Casualidad o no, varias citas clave del aluvión de causas judiciales contra el Partido Socialista del último mes han ido a concentrarse en cuatro días. La próxima semana se espera con ganas en la sede del Partido Popular, donde por ahora se ha abandonado la idea de hacer caer al Gobierno con una moción de censura instrumental a Pedro Sánchez, esperando que sea la propia Justicia la que de una nueva sorpresa que termine por ser la definitiva.

Entre las cábalas de Génova está una imputación del PSOE por organización criminal por haber financiado, como apunta el juez Santiago Pedraz, la trama de las cloacas de Leire Díez, en la que el magistrado sitúa como líder al que fuera número dos de Ferraz, Santos Cerdán, y por la que imputó hace dos semanas al ex secretario de Organización o a la gerente socialista, Ana María Fuentes, entre otros. En el PP confían en que el juez de la Audiencia Nacional va en esa dirección en su investigación, y creen que la imputación del partido del Gobierno como persona jurídica puede ser el siguiente paso.

Pedraz ya ha sido claro: "4.000 euros mensuales con cargo a los fondos del partido", es lo que, según el auto, habría acordado pagar Cerdán a Díez por desarrollar su actividad, dedicada presuntamente a dinamitar causas judiciales que afectan al Gobierno. Esto es, en parte, lo que motivó la entrada de la UCO en Ferraz el pasado 27 de mayo.

Entre la información que los agentes de la Guardia Civil tenían orden de recabar en la sede socialista, estaban todos los documentos relativos a su "agenda institucional", según el requerimiento, así como sus correos electrónicos, sus accesos al edificio o sus gastos. Este es también el motivo por el que en el PP creen que, en el próximo auto de Pedraz, se van a articular los indicios de que el PSOE pagó a Leire Díez y a otros investigados para justificar una imputación a la formación como persona jurídica por organización criminal. 

La semana horribilis del PSOE

El calendario les hace soñar con que esta noticia salte en mitad de la próxima semana, que ya viene cargada para los socialistas tanto en lo judicial como en lo político. Hay varias citas ya fijadas —casi una cada día—, pero también otras que se esperan desde hace tiempo, y que perfectamente podrían saltar en mitad de una semana que se antoja como una de las más críticas de toda la legislatura para el Gobierno.

Por lo pronto, el lunes es el día elegido por el juez Juan Carlos Peinado para citar a Begoña Gómez y a los otros dos encausados a la audiencia preliminar antes del juicio por tráfico de influencias, malversación, corrupción en los negocios y apropiación indebida, que se celebrará ante jurado popular en contra del criterio de las defensas y la propia Audiencia. Una vez la mujer del presidente del Gobierno acuda a los juzgados, bajo amenaza de ser obligada a ello "por la fuerza pública", todos los ojos estarán sobre el Senado, donde el martes comparece la directora de la Guardia Civil, Mercedes González.

El PP citó a la máxima responsable política del cuerpo a la Comisión de Interior de la Cámara Alta, después de que los informes de la UCO sobre Leire Díez revelaran que ambas se reunieron hasta en tres ocasiones entre septiembre de 2024 y abril de 2025. Pasada esta cita, es el turno de la otra gran causa que ha sacudido Ferraz. El miércoles 17 y el jueves 18, José Luis Rodríguez Zapatero está citado a declarar como imputado en la Audiencia Nacional. El expresidente tenía que pasar ante el juez José Luis Calama a principios de mes, pero su defensa solicitó el aplazamiento ante la enorme extensión del sumario, en el que el magistrado desgrana en unas 8.000 páginas la presunta participación de Zapatero en una trama de tráfico de influencias.

A todo esto hay que sumar cualquier novedad que pueda romper los esquemas de Ferraz en mitad de la semana. Entre las posibles están la sentencia del 'caso Mascarillas', visto para sentencia hace más de un mes, y por el que el Tribunal Supremo podría condenar al exministro de Transportes José Luis Ábalos y al que fuera su asesor, Koldo García. Además, este lunes finalizó también el juicio al hermano del presidente del Gobierno, David Sánchez, por su presunto enchufe en la Diputación de Badajoz, y se espera que esta sentencia no tarde tanto en llegar, aunque no es probable que vaya a saltar la próxima semana.

El PP asume la muerte de la moción

Todo esto no podría llegar en mejor momento para la estrategia del PP, que muerta la posibilidad de una moción de censura consiste en dejar que la actualidad desgaste al Gobierno, y este termine cayendo por desgaste acumulado. Pero para que esto se consume sí que necesitan que los socios suelten la mano del Ejecutivo, un escenario que ven poco probable, según fuentes de Génova que recoge El País.

Después de semanas intentando retratar a los partidos del bloque de investidura, en las que el PP solo ha recibido una buena noticia a medias con Junts y el PNV pidiendo elecciones anticipadas, pero negándose a hacer presidente a Alberto Núñez Feijóo; los populares no creen que una imputación de los socialistas como partido vaya a mover a los socios de izquierdas, que ponen la línea roja en que se demuestre que el PSOE se financió irregularmente, y no que de las arcas de Ferraz saliera dinero para causas ilegales.

Los socios ya han fiado el futuro de la legislatura a que el Gobierno avance en su agenda social, por lo que en el PP se la envainan con la moción de censura, confiando en que las noticias judiciales desgasten tanto al PSOE como a los partidos que lo apoyan. Ahora centran todos sus esfuerzos en esto, después de que el 'intento' de Feijóo de acercarse a Junts se encontrara con la condición de reunirse con Carles Puigdemont en Waterloo.

Esto explica la estrategia del líder popular en el cara a cara con Sánchez este miércoles en el Congreso. Marchado el Papa León XIV de Madrid, se retomaron las hostilidades, con Feijóo llamando al presidente " señor P. S.", que es una anotación de las libretas inacutadas a Leire Díez, y que según la UCO se corresponde con 'Pedro Sánchez'. El socialista picó el anzuelo, y le respondió con las otras siglas misteriosas sobre un presidente del Gobierno, en este caso de los papeles de Bárcenas: "Pregúntese quién es M. Rajoy", le contestó. Según Génova, esta era la intención, para que así Sánchez "se homologue a Rajoy, un presidente que cayó por la corrupción", apuntan al citado medio.

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