Alberto Núñez Feijóo traspasó todos los límites este miércoles en el Congreso de los Diputados, refiriéndose así a Eduardo López Albizu, padre del portavoz socialista en la Cámara Baja: "Señor Patxi López, si se levanta su padre y ve lo que ha hecho usted, le aseguro que no se lo perdonaría jamás".

El líder del PP soltó esa frase y, tras acabar esa intervención en la comparecencia de Pedro Sánchezse fue del hemiciclo para evitar escuchar la defensa de López a su padre, Lalo, sindicalista y dirigente del socialismo vasco que resistió a la represión del franquismo durante los últimos años de la dictadura, y fue clave en la lucha contra ETA durante los 'años del plomo' en Euskadi.

"Lamento que no esté el señor Feijóo porque me gustaría decírselo a la cara", dijo dirigiéndose al escaño vacío del líder de la oposición. "Para que yo le acepte que hable de mi padre, tendría que nacer tres veces. Una por las veces que le dieron de hostias en las comisarías de este país, otra por las veces que estuvo encarcelado y otra por el destierro que tuvo que soportar por defender la libertad".

El portavoz del PSOE recordó también de qué bancada venían las insidias. "El fundador de su partido, del que Feijóo dice siempre que es su heredero orgulloso", dijo en referencia a Manuel Fraga, "formaba parte del Gobierno de la dictadura que le torturó, que le encarceló, que le desterró, y que fusilaba a la gente en este país". Con los socialistas y el Gobierno en pie aplaudiéndole, López concluyó su respuesta al ausente líder del PP: "Tápese un poco y deje de ser tan ruin".

¿Quién fue Lalo?

Además de la tan desdeñable práctica de mentar a la familia de un adversario político, Feijóo trató de usar como arma política y de hablar en el nombre del ya fallecido Lalo, uno de los referentes que luchó contra el régimen del que comían los que fundaron el partido que hoy preside. Militante comprometido y sindicalista desde bien joven, Eduardo López Albizu fue una pieza clave de la reconstrucción del socialismo vasco en los últimos años del franquismo, y desarrolló buena parte de su oposición al régimen en la clandestinidad.

López sufrió las consecuencias de resistirse a aceptar la represión de una dictadura, como recordó su hijo este miércoles, casi 34 años después de su muerte. Lalo era diana porque formaba parte de la ejecutiva de UGT, así como del PSOE, ambas formaciones, sindical y política, que articulaban la resistencia en secreto y desde el exilio. En esos años, fue detenido en varias ocasiones, y torturado durante los interrogatorios de aquellos que querían aplastar la oposición al franquismo.

Una de las más significativas fue en 1967, durante la histórica Huelga de Bandas. En este hito del movimiento obrero durante la dictadura, en la que 25.000 trabajadores del metal vizcaíno secundaron la lucha por sus derechos laborales durante más de cinco meses, Lalo fue arrestado junto a los líderes sindicales Nicolás Redondo Ramón Rubial. Los tres sufrieron maltrato cuando fueron encarcelados, primero en Larrinaga, en Vizcaya, para después ser desterrados a una prisión en Almería.

Del socialismo clandestino a los 'años del plomo'

Nada de esto le impidió resistir hasta que llegó la tan ansiada democracia. Tras la muerte de Franco, Lalo fue uno de los hombres que reconstruyó el Partido Socialista de Euskadi, del que fue líder en Vizcaya. Su experiencia en los años de persecución le llevó a participar en procesos de la formación a nivel nacional, como el Congreso de Suresnes que dio el liderazgo definitivo a Felipe González y propició el Gobierno más largo de la democracia; o la Ejecutiva Federal del partido. López llegó a ser diputado en las Cortes Generales por Vizcaya, tras las elecciones generales de 1977. Para quienes compartieron con él aquellos años, Lalo representaba el puente entre el socialismo que había resistido a la dictadura y el que comenzaba a abrirse paso en las instituciones democráticas.

Pero la llegada de la democracia no significó el fin de las amenazas. Lalo fue dirigente político vasco durante los 'años del plomo' los peores del terrorismo de ETA en Euskadi. En la Transición, la banda intensificó su campaña contra representantes políticos, fuerzas de seguridad y numerosos cargos públicos, entre ellos dirigentes socialistas. López continuó defendiendo sus ideas en ese contexto, formando parte de una generación de políticos vascos que desarrolló su actividad bajo la presión constante de la banda terrorista.

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