El PSOE mueve ficha. Los socialistas han ido trufando el camino de migas de pan que conducirán a una ofensiva total a nivel institucional en todos los organismos posibles. Ferraz ha avanzado este domingo que presentará una iniciativa en forma de moción o proposición de ley en ayuntamientos, parlamentos autonómicos, en las Cortes Generales, en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y, por último, en el Parlamento Europeo. Lo harán bajo el pretexto de defender el principio de igualdad ciudadana que Partido Popular y Vox “pretenden romper” con el concepto de la controvertida prioridad nacional, que cristaliza tras los acuerdos para investir a María Guardiola en Extremadura y Jorge Azcón en Aragón.

“Desde el Partido Socialista queremos alertar de que el pacto que los de Feijóo han firmado en sendas autonomías con la ultraderecha es inhumano e ilegal”, denuncian desde la formación socialista a través de un comunicado. Para Ferraz, el acuerdo entre populares y ultras no es sino un intento de fracturar a la sociedad, dividiéndola – a su juicio – entre ciudadanos de primera y de segunda categoría. Esgrimen desde el PSOE que la medida tiene vulnera cualquier frontera legal al violar el principio de igualdad entre todos los ciudadanos, establecido por el artículo 14 de la Constitución.

Esta última idea ya la blandió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el acto de campaña de María Jesús Montero, candidata del PSOE-A a la Junta de Andalucía, en Cártama (Málaga). El jefe del Ejecutivo acusó a los de Feijóo de suscribir un acuerdo que, lejos de reforzar el constitucionalismo del que tanto “presumen”, viola los principios de igualdad de la Ley Fundamental. Siguiendo este carril, los socialistas también vinculan la “prioridad nacional” con un desmantelamiento de los servicios públicos, así como la desinstitucionalización en la que “tan bien se mueven los partidos radicales”.

En el PSOE lo tienen claro: “Frente a una España que quiere dividir entre ciudadanos de primera y de segunda, queremos una España que avance unida”. En este sentido, desde Ferraz defienden que sus prioridades nacionales son “las que tiene la ciudadanía”. Es decir, la paz frente a la guerra, el trabajo frente al paro, la sanidad pública universal, la educación como palanca de igualdad, la dependencia, la revalorización de las pensiones o la vivienda digna. De ahí se desprende toda esta ofensiva institucional para frenar la medida impulsada por PP y Vox: “No queremos volver a la fractura social y territorial del Gobierno de Rajoy. Nuestro modelo es la justicia social y la dignidad”.

Eje de la campaña andaluza

El movimiento del PSOE sigue el carril que marcó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este pasado viernes en Cártama (Málaga). Durante su intervención en el mitin electoral de María Jesús Montero, el secretario general de los socialistas estableció el marco del debate en las “prioridades”. Salvas contra los pactos de conservadores y ultraderechistas. O  más preciso, una ofensiva contra quienes hablan de ellas desde posiciones de exclusión. Así, resignificó el término, con una lectura vinculada a los derechos, la convivencia y los servicios públicos: “¡Prioridades! ¡Claro que sí! Es lo que hace que un país vaya en una dirección o en otra; retroceda o avance”.

La tesis central de su intervención era clara: el 17M no sólo se juega el Gobierno de la Junta, sino la Andalucía del futuro. Los ciudadanos deberán elegir entre las recetas socialistas del “éxito económico, del crecimiento, de los derechos o de la convivencia”, o la agenda ultra de “retrocesos” cimentada sobre el “odio, la fragmentación, el racismo y la xenofobia”. Pese a que el candidato a la reelección, Juanma Moreno Bonilla, trate de rehuir de la prioridad nacional, Sánchez dibujó a un Partido Popular monolítico, sin distinciones: “Como Ayuso, a la chita callando, o como Moreno Bonilla”.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover