El exdiputado en el Parlamento Europeo, jurista y político español, Ignasi Guardans, analizó este viernes en Hoy por hoy la situación política del país, poniendo el foco en las próximas elecciones autonómicas de Andalucía, programadas para el 17 de mayo.

Guardans centró su intervención en la estrategia de Podemos, que tras aprobar sus bases para concurrir en coalición con IU y Sumar, busca ahora cerrar un acuerdo antes de que expire el plazo de inscripción de candidaturas. Sobre esta cuestión, el jurista se mostró crítico: “Es puro juego con la ley electoral, no hay proyecto, no hay algo que pueda suponer un relato de ilusión de lo que se ofrece”, señaló en la Cadena SER.

El exdiputado subrayó que la inclusión de determinadas figuras políticas en las candidaturas, lejos de sumar apoyos, puede generar rechazo entre el electorado. “Hay gente que, por su trayectoria reciente, levanta alergia, y entonces tú lo metes en una candidatura creyendo que sumas y lo que estás haciendo es restar”, explicó. Guardans consideró que este fenómeno afecta especialmente a los partidos de izquierda, debilitando su capacidad de consolidar un proyecto sólido y atractivo.

La financiación, un factor de dispersión

Para Guardans, la financiación pública de los partidos juega un papel central en la fragmentación histórica de las fuerzas a la izquierda del PSOE. “Una parte de todo esto tiene que ver con el dinero, con el dinero que recibe cada fuerza política. Si las fuerzas políticas no recibieran este dinero por separado, no tendrían este incentivo por separado”, afirmó.

El colaborador de la SER añadió que esta estructura económica fomenta la existencia de “pequeñas tribus” dentro de la izquierda: “De alguna manera, la financiación pública de los partidos está, entre otros elementos, en el germen de esa dispersión. Cada uno por su cuenta tiene su pequeña cajita, y con su pequeña cajita puede hacer sus pequeñas cositas, pagar sus pequeños salarios y mantener su pequeña tribu”, subrayó.

Según Guardans, este esquema limita la capacidad de los partidos de izquierda para articular un proyecto común y genera dinámicas internas que complican la presentación de una oferta electoral cohesionada ante los votantes. La fragmentación y las disputas internas, unidas a la estrategia puramente táctica de coaliciones temporales, pueden acabar restando eficacia a la izquierda en regiones clave como Andalucía, donde el resultado de los comicios podría redefinir el mapa político en los próximos años.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover