Medio siglo después, España pone nombre y memoria a sus desaparecidos en Argentina. Las voces del exilio y la desaparición regresan a España desde Buenos Aires en un homenaje dirigido a las 307 víctimas del horror de la dictadura de los milicos fascistas y asesinos que asoló a este país hermano entre 1976 y 1983.

El Gobierno ha homenajeado a las 307 víctimas españolas del terror de Estado en Argentina en un acto cargado de emoción, memoria y reparación junto a familiares que aún siguen buscando a los suyos medio siglo después.

Hay heridas que atraviesan océanos y décadas sin terminar de cerrarse. Este martes, en Buenos Aires, España miró de frente a una parte de su historia más desgarradora y rindió homenaje a los 307 españoles desaparecidos durante la dictadura militar argentina entre 1976 y 1983.

El acto, celebrado en la Embajada de España en Argentina, estuvo presidido por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, acompañado por el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, y el embajador español, Joaquín de Arístegui. Allí, entre flores, abrazos y lágrimas contenidas, se entregaron las Declaraciones de Reconocimiento y Reparación a familiares de víctimas del terrorismo de Estado.

La ceremonia comenzó con una ofrenda floral en el monumento a la vida y la dignidad, en los jardines de la Cancillería española. Pero más allá de los gestos institucionales, el homenaje estuvo marcado por el peso humano de las historias compartidas. Historias de personas arrancadas de sus hogares, de hijos robados, de madres que nunca dejaron de buscar y de familias que aún esperan respuestas.

"Ambos países hemos sufrido el azote del totalitarismo y hemos sido víctimas del terror de Estado", afirmó Torres durante su intervención. "Es nuestro deber recuperar la memoria de todas las vidas rotas, recomponer ese puzle del pasado y que el olvido jamás vuelva a ser la respuesta". Torres ha garantizado la nacionalización de aquellos descendientes de españoles exiliados que cumplan los requisitos y hayan presentado su solicitud en tiempo y forma.

El ministro defendió además las políticas de memoria democrática como un elemento esencial para proteger la convivencia y la democracia. "Un árbol no puede crecer con raíces podridas", señaló, subrayando la importancia de que las nuevas generaciones conozcan lo ocurrido y entiendan el sacrificio de quienes lucharon por las libertades de hoy.

El dolor de quienes nunca dejaron de esperar

Uno de los momentos más sobrecogedores del acto llegó con la intervención de Consuelo Castaño. Su voz, quebrada por la emoción, resumió el sufrimiento de miles de familias marcadas por la represión. Consuelo emigró desde Galicia a Argentina siendo apenas una niña. En 1979 fue detenida junto a toda su familia en Campo de Mayo, uno de los mayores centros clandestinos de detención de la dictadura. Pasó cuatro años en prisión junto a sus hijas. Su marido, Regino Adolfo González, desapareció para siempre.

"Sabemos reconocer a quienes nos acompañan, y está aquí porque quiere acompañarnos", dijo dirigiéndose al ministro español. También tuvo palabras de agradecimiento para los equipos de antropología forense y las asociaciones que durante décadas han trabajado para reconstruir la identidad y el destino de los desaparecidos. "Celebramos este homenaje llenos de dolor, pero también de ideales", expresó. "Estamos aquí porque seguimos valorando esos ideales".

El nombre de Regino Adolfo González forma parte de la lista oficial de 307 españoles asesinados o desaparecidos por la Junta Militar argentina, publicada en el Boletín Oficial del Estado tras la declaración institucional aprobada por el Consejo de Ministros el pasado 24 de marzo, coincidiendo con el 50 aniversario del golpe militar.

La historia de Macarena Gelman, una identidad robada y recuperada

Entre las víctimas homenajeadas también estuvo Claudia García Iruretagoyena, desaparecida junto a su esposo, Marcelo Ariel Gelman. Ella estaba embarazada de siete meses cuando ambos fueron secuestrados. Marcelo fue asesinado y Claudia trasladada clandestinamente a Uruguay, donde dio a luz en cautiverio. La bebé fue entregada ilegalmente en adopción. Durante años nadie supo quién era. Aquella niña consiguió recuperar su identidad en el año 2000. Hoy se llama Macarena Gelman García y estuvo presente en el homenaje celebrado en Buenos Aires.

Uno de los instantes más emotivos llegó cuando la directora del Museo Sitio de Memoria ESMA, Maiky Gorosito, leyó la carta que el poeta Juan Gelman escribió a su nieta sin saber siquiera si seguía viva. El abuelo buscó durante años a aquella criatura nacida en medio del horror, sin conocer si era niño o niña, sin saber dónde estaba, aferrándose únicamente a la esperanza. La lectura dejó el salón sumido en el silencio.

Nacionalidad española para los descendientes del exilio

El acto también sirvió para abordar otra de las consecuencias del exilio y la represión: la pérdida de la nacionalidad española por miles de familias obligadas a abandonar su país. Argentina concentra más del 40% de todas las solicitudes presentadas al amparo de la Ley de Memoria Democrática para recuperar la nacionalidad española. Más de un millón de personas han iniciado ya el trámite y cerca de 86.000 han logrado obtenerla.

Torres quiso lanzar un mensaje de tranquilidad a los descendientes de exiliados que todavía esperan respuesta administrativa. El ministro aseguró que todas las solicitudes presentadas dentro del plazo establecido y que cumplan los requisitos legales "tendrán garantizada la obtención de la nacionalidad".

Porque para muchas de esas familias, recuperar un pasaporte no es solo un trámite burocrático. Es volver a unir una historia rota por el miedo, la persecución y el exilio. Es recuperar un apellido, una raíz y una memoria que durante demasiado tiempo intentó ser borrada.

Segundo homenaje tras el celebrado en Madrid en abril

Este homenaje es el segundo, tras la celebración de otro acto el pasado 17 de abril en Madrid. El ministro Torres ha destacado en su intervención las políticas de Memoria como "eje fundamental para la convivencia y el progreso, porque, un árbol no puede crecer con raíces podridas y la juventud debe saber qué pasó y conocer a quienes se sacrificaron por la democracia que hoy disfrutamos todos".

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