El Día del Trabajador ha sacado de sus casas a millones de personas en toda España, con el foco puesto en Málaga, donde los sindicatos celebraban el acto central de la jornada por primera vez. Líderes estatales de UGT y CCOO, junto a ministras de los dos partidos del Gobierno de coalición y candidatos de las fuerzas de izquierda a las elecciones andaluzas, han encabezado la foto de la manifestación este viernes con un claro mensaje al Partido Popular y a Vox: “Prioridad nacional: salarios y vivienda”. Aprovechando el arranque de la campaña electoral en Andalucía, al margen de reivindicaciones contra la guerra imperialista de Donald Trump y Benjamin Netanyahu en Irán, los partidos progresistas sitúan en el epicentro de la conversación pública el acuerdo racista que conservadores y ultraderechistas han rubricado en Extremadura y Aragón, encendiendo las alertas por lo que pueda ocurrir tras el 17 de mayo.

Por primera vez en 50 años, Málaga se convertía en el foco de las reivindicaciones sindicales por el Primero de Mayo. El acto central del Día del Trabajador se transportaba a la capital andaluza, contando con la presencia de los secretarios generales de UGT y Comisiones Obreras, Pepe Álvarez y Unai Sordo; la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; la titular de Inclusión Social y Seguridad Social, Elma Saiz; la candidata del PSOE-A a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero; y el candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y principal rostro de Sumar – por ahora – en la movilización se comprometía a relanzar la prórroga de los alquileres, cuyo escudo decayó en el Congreso con los votos en contra del Partido Popular y Vox. Díaz ha lucido músculo progresista, reivindicando que hay Gobierno “para decirle a la gente que vive de alquiler que lo vamos a volver a hacer”.  La dirigente magenta defendía la conveniencia de exportar el acto central a Málaga, ciudad a la que ha catalogado como “la capital del turismo”. “Conoce bien la explotación”, sentenciaba, al tiempo que situaba el foco en las horas extra no remuneradas, el Estatuto del Becario y el proyecto de ley de prevención de riesgos laborales. Todas ellas, medidas que caminan por el filo de la navaja como consecuencia de la endiablada aritmética parlamentaria.

Manifestación con perspectiva electoral

La elección de Málaga como sede de reivindicación laboral no es baladí. Una maniobra con una nutrida carga política y alegórica, pues no sólo simboliza el paradigma de la crisis de vivienda que golpea a todo el país, sino que se celebra a poco más de dos semanas de las elecciones a la Junta de Andalucía, a las que la izquierda acude con esperanzas de impedir una mayoría absoluta de Juanma Moreno y, por supuesto, una posible coalición con Vox que permita exportar su “prioridad nacional” también a la región sureña. De hecho, este viernes coincide con el primer día oficial de la campaña electoral, en cuya agenda figura un mitin de María Jesús Montero junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la localidad malagueña de Cártama.

Antonio Maíllo sucedió a Díaz, esquivando la perspectiva estatal para enfocar su discurso a una confrontación directa con la Junta de Moreno Bonilla. El candidato de Por Andalucía acusaba al presidente andaluz de “gobernar sólo para los suyos, para el 1% extractivista” mientras se olvida del 99% de la población. En este sentido, fricciones del pasado al margen, Maíllo elogiaba las iniciativas de la ministra de Trabajo como la reforma laboral y las subidas del Salario Mínimo Interprofesional.

Las carantoñas de Maíllo precedieron a su homóloga socialista. María Jesús Montero dedicó los primeros compases de su intervención a la reivindicación del “muy buen momento económico” que atraviesa el país –haciendo énfasis en la “clase trabajadora”– gracias a los siete años de gobierno de Pedro Sánchez. Pese a estos dos cuatrienios, la crisis de vivienda incendia todavía las calles en España. Sobre ello también se pronunciaba la candidata del PSOE-A, comprometiéndose a desvincular la idea de ésta como “un bien de lujo” y, para ello, considera fundamental frenar a la derecha en las urnas el próximo 17 de mayo. Su excompañera en el Consejo de Ministros, Elma Saiz, se mantenía en dicho carril, ensalzando los logros del “Gobierno de coalición progresista” y, sobre todo, el hito de superar por primera vez los 22 millones de trabajadores.

Pese al inevitable cariz electoralista de la cita, los sindicatos insistían en desvincular la elección de Málaga como elemento de contienda para los comicios andaluces. Su lectura se limita a dibujar la capital de la Costa del Sol como el “paradigma” de la crisis de acceso a la vivienda y, sobre todo, del turismo y las problemáticas de los trabajadores del sector. Aun con todo, las proclamas contra las políticas de las derechas no han dejado de retumbar en las calles, impactando de lleno contra el Partido Popular en pleno arranque de la campaña. Sobre todo porque, más allá de las consignas laborales, se ha exportado el ‘no a la guerra’ imperialista de Estados Unidos e Israel sobre Trump – ‘Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia’ era el lema de la movilización-.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover