En clave de balance tras los resultados electorales de Andalucía, desde Génova, Alberto Núñez Feijóo, ha celebrado que, desde este lunes, arranca “la campaña para lograr el cambio den España”. Un cambio que viene supeditado a que el Partido Popular camine de la mano con Vox, a juzgar por el dictamen de las urnas en las distintas comunidades autónomas que han sido llamadas a votar en los últimos meses, más aún con lo sucedido en la noche de este domingo.
En estos términos, Feijóo ha prometido desde la Junta Directiva Nacional del partido que encabezará este cambio en caso de llegar a la Presidencia de La Moncloa. Ha apelado directamente al candidato de su partido, Juan Manuel Moreno Bonilla, por su victoria “inapelable, clara y amplia” en las urnas, dando así un reflejo de una manera de gobernar “más seria, limpia y útil”.
Por este motivo, el líder de los populares no se ha presentado como “un puto amo”, sino como “un servidor”: “España quiere un cambio y no cualquier cambio. (…) De hoy a las próximas elecciones generales, nuestra agenda será una: proyecto, proyecto y proyecto”, ha proclamado desde Génova.
Lo que realmente “da miedo”, a ojos de Feijóo, es el Gobierno actual de Pedro Sánchez: “Da miedo un gobierno que miente con tanta ligereza, da miedo un Gobierno que naturaliza los abusos y la corrupción, da miedo un Gobierno que vende la igualdad de los españoles para mantenerse en el poder, da miedo un Gobierno sin límites políticos y éticos. Miedo da Sánchez. Eso sí da miedo”, ha aseverado.
Por ello, ha trasladado que las urnas han dicho un “no, gracias” a Sánchez y su legado, situándose su alternativa como “una mayoría de esperanza”, la cual está condicionada por el paso que viene marcando Vox a nivel autonómico y que podría expandirse al nacional. “Da igual cuánto quieren resistir”, ha emplazado, independientemente de que sea “una semana más” o más porque, según el PP, “el deseo de cambio” está presente en las calles y en las urnas.
Moreno Bonilla, sin mayoría absoluta y dependiente de Vox
Feijóo, en su celebración postelectoral, ha corrido un tupido velo sobre la realidad que quedó calcada tras las urnas: la victoria de Moreno Bonilla no le brindó mayoría absoluta por poco y, por ende, se verá obligado a entenderse con Vox, pese a su intención de gobernar en solitario y no repetir los escenarios previos que se dieron en Extremadura, Aragón y Castilla y León.
El líder del PP no ha hecho alusión a esta realidad, tampoco se han dado alusiones a la “prioridad nacional” que viene marcando el paso de los pactos PP y Vox en las autonomías y que, por disposición de Santiago Abascal, pretenden llevar a toda España. Teniendo en cuenta que, política y electoralmente hablando, los comicios en Andalucía se han considerado en los últimos meses como la antesala al escenario que podría darse en las próximas elecciones generales.
Por su parte, Moreno Bonilla, antes de la reunión directiva del PP, ha desgranado ante los medios de comunicación que una repetición electoral no se contempla, al menos de momento: “Es el último de los recursos”, ha situado, entendiendo que supone un “coste económico relevante” para los ciudadanos. Al tiempo, ha instado directamente a Vox a que le apoyen en su próxima investidura, advirtiendo de que “hay margen de maniobra para gobernar para solitario”.
A diferencia de Feijóo, Moreno Bonilla sí que se ha pronunciado sobre la polémica “prioridad nacional” que sí han aceptado sus compañeros barones Jorge Azcón en Aragón y María Guardiola en Extremadura, pero él ha precisado que su prioridad “es la prioridad andaluza, priorizar nuestra tierra es el objetivo”, ha zanjado.
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