Sumar eleva el tono frente al PSOE en la antesala de su proceso de refundación. A una semana del acto con el que la formación que lidera Yolanda Díaz pretende relanzar el espacio político, los magentas marcan distancias con su socio de Gobierno en dos frentes clave: la política de vivienda y el giro punitivo en materia penal. Y, de fondo, planea una advertencia que hasta ahora apenas se verbalizaba: el riesgo de una “gran coalición” con el PP.

Tras dos años de coalición relativamente estables en lo discursivo, Sumar ha endurecido públicamente sus críticas. El detonante más reciente ha sido el apoyo del PSOE a la ley de la multirreincidencia impulsada por Carles Puigdemont a través de Junts per Catalunya, que salió adelante con los votos de socialistas, PP y Vox.

El portavoz de Interior de Sumar en el Congreso, Enrique Santiago, ha alertado este fin de semana del riesgo de que el PSOE “se deje llevar por la presión” de los discursos de la ultraderecha. A su juicio, endurecer el Código Penal para castigar con hasta tres años de cárcel hurtos como el de un teléfono móvil es una medida “ineficaz y mal orientada” que llenará las cárceles de personas en situación de exclusión sin resolver el problema de fondo.

Pero la crítica va más allá del contenido de la reforma. Santiago ha advertido de que, si este movimiento no modifica la relación entre Junts y el PSOE, el resultado sería “lamentable y estéril”, y ha deslizado su preocupación por que se esté ensayando una fórmula similar a la gran coalición alemana: acuerdos estructurales entre el PSOE y el PP que desplacen a Sumar y devuelvan, en su opinión, políticas “neoliberales”.

El mensaje ha conectado con un temor estratégico: que el PSOE, ante la presión de la derecha y el desgaste de la legislatura, busque apoyos alternativos o normalice pactos con el PP en materias sensibles. El aplauso de Vox a la aprobación de la ley de multirreincidencia ha servido a Sumar para reforzar ese relato.

La vivienda, segundo frente abierto

El otro gran campo de batalla es la vivienda. Los últimos anuncios del Ejecutivo encabezado por Pedro Sánchez —una bonificación del 100% en el IRPF para propietarios que renueven contratos sin subir el alquiler y la posibilidad de reducir beneficios fiscales a quienes lo incrementen por encima del IPC— han sido recibidos con frialdad en el socio minoritario.

Sumar ha considerado que los incentivos fiscales a los caseros son “privilegios” y que su impacto será “cosmético” ante una espiral alcista que, según sus cálculos, ha encarecido los alquileres más de un 40% en el último lustro. Frente a la voluntariedad del arrendador, la formación defiende una moratoria extraordinaria de contratos que dé mayor fuerza negociadora a los inquilinos.

La discrepancia no es nueva, pero ahora se verbaliza con mayor contundencia. Los magentas han recordado que los propietarios ya cuentan con una reducción general del 50% en el IRPF sobre el rendimiento neto del alquiler y han criticado que la propuesta socialista no ataja la especulación ni las prácticas opacas, como los pagos en negro.

Marcar perfil propio en la refundación

El endurecimiento del discurso no es casual. El próximo fin de semana Sumar inicia formalmente su proceso de refundación, con el objetivo de rearmar el espacio a la izquierda del PSOE tras los malos resultados electorales y la salida de algunas fuerzas del proyecto. En ese contexto, la dirección considera imprescindible recuperar perfil propio y demostrar que su presencia en el Gobierno no diluye sus posiciones.

Durante dos años, Sumar evitó choques frontales con el PSOE para preservar la estabilidad de la coalición. Ahora, en pleno debate interno sobre su identidad y liderazgo, el partido opta por subrayar diferencias ideológicas: frente al giro punitivo en seguridad y los incentivos fiscales en vivienda, reivindica políticas sociales y de expansión de derechos.

La incógnita es hasta dónde llegará esa tensión. Por ahora, Sumar insiste en que espera que el PSOE “no se distancie de las políticas de progreso” ni compre los marcos de la ultraderecha. Pero al introducir el fantasma de la gran coalición en el debate público, la formación deja claro que la refundación también pasa por redefinir su relación con el socio mayoritario del Ejecutivo.

"Al margen de la OTAN"

El grupo parlamentario de Sumar en el Congreso ha registrado una iniciativa en la que pide al Gobierno que promueva en la Unión Europea una política tecnológica y digital al margen de la OTAN y las industrias estadounidense e israelí, que genere salvaguardias propias en materia de defensa y seguridad nacional. En una proposición no de ley,  Sumar ha alegado que el modelo de ciberseguridad, que cree "un proyecto de Estado" no puede depender de Estados Unidos e Israel en los medios propios de organización político-militar.

Según defiende este grupo parlamentario, la ciberseguridad tiene que acometerse por parte de la Administración desde una visión "integral", con evaluación y configuración participada por la sociedad civil, habida cuenta de que es "un negocio altamente lucrativo con ausencia de regulación". Sumar ha reclamado tratar las inversiones en autonomía estratégica y soberanía digital independientes de la OTAN y de la industria estadounidense e israelí como inversiones prioritarias dentro del presupuesto en defensa, así como desarrollar un programa de I+D+i sobre IA generativa, computación cuántica y sistemas de ciberseguridad autóctonos.

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