"Cuba será la siguiente en caer". Con estas palabras, Donald Trump dejaba claro que sus intenciones belicistas no habían acabado en Irán. Entre los que no han visto con malos ojos el mensaje de Trump, Rocío Monasterio, quien afirmaba rotundamente que "la soberanía del pueblo cubano no está amenazada" por el líder norteamericano. Más tarde, un periodista cubano ha reaccionado a las palabras de la ex de Vox recordando sus orígenes.
"La soberanía del pueblo cubano no está amenazada por Trump. La soberanía del pueblo cubano la perdimos en 1959 con el asalto de Fidel Castro al poder. Llegó la noche para los cubanos y perdimos la voz durante 67 años", escribía en su cuenta de X -anterior Twitter- Rocío Monasterio.
Un periodista cubano, El Necio, respondía a las palabras de la ex de Bambú haciendo alusión a sus orígenes. Como él mismo escribía a través de la mencionada red social, Monasterio es "hija de padre cubano y madre española". El comunicador señalaba que sus "antepasados fueron terratenientes latifundistas en Cienfuegos, propietarios del ingenio azucarero Manuelita con miles de trabajadores explotados y sin derechos laborales, además dominanan la Compañía Azucarera Atlántica del Golfo, que llegó a cotizar en la bolsa de Nueva York por sus grandes negocios en EEUU". "Tras la revolución cubana de 1959, llegó el Comandante y mandó a parar: Fidel Castro le entregó la propiedad de la tierra a los campesinos pobres con las leyes de reforma agraria", añadía el periodista, que, concluía diciendo que "décadas después y los oligarcas siguen respondiendo a los mismos intereses".
Trump amenaza con "tomar Cuba"
La ofensiva verbal de Donald Trump contra Cuba ha escalado en las últimas semanas hasta situar a la isla en el centro de su agenda exterior, especialmente tras los ataques contra Irán y en pleno colapso energético cubano. El presidente estadounidense ha ido elevando el tono de forma progresiva: primero insinuando, después amenazando abiertamente.
A comienzos de marzo, en paralelo a la ofensiva militar en Oriente Próximo, Trump ya dejaba clara su hoja de ruta: “Cuba será la siguiente. Caerá bastante pronto”, afirmó en una conversación con CNN, vinculando directamente el futuro de la isla al desenlace de la guerra contra Irán. No se trataba de una declaración aislada. En esos mismos días insistió en que La Habana “va a caer muy pronto” y que Washington ya trabaja en ese escenario.
El salto definitivo en la retórica llegó tras el gran apagón que ha dejado a Cuba prácticamente a oscuras a mediados de marzo. En ese contexto de colapso eléctrico -provocado en gran parte por el bloqueo energético impulsado por Estados Unidos- Trump fue más allá y aseguró que podría “tomar Cuba” y que puede hacer “lo que quiera” con la isla. Incluso llegó a hablar del “honor” de hacerse con el control del país.
Estas declaraciones se producen mientras la presión de Washington asfixia a la economía cubana. El corte de suministros de petróleo ha agravado una crisis estructural y ha desembocado en apagones masivos, escasez y protestas en varias ciudades. La estrategia de la Administración Trump pasa por forzar un cambio político en la isla sin descartar ningún escenario, en un contexto de negociaciones incipientes pero profundamente desequilibradas.
Desde La Habana, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel denuncia una política de injerencia directa y advierte de que Estados Unidos está utilizando la crisis energética como palanca para provocar un colapso interno. Mientras tanto, sobre el terreno, la población cubana afronta apagones de horas, o incluso días, y un deterioro acelerado de sus condiciones de vida.
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