17 de marzo. El Mundo publica la primera entrevista al ex vicepresidente de Castilla y León Juan García Gallardo después de que estuviera más de un año guardando silencio tras abandonar todos sus cargos y de que fuera exiliado de Vox. En esa conversación, se mostró muy duro contra el líder de la ultraderecha, Santiago Abascal, y le acusó de tener intereses económicos por encima del partido y de estar bunkerizándolo. "A este paso, Vox quedará como el plan de pensiones de Abascal", llegaba a decir Gallardo. Desde ese mismo instante, el ex vicepresidente empezó a recibir insultos, ataques y críticas de compañeros de partido bien posicionados en el organigrama de la formación: la presidenta de las Cortes Valencianas y miembro del Comité Ejecutivo Nacional de Vox, Llanos Massó; el vicesecretario de Comunicación, Manuel Mariscal; el eurodiputado Juan Carlos Girauta; la portavoz del partido en la Comunidad de Madrid Isabel Pérez Moñino; el líder de Vox en Extremadura, Óscar Fernández; el candidato andaluz, Manuel Gavira, el presidente de Vox en Zaragoza, Santiago Morón; el portavoz de la formación en Castilla-La Mancha, David Moreno; el presidente del Parlamento de Baleares, Gabriel Le Senne; y un largo etcétera de dirigentes nacionales (varios portavoces y hasta el gerente) y regionales (Galicia, País Vasco). Todos se sumaron al ataque para desacreditarlo e intentar hundirle, lo que daba a pensar que se había tratado de una ofensiva orquestada desde arriba

El Mundo lo confirmaba también este domingo: la dirección de Vox emitió unas directrices a sus principales cargos nacionales, regionales y locales para que atacaran, de manera específica, contra García-Gallardo, igual que habían hecho anteriormente contra Javier Ortega Smith (que también daba esta semana una entrevista que traerá mucha cola en Bambú), José Ángel Antelo o Iván Espinosa de los Monteros. El citado medio comparte una captura de pantalla donde se ven dos de estos mensajes, en los que se pide atacar a García-Gallardo por "sus mentiras y sus traiciones" y "defender a Vox y a nosotros mismos". "Cada uno que lo haga con su propio estilo, pero esto nos concierne a todos", se ordenaba también a los integrantes de la extrema derecha.

"Buenas noches. Tal y como hablamos la semana pasada, es importante que, por favor, respondamos a quienes tratan de saciar sus frustraciones personales con mentiras y traiciones. Debemos defender a Vox y a nosotros mismos tanto en redes sociales como en las intervenciones públicas que podamos. Cada uno en nuestro estilo, pero esto nos concierne a todos. Muchas gracias", es, textualmente, el mensaje enviado a los cargos de Vox apenas una hora después de que la entrevista a Gallardo viera la luz. Las fuentes que cita El Mundo atribuyen la autoría, no visible en las capturas de pantalla adjuntadas, al director de Comunicación del partido, Álvaro Zancajo, y al vicesecretario Manuel Mariscal, y que fue enviada a "todos los diputados y altos cargos del partido": "Fue un mensaje para todos los cargos", por lo que la prioridad para atacar a Gallardo era máxima.

"Nos dicen qué insulto poner y lo copiamos tal cual"

"Lo hacen siempre. Lo pasan al grupo de presidentes y portavoces provinciales y luego al grupo de WhatsApp parlamentario. El caso de García-Gallardo no es el único. Contra Ortega usaban a los jóvenes del partido para atizarle, por ejemplo. Y contra los periodistas nos dicen qué insulto tenemos que poner y nosotros lo copiamos tal cual", procede otra de las fuentes que cita El Mundo, que lamentan que una de las estrategias que emprenda el partido con más frecuencia sea la guerra en las redes sociales.

Los mecanismos de control del partido, a su vez, funcionan a toda velocidad: la entrevista a Gallardo fue publicada un martes, y apenas tres días después, el viernes, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, anunciaba la apertura de un expediente al entrevistado y dejaba caer que su expulsión del partido estaba casi asegurada, aunque la decisión la tomaría un órgano independiente a la directiva. "Espero que se expulse al señor Gallardo por calumnias y por decir auténticas animaladas. Mientras tanto, nosotros estamos al lado de los españoles a pesar de los intentos de descabalgarnos teledirigidos desde Génova", argumentaba Garriga, dando una de las respuestas que se han hecho marca de la casa en Vox para contestar a los críticos de dentro de la propia formación: que el PP los ha comprado o que ellos se han vendido al partido de Alberto Núñez Feijóo.

A su vez, un día antes del Gallardogateel 16 de marzo, el presidente de Vox aseguró que la extrema derecha entrará en los tres gobiernos regionales de Extremadura, Aragón y Castilla y León, en un giro estratégico que les pliega al PP, quien aboga ahora por un acuerdo con Vox pactando cada medida de manera individual. Las posiciones estaban fijadas y para escenificar la nueva línea del partido, la cúpula lanzaba un nuevo mensaje: "Importante que pongáis en circulación", pedían, adjuntando un enlace con unas declaraciones de Abascal en La Gaceta en las que hablaba de pactar "cada medida" con el PP.

Las críticas en masa en redes sociales, no obstante, no han sido estrenadas contra Gallardo. Ya las vivieron en sus propias carnes Javier Ortega Smith o José Ángel Antelo. Lo cierto, no obstante, es que no fueron ataques tan generalizados como el orquestado contra el ex vicepresidente de Castilla y León, sino más concretos. Sobre el dirigente murciano, el citado medio expone que "Murcia era el único territorio que no controlaban. El Gobierno lo hizo Antelo, al que le quisieron meter hasta un consejero de Alicante y le quisieron poner un director de Puertos de Soria. Era el único sitio donde no podían meter el cazo y les pedían poner publicidad en medios afines como El ToroTV e Intereconomía".

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