El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha reaccionado con dureza a las palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en defensa del cantante Julio Iglesias, situando el foco en lo que considera una reiterada toma de partido de la dirigente madrileña a favor de quienes ostentan posiciones de poder. Sus declaraciones se produjeron en el programa laSexta Xplica, donde Bustinduy cuestionó el enfoque adoptado por Ayuso y vinculó su posicionamiento a una forma concreta de entender las relaciones de poder en la esfera pública.

La polémica se originó tras las manifestaciones de la presidenta madrileña, que rechazó lo que calificó como un “linchamiento” hacia el artista y defendió que los responsables políticos no deben participar en el desprestigio de personas que no ejercen cargos públicos. “Nosotros no vamos a prestarnos al linchamiento de un artista, al desprestigio de una persona que no es político por parte de los políticos”, afirmó Ayuso, subrayando además que existen otros asuntos de mayor relevancia de los que, a su juicio, sí deben responsabilizarse los representantes institucionales.

Bustinduy, sin embargo, replicó poniendo el acento en el trasfondo de la controversia y alejando el debate del plano estrictamente artístico. Según señaló, “lo que más llama la atención de lo de Julio Iglesias y lo que más indigna es el abuso de poder, una relación tan desigual de poder”, una lectura que, en su opinión, queda diluida en la defensa realizada por la presidenta autonómica. El ministro fue más allá al afirmar que la postura de Ayuso responde a un patrón reconocible: “La señora Ayuso cuando hay una desigualdad, siempre se pone del lado del que manda, del lado del poderoso”.

Ayuso, servil al poderoso

En su intervención televisiva, Bustinduy conectó este episodio con otros posicionamientos previos de la presidenta madrileña en el ámbito internacional. A su juicio, se trata de una actitud coherente con la que ha mantenido en contextos distintos, como las tensiones geopolíticas protagonizadas por Estados Unidos o el conflicto en Oriente Próximo. “Es lo mismo que hace cuando Trump ataca a otro país y lo mismo que hizo cuando Netanyahu estaba desarrollando un genocidio del pueblo palestino”, sostuvo el ministro, estableciendo un paralelismo entre la defensa de figuras influyentes y una concepción jerárquica del poder global.

Bustinduy: “La señora Ayuso cuando hay una desigualdad, siempre se pone del lado del que manda, del lado del poderoso”

En ese marco, Bustinduy calificó de “servil” la actitud que atribuye a Ayuso, al considerar que su discurso se alinea de manera sistemática con quienes detentan mayor capacidad de influencia. “La señora Ayuso nunca tiene dudas, sino que siempre se pone del lado del que manda, del poderoso”, insistió, antes de añadir que esa forma de actuar no encaja con su idea de patriotismo. Según explicó, “esa actitud periférica de ser los lacayos de quien manda no es la visión que tiene un patriota”, una reflexión que extendió también a la extrema derecha, a la que acusó de compartir una lógica similar.

El futuro de Sumar

Aunque el eje central de sus declaraciones giró en torno a la reacción de Ayuso ante el caso de Julio Iglesias, Bustinduy también abordó otros asuntos de actualidad política durante su intervención. Entre ellos, se refirió a las declaraciones del coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, sobre el futuro de Sumar. El ministro interpretó las palabras de Maíllo como una referencia al trabajo interno de las organizaciones que conforman la coalición y a la preparación del próximo ciclo político, restando dramatismo a los debates sobre la continuidad de la marca.

Bustinduy explicó que las principales formaciones que integran Sumar, como Izquierda Unida, Más Madrid o los Comuns, están centradas en definir su estrategia de cara a futuras citas electorales, algo que enmarcó dentro de la normalidad del funcionamiento político. A su entender, la cuestión del nombre o de la etiqueta electoral es secundaria frente a la elaboración de un proyecto político común, mientras el Gobierno mantiene el foco en la gestión y en prioridades como el acceso a la vivienda.

En ese contexto, el ministro insistió en que no existe una disputa interna ni un conflicto abierto en el seno del espacio político de la izquierda, y subrayó que su propia labor se centra en la acción de gobierno. Según afirmó, su objetivo pasa por atender las preocupaciones materiales de la ciudadanía, especialmente las relacionadas con la vivienda, una cuestión que definió como central para las clases trabajadoras en España.

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