El pasado martes, Partido Popular (PP), Vox y Junts per Catalunya juntaron sus fuerzas en el Congreso de los Diputados para tumbar el escudo social, que incluía la moratoria de desahucios pensada para proteger a las familias vulnerables. Este jueves, Mariano Ordaz se enfrenta al primer desalojo de los más de 60.000 que podrían producirse tras la caída de la suspensión. Un vecino del barrio madrileño de Embajadores que, a sus 66 años, puede ser expulsado de la casa en la que vive desde que nació, y en la que antes vivió su abuela y sus padres.

El especulador que está detrás del desahucio es la Venerable Orden Tercera (VOT), una institución religiosa de franciscanos que es propietaria de más de 300 pisos tan solo en el centro de Madrid. Una acumulación especulativa de un bien de primera necesidad que contraviene directamente el voto de pobreza que pesa sobre la Orden Franciscana y el supuesto mandato de san Francisco de Asís, evidenciando que confiar en el buen corazón de los caseros es un disparate incluso cuando estos dicen renunciar a la riqueza material y servir a los desfavorecidos.

Ya no hay ningún paraguas legislativo para proteger a vecinos como Mariano”, trasladan a ElPlural.com desde el Sindicato de Inquilinas, organización que está acompañando y luchando junto al vecino. El que había hasta entonces, la moratoria antidesahucios, tampoco era la panacea, pues estaba funcionando como un parche que ni siquiera los tribunales respetaban a la hora de impulsar desahucios pese a existir informes de vulnerabilidad e, incluso, menores implicados. No obstante, era “una de las pocas barreras que teníamos”, apunta el Sindicato, que culpa a la triple entente de las derechas españolas.

Abandono y negligencia de la propiedad

El número 1 de la calle carnero será el escenario, a las 11:00 horas de este jueves, del “primer desahucio que se ejecuta tras la no aprobación de la moratoria antidesahucios”, lamentan desde el movimiento de vivienda, que advierte de que “este caso abre la puerta a una oleada de hasta 60. 000 desahucios de familias vulnerables en todo el Estado”. La excusa puesta por los religiosos para echar a la calle a Mariano es la reforma del inmueble, después de que parte del techo de la cocina se haya derrumbado por el abandono de los propietarios, pero lo cierto es que el conflicto lleva abierto años. 

Mariano lleva soportando “décadas de abandono” y la “negligencia” de sus caseros. El plan era claro: desatender la vivienda hasta niveles de riesgo para la vida del inquilino y expulsarle apoyándose en la inhabitabilidad. Por si fuera poco, denuncia haber sufrido “una situación continuada de presión y acoso inmobiliario” sin que, en ningún momento, haya habido una interacción o “voluntad de diálogo”.

“El inmueble presenta graves problemas estructurales y de salubridad, derivados de la falta de mantenimiento. Durante años, la vivienda ha sufrido importantes humedades y un deterioro progresivo que ha dejado inutilizables tanto el baño como la cocina”, exponen desde el Sindicatos de Inquilinos. Sin embargo, los franciscanos propietarios no se han hecho cargo del mantenimiento y las reparaciones, como mandata la ley. “La situación alcanzó un punto crítico el pasado 8 de noviembre, cuando se produjo el derrumbe del techo de la cocina” y Mariano salvó su vida por suerte.

“Lejos de asumir responsabilidades, la VOT estaría utilizando este derrumbe como pretexto para ejecutar el desahucio”, denuncian desde el Sindicato de Inquilinas. “El caso de Mariano no será un hecho aislado, sino el primer ejemplo concreto de las consecuencias inmediatas del rechazo parlamentario a la moratoria antidesahucios”, anticipan. “Mariano es el primero de una lista de 60.000 personas que pueden verse expulsadas de sus casas si no se adoptan medidas urgentes”, zanjan advirtiendo de lo que sucederá.

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