1. La llamada
Viernes 15. Víspera del día de reflexión. Este mayo de 2026 la primavera está siendo un escándalo en Sevilla. Escándalo no en el sentido de tumulto, claro, sino en el de admiración, en el de pasmo. Las mañanas, las tardes y las noches son perfectas. Ni frío de calor. Cero grados. Las terrazas de mi barrio están a reventar, como si Sevilla Este fuera el centro de la ciudad y los vecinos fuéramos extranjeros que bajamos al bar, como hacen los foráneos, a tomar una cervecita antes de subirnos a comer a nuestro apartamento turístico. Qué placer sentarte a mediodía en tu sillón favorito a leer una novela de romanos mientras la luz y el calorcito de mayo inundan la salita de tu piso de 90 metros con tanta intensidad y abundancia que fácilmente se queda uno traspuesto. Es justo entonces cuando suena el teléfono, vaya por Dios, ¿no hay otra hora para molestarlo a uno?
–Niño, que Juanma está en el barrio.
–¿Que qué?
–¿No te habré pillado durmiendo?
–¡Qué va!, en absoluto, ya te digo, estaba leyendo…
–Ya, leyendo… Que te digo que Juanma está en el barrio, aquí mismo en la plaza, enfrente de la frutería de la china.
–¿Juanma? ¿Qué Juanma? ¿Nuestro yerno Juanma?
–Qué yerno ni qué yerno. ¿Qué Juanma va a ser? Juanma, nuestro presidente, ese del que tanto escribes, el presidente de todos los andaluces, aunque de unos más que de otros, como tú dices. Además de un poco sordo, te veo algo distraído, ¡tú estabas sobando!
–Qué va, es que estaba concentrado con las legiones de Trajano cruzando el Danubio, un crack este Trajano, y además sevillano de pura cepa…
–Ya, nacido y criado en Sevilla Este… Bueno, que bajes, hombre, que hay notición, ¡Juanma en el barrio! Los vecinos están eufóricos, algunos dicen que es un día histórico para Sevilla Este y que ningún presidente socialista vino nunca por aquí. También dicen que cuando corra la noticia de que ha venido Juanma al barrio, igual muchos dejan ya de una vez de chotearse de nosotros diciendo que vivimos en Córdoba Sur.
2. El vecindario
Al final, siempre periodista, me resigno y bajo. Las elecciones son dentro de dos días. En la plaza, un par de cientos de vecinos han acudido a la llamada del PP. Se ve entre ellos mucho pantalón beis, mucha camisa azul clarito, bastante mocasín sin calcetines: Sevilla Este parece Los Remedios. Están exultantes, aunque será un mitin breve, solo para llamar al voto, insistir en que la mayoría absoluta no está garantizada y recordar lo malísimamente mal que Pedro Sánchez trata a Andalucía, y solo porque gobierna el PP, solo por eso. La gente mueve la cabeza asintiendo a todo lo que dice Juanma, su Juanma. Nada les gusta más que ver confirmada su opinión sobre las tropelías de Sánchez con Andalucía, España y la Humanidad: el accidente ferroviario de Adamuz, los guardias civiles que mueren persiguiendo narcos, el dinero que nos quita para dárselo a los catalanes…
3. El barrio
Antes de que llegue el ¡presidente presidente!, la gente de su equipo va perfilando los últimos detalles. Voluntarios de Nuevas Generaciones del PP cumplen diligentes las órdenes de alguien que parece coordinar el operativo y que, cuando tiene dudas, repite la coletilla: “Ahora le pregunto a Cayetano, después te digo, espera a ver qué me dice Cayetano”. Más allá del misterioso factótum al que apela el coordinador, la verdad es que entre el público asistente apenas hay ‘cayetanos’: aunque nos visite el líder de la derecha y tiremos de mocasines, Sevilla Este sigue siendo Sevilla Este. ¡Desengañaos, crédulos vecinos: aunque votéis lo mismo que ellos, Sevilla Este nunca será Los Remedios!
4. El voto
¿Y por qué un mitin aquí el último día de campaña, antes de cerrar en Málaga? Seguro que el presidente no ha venido hasta debajo mismo de mi casa para convencer al escuálido puñado de votantes que todavía le quedan a la izquierda en nuestro sector electoral, donde en las autonómicas de 2022 el PP arrasó con el 54,2 por ciento de los votos (382 papeletas), tres veces y media más que el PSOE, que se quedó en el 15,6 por ciento con 110 votos y a no mucha distancia de Vox, que sumó 88 papeletas equivalentes al 12,5 por ciento. Por Andalucía arañó 52 votos y Adelante Andalucía 27. Dado que al PSOE ya le ha quitado todos los que podía quitarle, Juanma vendría al barrio quizá en busca de los votos de Vox. Cada papeleta cuenta. Un puñado de ellas puede arrebatarle un diputado al PP y caer en el saco de Vox. Juanma necesita no necesitar a Vox para seguir siendo Juanma.
5. El pasado
¿Seguro que Sevilla Este sigue siendo Sevilla Este? Sí, pero no tanto como lo era en el pasado, cuando todavía no teníamos institutos. Ni centros de salud. Ni comisarías. Yo ya no soy yo ni mi barrio es ya mi barrio. Tal vez ocurra que somos un poco más ricos y eso nos ha vuelto de derechas. Tal vez nos cansamos de disculpar los muchos pecados cometidos por el socialismo andaluz durante su prolongado mandato: no solo de institutos, centros de salud comisarías vive el votante. María Jesus Montero va a perder hoy las elecciones, pero sería injusto cargarla con las culpas: la derrota de su partido estaba escrita en los astros de la demoscopia mucho antes de que la exministra de Hacienda fuera designada candidata. Hace solo diez años el PSOE doblaba en votos al PP en el distrito electoral de la capital andaluza denominado Este-Alcosa-Torreblanca, donde unas 50.000 personas suelen acudir a votar en las autonómicas. Hoy es el PP quien dobla al PSOE; en nuestra manzana electoral, lo triplica.
5. El presente
Acaba el mitin. Ha sido rápido. Suavón. Risueño. Canónicamente antisanchista. Me subo a casa a seguir con el libro, a ver en qué paran las gestas imperiales de nuestro insigne paisano. Sospecho que algún voto le habrá arañado Moreno a Abascal. Bajo mi balcón, el presidente atiende al programa 'Al Rojo vivo' de La Sexta antes de marcharse a comer y viajar luego a su Málaga natal a cerrar su campaña, casi tan triunfal como la de Trajano en la Dacia. Es viernes. Mañana sábado tocar descansar, y el domingo, ganar. Habrá muchos nervios durante el recuento de papeletas. En estas elecciones, celebradas coincidiendo con una primavera de escándalo, Juan Manuel Moreno Bonilla se juega mucho más que la mayoría absoluta: se juega seguir siendo quien ha sido ha sido hasta ahora, el ala guay de la derecha española. Como los necesite para ser investido presidente, los ultras se van a poner bordes. Pero bordes de verdad, no como en 2018. Juanma necesita no necesitar a Vox para seguir siendo Juanma.
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