro de la imprevisibilidad hasta el punto de que muchas veces ni siquiera los suyos saben por dónde saldrá ni qué será lo próximo que se invente.
2. El Times
Y mientras Feijóo braceaba impotente en esas aguas infestadas de tiburones de Vox, su némesis Pedro Sánchez brillaba en Barcelona como gallardo anfitrión de la flor y nata de los líderes progresistas internacionales, en busca todos ellos de alternativas al auge planetario del postfascismo. Mientras Feijóo intentaba, mal que bien, neutralizar los efectos del pacto con tintes xenófobos del PP con Vox en Extremadura, el ‘Perro’ socialista se abría un aseado hueco en la portada del New York Times. El primer periódico del mundo titulaba: “Para Pedro Sánchez, la disputa con Donald Trump ha sido un salvavidas político”, para añadir en la entradilla del artículo que “para los políticos de izquierda en el mundo, el mandatario español es un héroe por enfrentarse al presidente de EEUU”, aunque advertía de que en España su confrontación con Trump “es vista como un rescate de los desafíos internos”. Cierto. Seguramente ambas cosas sean ciertas: en el ‘No a la guerra’ de Sánchez hay sin duda compasión, pero hay también astucia, aunque los medios de derechas solo tengan ojos para la segunda y los de izquierdas únicamente para la primera.
3. El indomable
No era necesario, en todo caso, que viniera el NYT a recordarnos que Sánchez sigue vivo. Vivo y decidido a no dejarse amilanar ni siquiera por el inminente mal resultado que, según las encuestas, su partido sufrirá en las elecciones andaluzas. Seguro, y aun sobrado, de sí mismo, el Pedro Sánchez encumbrado en la cumbre izquierdista de Barcelona sigue inquietando en Génova 13 porque tiene algo del Indiana Jones que nunca, jamás daba una pelea por perdida, ni siquiera después de haber besado una y otra vez la lona y lucir un rostro cruzado de heridas y pintado de moratones. Heridas y moratones que en el caso de 'Perro Jones' son muchos y bien visibles: camaradas en el banquillo, derrotas en los territorios, reveses en el Congreso, ausencia de Presupuestos, afrentas de Junts, desaires de Podemos…
4. El orate
Todas las encuestas coinciden en que el PP y Vox sumarían mayoría absoluta si hoy hubiera elecciones: por eso no va a haberlas hoy. Todo indica que serán dentro de un año y que en favor de Sánchez opera el hecho singular de que, en estos tiempos, un año ya no es lo que era: antes apenas pasaba nada en un año, mientras que hoy pasa de todo, y no solo en un año, pasa de todo en un mes, en una semana, en un día, en unas horas: es lo que tiene que la primera potencia mundial esté dirigida por un orate tan parecido a un mono con un hacha.
5. El bofetón
El alineamiento de las dos derechas españolas con Donald Trump, el tipo del que no podemos dejar de acordamos cada vez que llenamos el depósito, puede acabar teniendo efectos letales en las expectativas electorales de ambas. Abascal lo defiende abiertamente y Feijóo lo hace de perfil, pero ni aun poniéndose de perfil logrará esquivar un sonoro bofetón electoral si, para el año que viene, Trump sigue siendo el orate que hoy es, Feijóo sigue siendo el líder inseguro y borroso que hoy es y las hordas de africanos violadores de blancas vírgenes que auguran los líderes del PP y Vox siguen sin aparecer por ninguna parte.