Desde la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, el proyecto de la unidad de la izquierda se ha dado cita por segunda vez bajo el lema 'Què s'ha de fer' (“¿Qué se tiene que hacer?”) para ahondar en las vías posibles para unificar un horizonte de confluencia de izquierdas de cara al próximo ciclo electoral y, como punto de encuentro, el combate al auge de las derechas del Partido Popular y Vox.
Gabriel Rufián, portavoz parlamentario de ERC, ha debatido en esta ocasión de la mano de la eurodiputada de Podemos y exministra de Igualdad, Irene Montero, en un segundo episodio que sucede al que inició este camino de actos, junto al diputado de Más Madrid Emilio Delgado, y que llega en una nueva ocasión para ofrecer una respuesta a la izquierda del PSOE con un principal foco de batalla: cómo hacer frente al apogeo de las derechas en el campo electoral.
Durante el trascurso del debate, esta temática ha copado buena parte del protagonismo: "La derecha nos arrasa porque tienen muchos más resortes de poder, las cloacas del estado, la guerra judicial, van a puertas de las casas de periodistas. Nos falta recuperar la posibilidad de sentirnos seguras, acompañadas, nunca solas y saber que tenemos derecho a cambiar las cosas, que las que están mal ahora y no funcionan es urgente cambiarlas", ha apostado Montero.
Rufián ha continuado en un tono más cercano a la advertencia, reiterando, como ya lo hizo en el primer acto desde Madrid, que las derechas "van a arrasar" si la respuesta al lado de la izquierda es la actual y presente: "No hay que faltar al votante de Vox y Alianza Catalana, no todos son fachas. La mejor manera de regalar a esta gente es decirles que son idiotas o unos fachas, no faltar a esta gente. Es gente que les han convencido de que el culpable de su precariedad es alguien más débil que él", ha asegurado.
Al tiempo, ha continuado señalando que el problema en este punto "no son los fascistas, son los neutrales" y, como resolución a esta problemática, ha apostado por entrar en "los temas incómodos para la izquierda", como bien se ha referido a la seguridad o la migración. "Todos sabéis quien es Vito Quiles, hay que competir en ese mundo, y después ganar derechos, llenarle la nevera a esa gente. La gente se pone 'las hormigas' -en alusión al programa 'El Hormiguero'- y les dice que no hay que pagar impuestos", ha ejemplificado.
Montero ha continuado al respecto señalando los riesgos de "la normalización" del discurso de Vox como "una opinión más" y, en clave de seguridad, ha asegurado que los que necesitan la inseguridad es, precisamente, las derechas: "Juan Roig se está haciendo de oro, Iberdrola y Repsol. Hay gente que hace dinero con la desigualdad e inseguridad. La clave de lo que intentamos es que nuestro programa no se puede quedar en un papel", ha aseverado.
Rufián apuesta por "entrar en sus marcos"
Pese a haber defendido en distintos puntos del acto que no tiene "la fórmula mágica", Rufián ha apostado, como vía de combate político frente a esta realidad, "entrar de tú a tú en sus marcos", intentar que el discurso de la izquierda más allá del PSOE llegue al electorado más de derechas, incluso a los socialdemócratas convencidos. "No quiero gobernar España, quiero que se gobierne bien. (...) ‘La España que madruga’ es un eslogan de puta madre. ‘Una familia, una casa’, ¿quién no entiende eso? Prefiero llenar tiktoks que bibliotecas, porque mi hijo mira el tiktok", ha proseguido.
"Tenemos una bala. Si esta gente entra, entra para lustros. Y está de moda ser un canalla. Estamos llamados de intentar inventarnos algo electoral para intentar frenarlo. No tiene ningún sentido que la oferta electoral haya dos derechas y 14 izquierdas, no tiene ningún sentido", ha vuelto a incidir, ahondando en la misma idea que defendió en la capital junto a Delgado, en una fórmula electoral que confluya para dar una respuesta unitaria de cara a las generales.
Sobre Andalucía, con la vista fijada en el próximo 17 de mayo, ha considerado como una solución a tener en cuenta por la conjunción de fuerzas de izquierdas dentro de Por Andalucía.
Con esta discusión política, aún sin materializar el cómo ni el qué, Rufián ha asentado un paso más en este camino que marca el paso de las izquierdas a la izquierda del PSOE con intención electoralista, pero con mayor aspiración a quedarse en el horizonte que sigue más allá de las urnas.