Pino no se está saliendo del guion, defendiendo la legalidad de las actuaciones de la Kitchen y respondiendo únicamente a su abogado. El interrogatorio ha alcanzado tales niveles de dirección por parte del letrado que el Tribunal ha tenido que apercibirlo hasta en dos ocasiones.
"Yo no lo sabía, como DAO no entro en estas dinámicas", ha negado Pino el conocimiento del seguimiento a la mujer de Bárcenas.
Pino ha reconocido que fue él quien autorizó el pago de 2.000 euros al mes de fondos reservados para el colaborador porque se lo solicitó el excomisario Villarejo.
"A mí me llama Andres Gómez Gordo y me dice que el chófer de Bárcenas (Sergio Rios) está siendo tocado para que colaborara con algún servicio de información o Policía", ha expuesto Pino. "Yo le digo Gómez Gordo y a Martín Blas que vengan a la dirección", ha continuado relatando. "En ese momento me llama el director de la Policía Nacional y me dice que no se encargue Asutnos Internos y propone al comisario Villarejo", ha añadido.
Comienza la declaración de Eugenio Pino, exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional
Fernández Díaz aseguró que no supo nada de Kitchen hasta que el asunto apareció en los medios y negó haber recibido inquietud alguna desde Génova por la información que pudiera guardar Bárcenas. Francisco Martínez sostuvo una línea parecida y rechazó haber dado instrucciones para destruir discos duros o buscar grabaciones comprometedoras.
Esa estrategia defensiva, basada en la negación y el desconocimiento, ha marcado el paso de los principales acusados y testigos por la Audiencia Nacional. La declaración de Villarejo puede resultar clave ahora para medir si esa versión resiste o empieza a resquebrajarse.
La comparecencia del exministro del Interior y de su ex número dos marcó la última jornada del juicio. Ambos negaron haber dado órdenes, rechazaron conocer la operación mientras estuvo activa y trataron de desvincularse de cualquier responsabilidad en el espionaje a Bárcenas.
Sus declaraciones, sin embargo, dejaron numerosos puntos de fricción y alimentaron las dudas sobre la consistencia de esa versión. La sensación en sala fue la de dos antiguos altos cargos tratando de alejarse de una operación que el resto del procedimiento sigue acercando al corazón de Interior.
Entre los acusados de la causa figuran el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, el exsecretario de Estado Francisco Martínez, Eugenio Pino, Andrés Gómez Gordo y el antiguo chófer de Bárcenas, además de otros policías vinculados al operativo.
La Fiscalía también ha dirigido acusación contra varios inspectores y mandos policiales, aunque en algunos casos ha terminado interesando el archivo por falta de indicios suficientes. La fotografía del banquillo refleja hasta qué punto la causa afecta a la antigua cúpula política y policial de Interior.
Uno de los episodios más llamativos del sumario es el reclutamiento del chófer de la familia Bárcenas como confidente policial. En las grabaciones escuchadas en el juicio, Villarejo explicó cómo fue captado este colaborador, al que se refería con el alias de “El Cocinero”.
Según esos audios, el objetivo era obtener de él toda la información posible sobre el entorno familiar del extesorero a cambio de pagos mensuales en efectivo. Ese episodio es una de las bases del relato acusatorio sobre cómo se articuló la operación Kitchen.
Entre los audios reproducidos figuran conversaciones con María Dolores de Cospedal, Ignacio López del Hierro, Francisco Martínez, Andrés Gómez Gordo, Adrián de la Joya o José Luis Olivera. Ese material ha reforzado la dimensión política y policial de una operación que durante años se intentó presentar como un episodio más acotado.
La aparición reiterada de esos nombres ha ido dibujando una red de contactos y preocupaciones que trasciende el ámbito meramente operativo. El juicio ha recuperado así el contexto en el que se movía el PP mientras Bárcenas amenazaba con arrastrar al partido.
En las últimas semanas, la Audiencia Nacional ha escuchado decenas de grabaciones atribuidas a Villarejo que forman parte de la prueba documental del juicio. Esos audios han servido para reconstruir relaciones, contactos y conversaciones entre distintos protagonistas de la trama.
La vista oral ha ido avanzando así con la voz del propio comisario ya presente en sala antes de que comparezca personalmente. Su declaración llega después de que el tribunal haya oído buena parte del material que sustenta la acusación.
En el centro del juicio está la sospecha de que Interior puso en marcha una operación para acceder a documentación comprometedora de Luis Bárcenas cuando el extesorero ya suponía una amenaza para el partido por las investigaciones sobre la Gürtel y la contabilidad opaca del PP.
La tesis de la acusación es que el objetivo no era solo obtener información, sino también frenar el impacto político y judicial de ese material. Esa es la base sobre la que se articula toda la causa que ahora encara una de sus sesiones más esperadas.
José Manuel Villarejo se enfrenta a la petición de condena más elevada de toda la causa Kitchen. El Ministerio Fiscal reclama para el comisario jubilado 19 años de prisión por presuntos delitos de encubrimiento, malversación, contra la intimidad y cohecho pasivo propio.
La acusación considera que su papel fue central dentro del supuesto espionaje a Bárcenas. La magnitud de la pena solicitada da una idea del peso que el Ministerio Público atribuye a su intervención en los hechos que se juzgan.
El otro frente judicial que marca la jornada pasa por el caso de Leire Díez, donde se ha producido un movimiento relevante con el levantamiento del secreto de sumario. La decisión abre una nueva fase en la causa, al permitir conocer con más detalle las actuaciones practicadas hasta ahora y el alcance de la investigación.
Este avance coincide con una jornada ya cargada de tensión judicial por la declaración de José Manuel Villarejo en el juicio de Kitchen. Con ambos asuntos sobre la mesa, el foco informativo se reparte entre dos procedimientos que concentran buena parte de la atención de este lunes.
Antes de que tome la palabra Villarejo, está prevista la comparecencia de Eugenio Pino, exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional. Ambos protagonizan una jornada singular, ya que será la única sesión de toda la semana en el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional.
La posición de Pino en el organigrama policial de la época le sitúa como una figura clave para entender cómo se habría articulado internamente la operación. La Fiscalía solicita para él 15 años de prisión.
La novena semana del juicio del caso Kitchen arranca con una sesión especialmente señalada por la comparecencia de José Manuel Villarejo. El comisario jubilado declarará como acusado en un procedimiento que trata de aclarar si desde el Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy se impulsó un operativo para espiar a Luis Bárcenas y hacerse con material sensible para el PP.
Su intervención se produce, además, en un momento especialmente delicado del proceso, tras semanas de testificales de antiguos cargos políticos y policiales. La jornada de este lunes concentra buena parte de la expectación acumulada desde que arrancó la vista oral.