La sesión de control al Gobierno celebrada este miércoles en el Congreso de los Diputados dejó uno de los enfrentamientos más duros de las últimas semanas entre el Ejecutivo y la oposición. El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, se convirtió en el principal objetivo de las críticas lanzadas por el secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado; la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo; y la portavoz de Vox, Pepa Rodríguez de Millán, en una jornada marcada por las acusaciones cruzadas sobre la denominada “cloaca” vinculada a Leire Díez, las investigaciones judiciales que afectan al entorno socialista y el creciente deterioro del clima político.

La batalla parlamentaria estuvo atravesada además por un elemento inesperado: el reciente discurso pronunciado por el Papa durante su visita a España. Las palabras del Pontífice sobre la necesidad de “cuidar las palabras”, “buscar la verdad” y rechazar la mentira y la violencia como instrumentos de confrontación política fueron utilizadas por Gobierno y oposición como argumento de legitimación moral de sus respectivas posiciones.

El primero en elevar el tono fue Tellado. El 'popular'  se dirigió a Bolaños acusándole de actuar con nerviosismo ante las investigaciones que afectan al PSOE y al entorno de Pedro Sánchez. “Se le ve intranquilo. Su ministerio está en el ojo del huracán”, comenzó afirmando, antes de vincular directamente al ministro con la polémica generada por las actuaciones atribuidas a Leire Díez y al exsecretario de Organización socialista Santos Cerdán. Según sostuvo, “la cloaca de Leire y Santos Cerdán va a ser el epitafio político de un Gobierno que fue corrupto antes de nacer”.

Lejos de rebajar la tensión, Tellado endureció sus acusaciones al insinuar una implicación directa del ministro en las supuestas maniobras denunciadas por la oposición. “Usted también cumplió las órdenes de la cloaca, de P.S., del ‘uno’”, afirmó desde su escaño. Acto seguido, reprochó a Bolaños que recurriera a las palabras del Papa para defender la actuación del Ejecutivo. “No se apropie del discurso del Papa, sabemos que les encanta la apropiación indebida, pero respételo, por favor”, espetó el dirigente popular, antes de concluir vinculando al ministro con distintos nombres que centran actualmente la confrontación política: “Leire, el fiscal, Santos Cerdán, Zapatero… usted estaba ahí y es cómplice”.

La respuesta de Félix Bolaños llegó con una apelación directa al respeto institucional y a la presunción de inocencia. El ministro reprochó a Tellado el uso constante de acusaciones sin respaldo judicial y denunció una estrategia política basada en la descalificación permanente. “Hay muchas cosas que nos diferencian. Una de ellas, el respetar el honor de las personas. Diariamente difama y calumnia a personas que nada tienen que ver con nada”, respondió.

Bolaños defendió la independencia de jueces, fiscales y fuerzas de seguridad durante la presente legislatura y pidió dejar actuar a los tribunales. “Vamos a darle tiempo a la justicia y que haga su trabajo. Garantizo que los jueces, fiscales y fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado han trabajado sin ninguna injerencia en esta legislatura y con este Gobierno”, aseguró. El ministro aprovechó además para devolver parte de las críticas al Partido Popular recordando el caso Kitchen, actualmente juzgado en la Audiencia Nacional. “Y esto no siempre se ha producido así: recuerden lo que tienen a sus espaldas con la Kitchen que ahora se está juzgando. El Estado de derecho en España es sólido y garantista”, afirmó.

El titular de Justicia también respondió a las alusiones personales lanzadas por Tellado. “Usted mismo aparece citado en algunas tramas de corrupción como contacto de personas acusadas de graves delitos y yo no le calumnio ni le difamo”, señaló, antes de recurrir a una de las frases más comentadas de la jornada, apoyándose en las recientes palabras pronunciadas por el Papa durante su estancia en España. “Decía el Papa el otro día: ‘cuide las palabras y busque la verdad’. Señor Tellado, aplauda menos y cumpla más los mandatos del Santo Padre”, le reprochó.

La confrontación alcanzó su punto álgido durante el intercambio con Álvarez de Toledo. El ministro vinculó directamente a la diputada popular con algunas de las conductas criticadas por el Pontífice en sus intervenciones públicas. “Imagino que cuando el Papa habló de la violencia de la guerra y de la mentira, usted, como firme partidaria de la guerra y usuaria de la mentira, se sentiría personalmente aludida. Cuando la vi aplaudir imaginé que había propósito de enmienda, pero no lo parece escuchando sus palabras”, declaró.

