El mundo se estremece estos días y asiste con altísima preocupación a lo que está sucediendo en Venezuela.

No voy a ser yo el que defienda a Nicolás Maduro pero tampoco seré el que haga eso mismo con Donald Trump.

Y es que siempre he pensado que todo tipo de conflicto debe de resolverse a través del diálogo y cuando concretamente se trata de Política Internacional, lo fundamental es llegar a acuerdos a través de la diplomacia. Nunca jamás hacerlo a través de la violencia.

Hay una frase magnífica que dejó para la posteridad el Premio Nobel de la Paz, Mahatma Gandhi: “No hay caminos para la paz. La paz es el camino” pero la senda para alcanzarla en la actualidad, requiere saber ejercer una política de equilibrios fundamental y saber posicionarse en una geopolítica muy compleja que precisa de soluciones complejas reforzando alianzas entre países y por tanto, haciendo del multilateralismo la base clave para poder seguir avanzando.

El caso de Venezuela supone un movimiento geoestratégico que no puede estudiarse sólo desde el prisma geopolítico, sino también desde el económico puesto que claramente Trump no está ejerciendo como un presidente de Estados Unidos, ni como un político responsable sino como un tipo que se muestra como un empresario despiadado y desmedido que ve en el resto de países sus súbditos y como tal, deben someterse a sus deseos que no son sino meramente económicos.

Y todo esto lo hace saltándose el Derecho Internacional desafiando tanto a la ONU, a la OTAN así como a la Comunidad Iberoamericana en la que España debe jugar por responsabilidad y por Historia, un papel fundamental y eso, bien lo está sabiendo entender Pedro Sánchez erigiéndose una vez más como el político con mayor determinación y visión geopolítica del Viejo Continente.

Pero hay algo que de manera reiterada creo que se está pasando por alto por mucha gente de España, de la Unión Europea y del mundo en general y es el formidable papel que está jugando también el Ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares diplomático de carrera y con una amplísima experiencia en el ámbito internacional.

Y digo formidable porque está demostrando tener una visión clara de cómo debe actuarse en un panorama donde las decisiones deben ser muy medidas, mesuradas y ejercidas con muchísima templanza, empleando un diálogo lo más abierto posible para aunar fuerzas entre todos los países del mundo.

Asimismo debe entenderse que ante una gravedad tan extrema como la del conflicto de Venezuela y del resto que asola al mundo, la posición de Europa debe ser conjunta, pues sólo actuando como un bloque podremos hacer fuerza contando siempre con el concurso de la ONU y la OTAN, organismos que están siendo amenazados por Trump recordando a lo que hizo en su momento Adolf Hitler a la por entonces llamada Sociedad de Naciones.

Y digo esto porque esta etapa de la Historia, recuerda muchísimo a momentos recientes como el de la contienda mundial transcurrida entre 1939 y 1945 que aterraron al mundo sumiéndolo en millones de muertes de personas inocentes o en la posterior a ésta que fue la llamada Guerra Fría.

Trump recuerdo a los lectores que llegó al poder con un único punto electoral que fue el de “America First”, es decir, Estados Unidos lo primero y para ello, tenía claro que haría todo lo necesario para que su país fuese grande a costa de lo que sea y de quien sea y así lo está demostrando.

Es por eso que en este plano bélico debemos tener claro que el mundo no puede sostenerse sobre liderazgos débiles y mucho menos, sobre aquellos que tengan como base los localismos o los nacionalismos. No. Eso te hace ser un político débil y torpe que directamente no ha entendido absolutamente nada de lo que va todo esto dado que estamos ante una amenaza global. No local. 

Por eso, España tiene la enorme suerte de tener a un presidente del Gobierno como Pedro Sánchez y a un ministro como Albares porque ambos han entendido que hoy la Política se juega en el tablero mundial donde la estrategia no puede ser unívoca ni unilateral. No. O es amplia y tiene la vista puesta en todos los planos posibles, o no podremos no sólo avanzar, sino que ni siquiera podríamos defendernos de las amenazas exteriores. Algo que no está reñido con mantener el presupuesto en Defensa al nivel que necesita y quiere el Gobierno de España como dejó claro el propio jefe del Ejecutivo a Donald Trump manifestando que nuestro país no incrementará la inversión en Defensa, sabiendo que iría en detrimento de otras partidas presupuestarias que habrían conllevado recortes y que por tanto, habrían repercutido en la mayoría social de nuestro país dejando inequívocamente claro y de manifiesto la posición de izquierdas del actual Ejecutivo Español.

De hecho, haber cedido a los intereses de Trump, en la práctica habría significado plegarse a los deseos de un empresario supremacista y por tanto, renunciar a la soberanía e independencia que debe tener un país. Algo que no necesariamente significa desmarcarse de las reglas del orden internacional como así demandan organismos como la ONU, la OTAN o la propia Unión Europea.

Y es que el desafío de Trump es de tal disparate que sólo puede llevarnos a un viaje a través del tiempo y parar en el peor estacionamiento posible que fue lo que planteó en su momento Adolf Hitler cuyas consecuencias han sido señaladas aquí y que Europa con el paso de los días está entendiendo y que sabe que no puede permitir que se repita.

Y quien ha sido capaz de marcar el paso en primera instancia ha sido España dejando claro que tenemos un Gobierno con la mejor determinación posible frente a una oposición desnortada, torpe y más cercana a los postulados de Trump que de unos partidos de Estado que sean capaces de entender que hemos de estar unidos ante la amenaza real que constituye desde hace tiempo Donald Trump. Ojo, Donald Trump. No tanto así Estados Unidos pues no todo el país le apoya, por lo que entiendo que sería muy injusto no destacar también este aspecto.

Por eso, y con esto termino, debemos ser conscientes de que aunque el régimen de Maduro es inadmisible, no creamos que es la panacea lo que plantea María Corina Machado ni tampoco creer que Trump busca la paz en Venezuela ni en el mundo, no. Él va a por los recursos de esa tierra habiendo señalado que esto no va a parar aquí poniendo como siguientes metas a Groenlandia y quién sabe si Cuba y algún otro país, zona o región del mundo más. Lo suyo es imperialismo y capitalismo salvaje y atroz y quien piense lo contrario, no ha entendido nada y como a Feijoó y Abascal, hemos de decirles que no sólo no han entendido nada de todo esto sino que quedan perpetuamente invalidados para gobernar un país o cualquier institución política internacional.

Dicho queda.

 

Diego Ruiz Ruiz es militante del PSOE de Toledo capital