En febrero de 2010, dos años antes de presentar su dimisión, quien entonces ocupaba la presidencia de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ofreció al actual líder de Vox, Santiago Abascal, el puesto de director de la Agencia de Protección de Datos de la región. Un nombramiento que hizo desplazarse hasta la capital al líder de la extrema derecha, quien, en aquel momento, cosechaba su primera etapa en política como diputado del Partido Popular (PP) en el Parlamento Vasco.
No obstante, a raíz de la salida de María San Gil, peso pesado en el sector más duro del PP vasco especialmente en materia de nacionalismo, y con la llegada de Antonio Basagoiti, Abascal, quien estaba asociado al núcleo de San Gil y de Jaime Mayor Oreja, perdió peso en la nueva estructura del partido. Por ello, y después de quedarse sin representación en el Parlamento Vasco, la expresidenta de la Comunidad de Madrid, quien también había mostrado simpatía con el sector de San Gil, le ofreció un nuevo encargo a quien hoy lidera la extrema derecha en España.
La Agencia de Protección de Datos madrileña, cuya dirección se le concedió a Abascal, funcionaba como un organismo público del Gobierno autonómico encargado de velar por el cumplimiento de la normativa referente a la protección de datos. Sin embargo, el nombramiento escogido por Aguirre aireó de manera notable las críticas entre los sectores de la izquierda, especialmente entre el PSOE e Izquierda Unida (IU) y también en las filas de CCOO, quienes advirtieron de que Abascal no reunía experiencia en protección de datos para asumir dicho encargo, y por lo que llegaron a presentar diferentes recursos judiciales. Además, la ley establecía que para poder acceder a la dirección se debía acreditar una independencia que Abascal, con sus estrechos lazos con el PP en aquel momento y con la Fundación DENAES -creada en 2006 por él mismo-, no tenía.
Pese a todo ello, mientras estuvo en el cargo, el líder actual de Vox percibía un sueldo de 82.491’84 euros, que, con el complemento de productividad que ascendía a 11.363’16 euros, llegaba a embolsar anualmente 93.855 euros. Sin embargo, todo ello llegó a su fin a finales de 2012, cuando estalló la crisis económica en España y la agencia fue suprimida. En aquel momento, en declaraciones a los medios, la expresidenta madrileña defendió: "Se tienen que terminar los subsidios, las subvenciones y las mamandurrias en general". Unas palabras que, con el tiempo, han envejecido no de la mejor manera posible ya que, tras señalar lo anterior, procedió al cierre de la Agencia de Protección de Datos madrileña, dando la razón con ello a los más críticos.
No obstante, pese a que fue aquí cuando el ‘chiringuito’ de Aguirre a Abascal bajó la persiana, el líder de Vox siguió embolsándose cerca de 90 mil euros en otro puesto. En abril de 2013, fue nombrado director gerente de la Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social, una entidad creada en 2001 y dependiente de la Comunidad de Madrid para fomentar las donaciones destinadas a fines sociales. Lo polémico de este nombramiento recayó en que en ningún momento se produjo un concurso público para el puesto, sino que los órganos de gobierno de la fundación designaron directamente a Abascal. Con este puesto, el líder de Vox consiguió un sueldo anual de 82.491’84 euros. Algo que, sin embargo, tendría todavía una duración más breve que en la presidencia de la Agencia de Protección de Datos.
En diciembre de 2013, el patronato ordenó el cierre de la Fundación debido a la supresión de las subvenciones autonómicas reflejado en los presupuestos autonómicos de 2014. Tras ello, Abascal inició de inmediato el proceso para asentar las bases de una nueva formación política que acabaría consolidándose en el partido que hoy lidera, Vox.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.