La parlamentaria popular respondió de forma inmediata rechazando que el Ejecutivo se apropiara del mensaje papal. “Deje de invocar el nombre del Papa en vano”, replicó. A continuación, dirigió sus críticas contra el propio ministro y contra el Gobierno. “La injerencia es usted. No tienen salida: una cloaca sin fronteras pagada por el PSOE para destruir a jueces, fiscales y policías”, afirmó.

Álvarez de Toledo elevó posteriormente la presión sobre el presidente del Gobierno al plantear un doble escenario de responsabilidad. “Si Sánchez lo sabía, responsabilidad penal. Si no lo sabía, responsabilidad política”, sostuvo. Y remató su intervención con una acusación directa contra Bolaños: “La diferencia entre Leire y usted no es moral, es jerárquica. ¿Por qué no se querellan contra ella? ¿Es miedo o connivencia? Deje de mentir”.

Fue precisamente en ese momento cuando Bolaños pronunció la frase que acabó monopolizando buena parte de la sesión parlamentaria y del posterior debate político. En referencia a las críticas recibidas y al contenido del discurso papal, el ministro afirmó: “Entiendo perfectamente que no le gustara el discurso del Papa. "Dese cuenta de las vueltas que da la vida: al final, nosotros acabaremos en el cielo y ustedes ardiendo en el infierno. Por sus hechos les conocerán y por sus hechos les juzgarán”.

La polémica no terminó ahí. Desde Vox, la portavoz Rodríguez de Millán se sumó a las acusaciones contra el Ejecutivo, denunciando una supuesta campaña sistemática de descrédito contra jueces, fiscales y cuerpos policiales. “Ustedes han intentado sistemáticamente desacreditar a los jueces y agentes que hoy están investigando su corrupción. Hablan de jueces que hacen política, cuestionan a los instructores, presionan para cambiar sentencias judiciales y riegan a sus sicarios mediáticos para que firmen manifiestos en su contra”, denunció.

La representante de Vox aseguró que la única conspiración existente sería la protagonizada por el propio PSOE. “La única conspiración que hay es la del PSOE contra todos los españoles, la que ha puesto a disposición de un partido al Estado para cometer delitos y tapar otros que no hubieran sido posibles sin el consentimiento y la labor del presidente del Gobierno y el ausente ministro del Interior”, afirmó.

Rodríguez de Millán fue incluso más allá al describir lo que calificó como una “macrocloaca” institucional. “La peor traición de todas es haber convertido al mismo Estado que debía estar al servicio del bien común y de la justicia social para todos los españoles en una macrocloaca que tiene a Sánchez como número uno y en la que están implicados desde el último concejal del último pueblo de España hasta el presidente del Gobierno”, aseguró. Para concluir, sostuvo que los casos investigados “ni son casos aislados ni los imputados usan el nombre del PSOE en vano” y que representan “perfectamente la manera que tienen de ejercer el poder: en forma de una organización criminal a la que hoy únicamente respalda Otegui y en contra de todos los españoles”.

Frente a la ofensiva conjunta de PP y Vox, Bolaños reivindicó la gestión del Ejecutivo y acusó a la oposición de intentar desplazar el foco mediático de los resultados económicos y sociales de la legislatura. Según sostuvo, “la estrategia del Partido Popular es hacer ruido para que no se hable de lo que hacemos en el Gobierno”, enumerando a continuación indicadores como el crecimiento económico, los más de 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, el incremento del presupuesto destinado a vivienda, justicia o becas educativas, así como la ampliación de los derechos de conciliación. “Estamos reforzando el Estado del bienestar y mejorando nuestro país y a ustedes no les interesa”, afirmó.

El ministro reivindicó igualmente el acuerdo alcanzado para renovar el Consejo General del Poder Judicial tras años de bloqueo institucional. “Nosotros trabajamos duro para que dejaran de incumplir la Constitución y renovamos el Consejo General del Poder Judicial”, recordó. Además, acusó al PP de intentar ocultar sus acuerdos autonómicos con Vox. “Quieren tapar los pactos que vulneran los derechos humanos y que hacen con Vox para gobernar en comunidades autónomas”, concluyó.

El trasfondo de toda la confrontación estuvo marcado por la reciente visita del Papa a España. Durante sus intervenciones públicas, el Pontífice realizó reiterados llamamientos a la búsqueda de la verdad, al cuidado del lenguaje político y al rechazo de la mentira, la violencia verbal y la desinformación. Un mensaje que, lejos de quedar al margen de la pugna partidista, acabó convertido en uno de los principales argumentos del debate parlamentario.

La consecuencia fue una de las sesiones más ásperas del actual periodo de sesiones, en la que las referencias al Papa convivieron con acusaciones de corrupción, denuncias de injerencia institucional, reproches sobre la independencia judicial y una batalla abierta por apropiarse del significado político de un discurso que, paradójicamente, apelaba a rebajar la confrontación.

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