La Comisaría de Policía Nacional de Puente de Vallecas atraviesa una crisis interna de gran calado marcada por la salida progresiva de mandos y agentes de distintas escalas, una situación que los sindicatos atribuyen directamente al clima laboral generado por el actual comisario jefe. La gravedad del escenario ha llevado a las principales organizaciones sindicales policiales a solicitar una inspección psicosocial urgente, que previsiblemente se llevará a cabo en las próximas semanas con el objetivo de evaluar los factores de riesgo laboral que afectan a la plantilla.
El deterioro interno coincide con un contexto de creciente preocupación vecinal por la seguridad en el distrito madrileño. En los últimos días se han registrado varias agresiones con armas blancas, lo que ha incrementado la inquietud entre los residentes, que denuncian un aumento de la inseguridad y un descenso de la presencia policial en las calles. Asociaciones vecinales y vecinos trasladan que colectivos vulnerables, como personas mayores, evitan salir de sus domicilios al anochecer y expresan temor incluso para realizar gestiones cotidianas, como acudir al banco o hacer compras.
Según fuentes sindicales, la comisaría sufre un éxodo sin precedentes. En el último Concurso General de Méritos, celebrado el año pasado, abandonaron el destino el 90% de los inspectores jefes, además de producirse una renovación completa del cuerpo de inspectores. Las previsiones apuntan a que la tendencia continuará en los próximos concursos y adjudicaciones temporales, donde hasta el 80% de la plantilla estaría valorando solicitar el traslado a otras dependencias, incluidos agentes con más de diez años de servicio en el distrito.
Esta situación no es nueva. Durante el pasado verano ya se registró una fuga significativa de policías de la escala básica. En la actualidad, la falta de mandos intermedios ha dejado la comisaría con dificultades para organizar y dirigir el trabajo policial en uno de los distritos con mayores índices de delincuencia de la capital. Fuentes internas describen el clima laboral como extremadamente deteriorado, hasta el punto de que la inspección psicosocial solicitada pretende evaluar el impacto que este entorno estaría teniendo en la salud laboral de los agentes.
Sindicatos policiales exigen medidas urgentes
Los sindicatos JUPOL, SUP, CEP y UFP han intervenido de forma conjunta ante lo que consideran una situación insostenible. Las organizaciones denuncian que el actual comisario jefe ya protagonizó conflictos en destinos anteriores, donde su gestión generó tensiones internas que requirieron la intervención sindical. A pesar de ello, aseguran que su nombramiento contó con el respaldo directo de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, que, según estas mismas fuentes, no habría adoptado medidas tras las quejas reiteradas de los agentes.
Las organizaciones sindicales consideran que la responsabilidad no se limita al mando de la comisaría, sino que alcanza también a la estructura de mando superior, a la que acusan de no haber actuado pese al volumen de reclamaciones. Por ello, han solicitado una intervención urgente tanto del Ministerio del Interior como de la Delegación del Gobierno en Madrid para abordar el conflicto y restablecer el funcionamiento normal de la dependencia policial.
En paralelo al deterioro interno, los vecinos han comenzado a reforzar sus propias medidas de seguridad. En el distrito se ha incrementado la instalación de sistemas de alarma en viviendas, cámaras de videovigilancia en portales y pulsadores de emergencia en establecimientos comerciales. Esta proliferación de medidas de autoprotección, según asociaciones vecinales, refleja el aumento de la percepción de inseguridad entre la población.
Movimientos en la cúpula policia
El conflicto en Puente de Vallecas coincide con movimientos relevantes en la cúpula de la Policía Nacional. El comisario general de Policía Judicial, Luis Fernando Pascual, afronta su jubilación en los próximos meses, lo que ha abierto un proceso de conversaciones internas sobre su sucesión. En encuentros recientes entre miembros de la Junta de Gobierno policial y responsables del Ministerio del Interior se habrían analizado distintos nombres para ocupar puestos clave dentro de la estructura policial.
Entre las opciones que se han barajado figura el actual jefe de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (UDYCO), Antonio Duarte, aunque, según fuentes policiales, no contaría con el respaldo pleno del director adjunto operativo, José Ángel González. En ese contexto, también se ha planteado la posibilidad de situar en nuevos destinos a mandos considerados de máxima confianza dentro de la estructura policial, en un escenario marcado por cambios relevantes en puestos de responsabilidad.
Fuentes cercanas a la jefatura señalan que el actual jefe superior de Policía de Madrid, Javier Galván, estaría entre los nombres mencionados en estas conversaciones. Estas mismas fuentes apuntan a que su continuidad en el puesto actual dependería de los movimientos que se produzcan en la cúpula policial en los próximos meses.
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