En un panorama mediático dominado por el ruido instantáneo y los algoritmos que premian el conflicto, todavía quedan trincheras que apuestan por la pausa y el contexto. Miguel Mora es el fundador y director del digital Contexto, un medio que lleva más de una década remando contracorriente bajo la premisa de llegar tarde a las últimas noticias.

En los últimos dos años ha dado un paso al frente impulsando Acción Contra el Odio (ACO), una asociación nacida para combatir activamente en los tribunales la industria del odio y la desinformación. Hablamos con él sobre la libertad de expresión, el sesgo de la justicia española y el peligroso auge de la radicalización ultra en los nuevos entornos digitales.

 

Pregunta: Llevas dirigiendo más de una década uno de los medios más particulares de España. Cómo no informáis del último vestido de Isabel Díaz Ayuso, supongo que la Comunidad de Madrid no os da dinero. ¿Cómo lográis sobrevivir?

Respuesta: La Comunidad de Madrid sí nos daba algo de dinero antes de que llegara Ayuso, pero cuando sacó la mayoría absoluta en 2020 se acabó completamente. Cero pesetas de Ayuso y cero pesetas de Almeida, porque tienen que regar a los afines. No van a estar regalando el dinero a unos rojos de mierda como nosotros. Estamos muy conformes con ese destino y nos parece bastante sano no estar regados por ellos. Nuestro crecimiento ha sido muy lento y sostenido, apoyado enormemente en las suscripciones de los lectores, porque huimos del periodismo del click y publicamos muy pocas piezas al día.

P: Vimos el nacimiento de Acción Contra el Odio hace dos años como respuesta a la ausencia de acciones judiciales contra los discursos ultras. Habéis provocado el aumento de procedimientos contra la extrema derecha por delitos de odio. ¿Estás satisfecho?

R: Sabíamos que iba a ser muy complicado llevar a gente de ultraderecha a juicio por una mera cuestión matemática, porque el delito de odio parece estar dedicado sólo a condenar a la gente de izquierdas. La justicia española le da la vuelta a todo y se pone a favor de la obra para atacar a la gente progresista. Aun así, hemos presentado alrededor de 20 denuncias contra distintos agentes de la industria del odio y hemos logrado llevar a algunos a juicio. Nuestras acciones tienen un efecto disuasorio inmenso. Cuando denunciamos a alguien, es muy usual que el ultra empiece a borrar tuits y tenga mucho más cuidado al decir barbaridades.

P: ¿Por qué resulta una absoluta imbecilidad decir que Acción Contra el Odio es como Abogados Cristianos, pero en versión de izquierdas?

R: Es una gilipollez porque nosotros no denunciamos tonterías ni a humoristas por hacer chistes, como hace habitualmente Abogados Cristianos. Ellos están metidos en una carrera por censurar la libertad de expresión humorística. Nosotros perseguimos judicialmente la incitación a la violencia directa contra los colectivos vulnerables. El objetivo final de la extrema derecha es que pase en España lo que pasó en Inglaterra hace unos años, buscando que haya pogromos contra los inmigrantes. No queremos meter a nadie en la cárcel por un simple delito de opinión, queremos acabar con la impunidad de agentes que han hecho del bulo su razón de ser y dañan la democracia enormemente.

P: ¿Crees que financiar seudomedios con dinero público para que publiquen bulos debería tipificarse directamente como delito de prevaricación?

R: Sí, prevaricación y malversación también. Este otoño iniciaremos una nueva línea de trabajo llamada el Observatorio del Derecho a la Información para denunciar ante Competencia a los medios que no declaren su propiedad, tal y como obliga la normativa europea. Además, una de nuestras primeras denuncias será contra Ayuso. Desde el año 2020 reparte la publicidad institucional en base a su finidad política, castigando a todos los medios que no son afines y dejando con cero euros a Infolibre, Público, Contexto, La Marea o El Salto. Las instituciones usan el escudo de decir que son las agencias de publicidad las que deciden, pero todos sabemos que eso es radicalmente falso.

P: Me inquieta la brutal cantidad de causas donde imputan a gente de izquierdas frente a los escasos procesos contra ultras. ¿Es porque denunciamos poco o porque los jueces son muy de derechas?

R: Se produce un fenómeno muy español derivado de la escasa conciencia democrática que hay en la judicatura. En otros países europeos o americanos, los jueces han tenido un claro reflejo democrático contra el abuso de poder y la deriva antidemocrática. Si aquí los jueces no tienen ese reflejo para frenar la desinformación financiada por la extrema derecha, esto será imparable. La rapidez con la que actúa la justicia ante una denuncia de la derecha contra gente progresista no tiene nada que ver con lo contrario. Nosotros podemos esperar meses enteros metidos en el limbo por la resolución de un auto. Sin embargo, si pasa al revés, Hazte Oír lanza una simple nota de prensa y al día siguiente operan todos los medios y juzgados.

P: Vemos habitualmente campañas de acoso digital con insultos homófobos espoleadas por creadores de contenido deportivo. ¿Cómo se ha convertido el entorno del fútbol y el madridismo en un nido tan efectivo de captación ultra?

R: Llevo muchísimo tiempo denunciando que la prensa deportiva ha contagiado letalmente a la prensa política. El poder omnímodo de Florentino Pérez, que es nuestro oligarca de cabecera, supone un baldón terrible para el Partido Socialista. Vemos frecuentemente el palco del Bernabéu lleno de ministros socialistas compartiendo espacio con los jueces que luego les procesan. Se practica constantemente un periodismo de bufanda sin rigor. Cuando Florentino mete la mano en las decisiones de los editores para imponer sus criterios, abre de par en par la puerta a que estos también sean sensibles a las sugerencias del político de turno.

P: Los movimientos de izquierda no tienen la gigantesca financiación de la extrema derecha. ¿Cómo financiáis el medio y las acciones legales de Acción Contra el Odio, y cómo puede ayudar la gente?

R: Hemos convertido la editora en la Fundación Contexto y Acción para lograr que la gente pueda desgravarse el dinero de las donaciones en su declaración de la renta. ACO funciona exactamente igual, saliendo adelante gracias a los pequeños donativos de nuestra enorme base de contactos. Nunca hemos tenido acceso a ningún tipo de subvenciones y lo hacemos todo a pulmón. Creemos que es vital defender una información sin ánimo de lucro frente a medios movidos solo por dinero. 

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