Las perspectivas electorales de Partido Popular y Vox son distintas. Los de Santiago Abascal parece que se muestran más cautos que los de Alberto Núlez Feijóo, a menos en este inicio de curso político.

Encuestas internas de la formación de extrema derecha en agosto pronostican una subida del partido de Pedro Sánchez pese a la crisis de Ceuta. Incluso aluden a que el secretario general de los socialistas podría revalidar el cargo. Según sus cálculos, la posibilidad de que el actual presidente del Gobierno vuelva a serlo en 2027 dependería de tres puntos. Concretamente, según Vox, de un 3% suyo.

Desde Bambú señalan que, atendiendo a sus números, se quedarían en un 17% de porcentaje de voto, una cifra que, dicen, les llega desde fuera que podría alcanzar hasta el 19%. En cualquier caso, creen que lo importante es no bajar esos tres puntos que les situaría en un 14 o 15%. Voces de la formación eran claras al respecto en las últimas horas en declaraciones a El Confidencial: “La diferencia entre que gobierne la derecha o que siga Sánchez está en esos tres puntos que aporta Vox”.

Matices en los cálculos de cada partido

El PP parece mucho más confiado. Fuentes ‘populares’ se muestran con grandes esperanzas de una caída del Gobierno el año que viene, e incluso predicen que el PSOE perdería también los gobiernos autonómicos, según han esgrimido al mismo medio en las últimas horas.

Los ‘populares’ aluden para ello a la situación en la ciudad autónoma después de la entrada masiva de personas migrantes a finales de julio o al calendario judicial. Con el mismo escenario, sin embargo, Vox parece no verlo tan claro. En su caso, contemplan que la actualidad es muy cambiante y que lo que puede importar hoy en términos electorales, mañana puede ser diferente.

Asimismo, mientras el partido de Abascal dice que el momento en que sean las elecciones puede jugar un papel fundamental en las urnas, el PP mantiene la convicción de que al Ejecutivo se le van a complicar cada vez más las cosas, y que todo lo que pone sobre la mesa le pasará factura en la próxima cita electoral, sea cuando sea. Además, aprecian que en todo este tiempo han conseguido que el Gobierno no tenga demasiado control de la agenda.

Vox, por su parte, hacía hincapié en que ese posible ascenso socialista vendría acompañado de un hundimiento de Sumar. Contemplan que el miedo puede jugar un papel importante y que, en esa situación, mucha gente progresista e indecisa ante el temor a que gobiernen PP y Vox depositarán la papeleta del partido de Sánchez porque la ven como una opción más sólida para que la izquierda mantenga el poder. 

En cuanto a los magentas, el Partido Popular cree que Sumar se irá distanciando del PSOE a medida que las elecciones se acerquen, y que electoralmente le pasará factura a los de Pedro Sánchez, atendiendo a las matemáticas. Ellos sostienen que la "ilusión por el cambio" atraerá un flujo importante de votos a la derecha y acabará pesando más en el resultado.

Situación en Ceuta

El Partido Popular mantiene su convicción de que ganará -y gobernará- después de haber escuchado las palabras de Pedro Sánchez en la Cadena Ser a principios de semana, durante el estreno de Aimar Bretos en Hoy por hoy acerca de Ceuta.

Ambos partidos han criticado encarecidamente la gestión de la crisis sobre la situación de la ciudad autónoma por parte del Gobierno de coalición, pero mientras en Génova la ven como poco menos que la gota que colma el vaso para que se consuma ese hartazgo social anteriormente mencionado en las urnas, en la extrema derecha no parecen tenerlas todas consigo.

La gestión de Ceuta es una suerte de prueba definitiva de lo necesario que es un cambio de color, sostienen los ‘populares’. En Vox también lo piensa, pero invitan a no celebrar antes de tiempo: “Hay mucha euforia, pero no está hecho, ni mucho menos”.

El ‘experimento’ PP-Vox en las autonomías

Antes, los pactos autonómicos en los que los ‘populares’ se han plegado a Vox y, ahora, Ceuta, están dejando muy claras las posturas de ambos partidos. Bajo el escenario actual ceutí, el PP se negó a debatir el reparto de menores migrantes por la Península, y la extrema derecha ni siquiera se presentó a la Conferencia Sectorial de Infancia y Adolescencia.

Aragón, Castilla y León y Extremadura, donde gobiernan los dos y Vox tiene las competencias de este reparto, se negaron en rotundo a que se llevase a cabo, lo mismo que la Comunidad de Madrid, aunque en su caso gobierna el PP en solitario. Más allá de en materia migratoria, la presencia de la ultraderecha en los gobiernos se ha notado en términos de violencia de género, políticas LGTBI, educación, cultura, memoria histórica o servicios públicos.

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