El Consejo de la Juventud de España (CJE) ha presentado el informe Más allá del compromiso y la reacción: Narrativas sobre la igualdad de género entre la juventud en España, una investigación que combina técnicas cuantitativas y cualitativas —encuesta, entrevistas en profundidad y análisis experto— con el objetivo de radiografiar cómo la población joven articula su pensamiento y discurso en torno a la igualdad de género.

El estudio establece cuatro grandes perfiles en función de la percepción y posicionamiento ante las cuestiones vinculadas a la igualdad: feminista, igualitario, tradicional y distante. No obstante, el CJE subraya que esta clasificación responde exclusivamente a necesidades analíticas y no debe interpretarse como compartimentos estancos. Las entrevistas evidencian matices, dudas y contradicciones en los discursos juveniles, lo que, según la entidad, refuerza la importancia de evitar etiquetajes simplificadores y apostar por enfoques pedagógicos.

A diferencia de otros análisis centrados en la autoidentificación como feminista, la metodología empleada construye los perfiles a partir de actitudes concretas frente a temas como la violencia de género, la diversidad sexual o los derechos reproductivos. Los resultados indican que más del 70 % de la juventud se sitúa en posiciones alineadas, al menos, con los principios fundamentales de la igualdad.

Uno de los hallazgos más relevantes cuestiona la lectura generacional del debate: las diferencias de actitud no se explican principalmente por la edad, sino por variables estructurales como el género, la ideología o el nivel educativo. Para Pilar Blasco, responsable de Incidencia Política, Comunicación y Feminismos del CJE, la juventud “no se mueve en extremos, sino en una escala de grises donde predominan posturas abiertas a la igualdad”, lo que obliga a analizar no solo los datos, sino también los factores que influyen en la construcción de cada posicionamiento.

El informe identifica que algo más del 30 % de las personas jóvenes presenta un alto grado de adhesión a las demandas del feminismo contemporáneo, incluyendo la erradicación de la desigualdad estructural entre mujeres y hombres, los derechos del colectivo LGBTIQ+, la autodeterminación de género, el derecho al aborto o el uso del lenguaje inclusivo. Este perfil está integrado mayoritariamente por mujeres (74,6 %) y casi la totalidad de quienes lo componen (96,8 %) considera la violencia de género como uno de los principales problemas sociales.

El grupo más amplio es el denominado perfil igualitario, que supera el 40 %. Se trata de jóvenes que muestran sensibilidad ante la discriminación y la violencia sexual, aunque adoptan posiciones más críticas o prudentes frente a determinadas reivindicaciones asociadas a la cuarta ola feminista. El CJE interpreta este segmento como un espacio estratégico para el diálogo y la consolidación de consensos en materia de igualdad.

Las posiciones abiertamente contrarias a los planteamientos igualitarios resultan minoritarias. El perfil tradicional representa el 17,2 % de la muestra y se concentra, sobre todo, entre hombres jóvenes con ideologías conservadoras. Desde el Consejo se insiste en abordar este fenómeno desde una perspectiva estructural, vinculada a procesos educativos y de socialización específicos, evitando la estigmatización generacional y priorizando el análisis de causas para diseñar políticas públicas eficaces.

La investigación también explora la influencia de los entornos digitales en la construcción de narrativas. El consumo de contenidos en YouTube aparece correlacionado con posturas más alejadas de la igualdad de género y la diversidad sexual, mientras que el perfil feminista presenta un uso más intensivo de TikTok (62 %) y menor de YouTube (39,8 %) respecto a la media juvenil. Estos datos, según el informe, evidencian la necesidad de reforzar la alfabetización digital con perspectiva de género y de examinar el papel de los algoritmos en la amplificación de discursos de odio y desinformación.

El documento incorpora las aportaciones de especialistas como Lionel Delgado, Carmen Ruiz Repullo, María Freixanet y Laura Lobato, quienes coinciden en la conveniencia de revisar las estrategias de intervención con jóvenes. Entre las propuestas destacan sustituir los talleres aislados por itinerarios formativos sostenidos en el tiempo y generar espacios seguros que favorezcan la reflexión y el debate, evitando enfoques punitivos que puedan provocar reacciones defensivas.

Desde el CJE se defiende que la igualdad de género debe abordarse de forma transversal en ámbitos como el empleo juvenil, la salud mental, la vivienda, la educación afectivo-sexual, el deporte y los espacios digitales.

Entre las recomendaciones figuran la implantación de programas formativos continuados, la implicación integral de la comunidad educativa en planes de igualdad evaluables y adaptados a cada etapa vital, una mayor inversión en investigación específica sobre juventud e igualdad y una regulación eficaz de los entornos digitales para garantizar la protección frente a la misoginia y la violencia en línea. Asimismo, se reclama la participación activa de las organizaciones juveniles en el diseño, ejecución y evaluación de las políticas públicas.

El informe concluye que reducir el debate a una supuesta brecha generacional distorsiona el diagnóstico y dificulta la formulación de respuestas ajustadas a la evidencia empírica. Para Pilar Blasco, señalar a la juventud como responsable de un eventual retroceso en igualdad no solo resulta injusto, sino contraproducente, ya que puede obstaculizar la identificación de las nuevas generaciones con los valores democráticos de equidad, respeto y corresponsabilidad que se pretende fortalecer.

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