La exvicepresidenta de la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra, ha reaparecido públicamente con una entrevista en Julia en la Onda, donde ha defendido que su situación judicial responde a un caso de lawfare y ha anunciado su regreso a la política activa. “No lo creo yo, lo cree toda España, incluso los que la practican contra mí. La Audiencia de Valencia también lo sabe por eso dicen que independientemente de lo que pase en el juicio esta gente tiene derecho a acusar”

Al inicio de la conversación con Julia Otero, Oltra se ha detenido en su estado personal tras su retirada: “Estoy bien, aplomada, serena y en equilibrio. Me ha costado mucho volver a la vida pública; pensaba que me iba a generar estrés y ha sido al contrario”. Ha reconocido que antes de dar el paso sufrió “muchos ataques de ansiedad” en el congreso de Iniciativa - partido integrado en Compromís - donde le plantearon regresar, aunque finalmente el proceso ha sido “terapéutico”. También ha explicado que se emocionó al anunciar su vuelta “porque sabía lo que viene, que no va a ser fácil” y ha admitido que su regreso “también da miedo”, al cuestionar el funcionamiento del Estado de derecho: “Pensaba que no se sentaba en el banquillo a gente que no ha hecho nada, pero hay que ponerse en pie”.

Un proceso judicial que califica de “sinsentido”

Sobre su situación procesal por el supuesto encubrimiento de su exmarido - condenado por abusos a una menor tutelada -, Oltra ha insistido en la ausencia de pruebas: “Lo han archivado tres veces, pero la Audiencia lo ha reabierto”. Según ha explicado, el juez instructor consideró que no debía abrirse juicio oral “porque en conciencia piensa que nadie debe sentarse en el banquillo sin un solo indicio, y en este caso no lo hay”.

Pese a ello, la Audiencia ordenó continuar el proceso, algo que la exvicepresidenta considera inédito: “Creo que nunca se ha dado que la Audiencia obligue al juez que ha visto todas las pruebas a abrir juicio cuando dice que no hay nada”. También ha criticado que se haya permitido acusar a partidos como Vox, Gobiérnate o España 2000: “Después de cuatro años de investigación, el derecho a acusar se convierte en inquisitorio”.

Oltra ha señalado además que “los tiempos son significativos” y que el proceso se ha alargado con un objetivo político: “Como dicen ellos mismos en redes, querían sentarme en el banquillo y sacarme de la política. Pero no pueden salirse con la suya”. Aunque sus abogados descartan una condena, ha admitido la incertidumbre: “También era imposible que me sentaran en el banquillo y aquí estoy”.

La exdirigente autonómica ha vinculado este proceso a una estrategia para apartarla de la vida política. “El objetivo no es hacer justicia, es sacar a alguien que molesta por sus políticas”, señaló, al tiempo que defendió que no piensa dar un paso atrás: “Si me pliego, habrán ganado, y eso no lo puedo permitir”. También ha reconocido que el juicio podría coincidir con el calendario electoral, algo que, a su juicio, podría ser utilizado políticamente por sus adversarios.

Su reaparición ha llegado días después de participar en un acto en el Jardín Botánico de València junto a figuras como Irene Montero, Sira Rego y Rosangela da Silva en el que se escenificó la unidad de la izquierda bajo el lema ‘No a la guerra, no a la violencia política, por un mundo ecofeminista'. Oltra ha respaldado además iniciativas para recomponer el espacio progresista, como la planteada por Gabriel Rufián, aunque ha dejado claro que su prioridad es la política municipal.

Críticas a Puig y a su propio espacio político

La exdirigente ha lanzado críticas al expresidente Ximo Puig y a parte de su propio espacio político por forzar su dimisión: “El presidente vino a decir públicamente ‘o dimites o te ceso’. En ese momento tomé la decisión por responsabilidad, pero en el pecado llevaron la penitencia”. También ha reprochado que dentro de su partido “algunos no supieron sostener” la situación.

A su juicio, aquello tuvo consecuencias políticas más amplias: “Lo que más me rompía era que eso implicaba que no se podían hacer políticas para los más desfavorecidos. Y la segunda lectura es que la política no sirve, y eso es pasto del fascismo”.

Unidad de la izquierda y críticas fiscales

Oltra ha vinculado su caso con intereses económicos afectados por sus políticas: “La desprivatización de la sanidad y los servicios sociales hizo que algunas empresas dejaran de ganar mucho dinero”. En ese sentido, ha advertido de que “la democracia está cada vez más débil frente al poder de esta gente” y ha recordado la imagen del CEO de Ribera Salud junto a su denunciante y el expresidente Francisco Camps: “No estaban hablando del tiempo ni de lo bonitas que son las flores en primavera”.

En clave política, ha respaldado iniciativas como la de Gabriel Rufián para unir a la izquierda, aunque ha dejado claro que su prioridad es València: “Voy a ayudar, pero encabezarlo a nivel estatal no; a mí me ilusiona València”.

También ha cargado contra el discurso fiscal de la derecha: “Cuando dicen que van a bajar impuestos, lo que dicen es que se los van a bajar a los ricos”. En ese contexto, ha puesto este ejemplo: “El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, dice que va a recaudar 500 millones de dólares en impuestos de los áticos que están casi los 365 días del año cerrados en Manhattan para hacer escuelas infantiles, para mejorar los barrios o para montar supermercados públicos. Todo eso, si se puede hacer en Nueva York, ¿cómo no se va a poder eso en València y en las ciudades?”.

Sobre su candidatura a la Alcaldía, Oltra ha defendido un proyecto basado en la movilización ciudadana: ““Hay que buscar la complicidad de la gente, esto tiene que ser un movimiento ciudadano arrollador, no una cuestión de partidos; lo más revolucionario hoy en día es el mundo físico, hay que buscar el contacto con la gente, como yo digo, menos tiktokear y más toquetear”.

Finalmente, al ser preguntada por la reflexión de Luiz Inácio Lula da Silva sobre el distanciamiento entre la izquierda y los votantes, ha señalado el impacto de las redes sociales: “Las redes nos están cambiando la forma de relacionarnos y eso está generando multitud de problemas en adolescentes y salud mental. No hay tiempo para nada, te pasas la vida sobreviviendo. Han declarado la guerra a la vida, necesitan que estemos encerrados y distraídos. Hay que sacar de nuevo a la gente a los espacios, las ciudades son espacios de socialización, no de circulación”.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio