Federico Jiménez Losantos ha encontrado en la llamada “Armada de la Solidaridad” un filón para su particular artillería verbal. La “flotilla” de embarcaciones privadas de lujo que el pasado fin de semana navegó frente a las costas de Ceuta para expresar su respaldo a la ciudad ha terminado convertida en una suerte de opereta patriótica de verano: barcos de recreo, banderas españolas, consignas, empresarios y, como inesperado atrezzo, un botellín de cerveza en la mano de Marcos de Quinto, el propulsor de la travesía.
El periodista y locutor ha rebautizado la iniciativa con una fórmula deliberadamente sarcástica: “Armada Takataka para liberar Ceuta”. Y, sobre la épica de la convocatoria, ha disparado una pregunta que condensa su mordacidad: “Allí don Pelayo vive… La reconquista de qué… ¿de las terrazas?”, expresó el locutor de radio en su programa, Es la mañana de Federico.
El retrato de Losantos no pretende describir la flotilla desde la neutralidad, sino desmontar mediante la ironía lo que considera una representación grandilocuente de la acción política. La broma tiene, sin embargo, un punto de apoyo real: la movilización fue presentada por sus promotores como una “Armada de la Solidaridad”, reunió decenas de embarcaciones privadas y convirtió el litoral ceutí en el escenario de una protesta civil de marcado contenido patriótico. RTVE cifró en cerca de un centenar los barcos participantes el domingo, procedentes fundamentalmente de la Costa del Sol y Cádiz, además de embarcaciones locales.
El “quinto” que se convirtió en titular
La imagen que ha alimentado la sátira no necesita demasiada edición. Marcos de Quinto, empresario y exdiputado de Ciudadanos e impulsor de la iniciativa, compareció ante los medios con un botellín de cerveza en la mano mientras defendía el sentido de la movilización.
El instante se convirtió rápidamente en material para la caricatura política. Losantos lo condensó en una frase particularmente corrosiva: “La versión perfecta de la derecha que no sirve para nada es Marcos de Quinto tomándose un quinto”.
El juego de palabras funciona porque el “quinto” —la tradicional botella pequeña de cerveza— terminó pegándose al apellido del empresario hasta convertirse en una etiqueta satírica inmediata. La escena fue objeto de comentarios y burlas en redes sociales y de cobertura específica en distintos medios.
La paradoja reside, precisamente, en la distancia entre el mensaje y su iconografía. Mientras los promotores hablaban de soberanía, seguridad y solidaridad, una fotografía de cerveza en primer plano ofrecía a sus críticos un símbolo mucho más sencillo de interpretar: la épica convertida en sobremesa.
Una crisis demasiado grave para una postal
La controversia adquiere sentido cuando se devuelve la escena al suelo firme. Ceuta no vive una crisis imaginaria ni meramente estética. La ciudad ha afrontado una situación de extraordinaria tensión tras la llegada masiva de migrantes procedentes de Marruecos y las posteriores movilizaciones ciudadanas.
La flotilla coincidió con una jornada de protestas en la que también hubo una concentración motera y manifestaciones a pie. Las reivindicaciones reclamaron seguridad, control fronterizo, defensa de la españolidad de Ceuta y respuestas institucionales ante la situación migratoria. RTVE informó de que unos 9.000 migrantes permanecían todavía en la ciudad según las cifras aportadas por el Gobierno ceutí, un dato que contextualiza la dimensión política y social del conflicto.
Federico sobre la Armada Tacataca pic.twitter.com/ZLMFZRiOFi
— Alberto Espinosa (@bertieespinosa) September 1, 2026
El domingo, las embarcaciones recorrieron las aguas próximas a Ceuta entre banderas españolas, bocinas y consignas como «No estáis solos». Desde tierra, centenares de ciudadanos recibieron a la flotilla en las playas del Chorrillo y de la Ribera. La escena tuvo, por tanto, una dimensión inequívocamente reivindicativa, aunque su envoltorio resultara susceptible de toda clase de parodias.
La ironía periodística puede cuestionar la forma. Lo que no debería hacer es borrar el fondo: detrás de la escenografía existe una población sometida a una crisis política, migratoria y de seguridad que ha provocado movilizaciones y un intenso debate nacional.
“¿Que no pasaba con Franco?”: el salto a la memoria histórica
La frase más controvertida de Losantos introduce otro plano de discusión: “¿Que no pasaba con Franco? Y la Marcha Verde, ¿qué fue?”.
Aquí la referencia histórica exige una precisión que la retórica política suele sacrificar. La Marcha Verde fue organizada por Marruecos en noviembre de 1975 para presionar a España en el contexto de la disputa sobre el Sáhara Occidental. El Gobierno marroquí movilizó a cientos de miles de civiles y el episodio se desarrolló en paralelo a movimientos de las Fuerzas Armadas Reales. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó la Resolución 380, que deploró la realización de la marcha e instó a Marruecos a retirar a los participantes del territorio.
La comparación, por tanto, puede utilizarse como recurso político o retórico, pero no debe confundirse con una equivalencia histórica. La Marcha Verde tuvo una dimensión territorial e internacional de una magnitud radicalmente distinta de una flotilla civil española que navega frente a Ceuta para expresar solidaridad. Un análisis reciente ha advertido precisamente de que ambos episodios no son comparables ni histórica, ni política ni jurídicamente.
Losantos no parece pretender construir un tratado de historia contemporánea, sino pinchar una determinada retórica: la idea de que las amenazas territoriales son un fenómeno exclusivamente contemporáneo o que las tensiones con Marruecos carecen de antecedentes durante el franquismo. Su pregunta funciona, sobre todo, como una impugnación política.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.