La acreditación de Vito Quiles en el Congreso de los Diputados podría estar pendiendo de un hilo. Este martes, el agitador ultra ha sido citado en la Cámara Baja por cinco infracciones graves cometidas, presuntamente, al perseguir y grabar por los pasillos a Pedro Sánchez y a José Luis Rodríguez Zapatero. Tal y como está contemplado en el Reglamento, Quiles podría perder su credencial por un tiempo determinado o incluso de forma definitiva.
El Congreso de los Diputados ha citado este martes a Vito Quiles, que deberá responder por estas cinco infracciones graves, según informa El Confidencial. La norma del Congreso marca que una sola infracción grave puede acarrear hasta tres meses sin credencial y que más de dos en menos de un año suponen una muy grave, lo que permitiría la retirada de la acreditación durante un plazo de hasta tres años “o, en su caso, con la revocación definitiva de la credencial”.
El pseudoperiodista disponía de 20 días de plazo desde que se le notificaron los dos expedientes para presentar las alegaciones, pero se mantuvo inmóvil. No obstante, el instructor le ha ofrecido la posibilidad de ser escuchado en su despacho: "Considero relevante para la instrucción ofrecerle la posibilidad de exponer oralmente las consideraciones, aclaraciones y puntualizaciones que estime conveniente", cita el mencionado medio.
Finalmente, Quiles no hará acto de presencia ya que, entre otros motivos, argumenta que el expediente está dirigido a "Vito Quiles" y no a “Vito Zoppellari Quiles”. De esta forma, el de ultraderecha busca que, alegando un defecto de forma, el plazo comience de nuevo.
Las cinco faltas por las que Quiles podría perder su acreditación
Los primeros hechos tuvieron lugar el pasado 20 de noviembre. La Asociación de Periodistas Parlamentarios notificó a la Secretaría General del Congreso que Quiles filmó con su teléfono móvil al presidente del Gobierno, que había acudido a la proyección de la serie Anatomía de un instante en la Cámara, en el pasillo anexo a la Sala Constitucional. En dicho escrito se advertía de que no disponía de ningún tipo de autorización para ello, que está reservada para los cámaras.
“En el momento en el que el presidente del Gobierno se dirigía a la sala, Vito Quiles comenzó a grabarle mientras le formulaba preguntas. Fue advertido por personal de la Dirección de Comunicación, que estaba presente en la zona, de que no podía realizar la grabación. Él ignoró esa advertencia y continuó grabando. Todo ello lo publicó posteriormente en su cuenta de X”, se puede leer en este documento, fechado el 1 de diciembre.
Dos semanas después, la Mesa del Congreso abrió expediente sancionador en contra del agitador y, días más tarde, el 23 de diciembre, el Consejo Consultivo de Comunicación Parlamentaria publicó un informe, después de revisar las imágenes que él mismo difundió, en el que certifica que el joven fue advertido de que no podía grabar por el personal de la Cámara. Además, dicho informa subraya que Quiles, quien aseguró que solo quería registrar el sónido y que no difundiría las imágenes posteriormente, no tenía permiso para grabar porque su credencial es de “redactor literario”.
Por ello se le imputan tres infracciones graves, que están recogidas, concretamente, en el artículo 98 del Reglamento del Congreso: grabar sin permiso, desatender las indicaciones del personal y difundir las imágenes. Por el momento, a raíz de estos hechos, el Congreso endureció las restricciones y prohibió los “seguimientos” cuando una autoridad haya comunicado que no va a contestar preguntas, impidiendo la grabación de imágenes de forma "engañosa". Con respecto a este punto, el informe considera que Quiles no filmó de forma engañosa pero que sí inició una persecución tras el presidente, que ya le había comunicado que quería responder. "Estas conductas causan un grave daño a la institución”, reza.
Por otro lado, las dos infracciones restantes están ligadas a los hechos que datan del 11 de diciembre, cuando Quiles persiguió y grabó a José Luis Rodríguez Zapatero a la salida de la presentación del último libro de Pérez Rubalcaba para su posterior difusión. El PSOE recordó en aquel momento, a través de un escrito, que era la segunda vez en un mes que el agitador llevaba a cabo este tipo de prácticas y el Consejo Consultivo, tras el traslado de la Mesa del Congreso, emitió un segundo informe en el que señalaba otras dos infracciones graves. Casi un mes después, el 15 de enero, el secretario general del Congreso, Fernando Galindo, notificó al pseudoperiodista que la Mesa había decidido, bajo consenso, continuar con ambos procedimietos.
No obstante, el letrado de Quiles remitió ambos escritos el viernes pasado alegando a un defecto de forma, por lo que su representado no se presentará a declarar: “Desconocemos si efectivamente se dirige contra su persona o contra tercero”. “El uso de un nombre incompleto –añade– o un pseudónimo público, por parte de la Mesa de la Cámara, no cumple con la exigencia legal de certeza y seguridad jurídica que debe regir todo acto administrativo y podría constituir una vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva y derecho de defensa”, argumenta el abogado.
Por otro lado, asegura que no se les ha hecho llegar todo el material que figura en la instrucción, por lo que pide que el proceso se detenga y que el plazo de 20 días para presentar alegaciones vuelve a comenzar de cero.
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