Francina Armengol ha puesto fecha al final de una etapa política que ha marcado durante más de una década la vida institucional de Baleares. La presidenta del Congreso y secretaria general del PSIB-PSOE ha anunciado este sábado que no optará a las primarias de su partido para volver a ser candidata a la presidencia del Govern balear, cerrando así su ciclo al frente del socialismo de las islas. Lo ha hecho con un discurso de cerca de una hora en el que ha combinado autocrítica, reivindicación de su legado político y una dura ofensiva contra el Partido Popular y Vox.

La dirigente socialista ha reconocido que el PSOE ha atravesado “momentos complicados” y que en el seno del partido se han cometido “errores”. Sin embargo, ha defendido que la respuesta de los socialistas siempre ha sido actuar conforme a sus principios y ha rechazado cualquier crítica procedente de la derecha en materia de corrupción.

No aceptaremos lecciones de corrupción”, ha afirmado ante el Consell Polític del PSIB, recordando que el presidente del Consell d’Eivissa, el popular Vicent Marí, es el único dirigente del archipiélago que afronta un juicio por corrupción. “Que cada uno apechugue con su presente y su futuro”, ha añadido.

Pese a abandonar la primera línea de la política autonómica, Armengol no abandona la política institucional. La dirigente ha comunicado que aspira a encabezar la candidatura socialista balear al Congreso de los Diputados en las próximas elecciones generales, una decisión que refuerza su voluntad de mantener un papel relevante en la política nacional.

Loas a Sánchez

Antes de abordar la situación política balear, Armengol dedicó buena parte de su intervención a dibujar un contexto internacional que calificó de especialmente complejo. A su juicio, el mundo atraviesa una etapa marcada por la amenaza de actores que buscan debilitar las democracias y erosionar el sistema multilateral construido tras décadas de acuerdos internacionales.

La presidenta del Congreso alertó del papel de los llamados “grandes tecno-oligarcas”, a quienes acusó de influir en la opinión pública mediante mensajes falsos y campañas de desinformación difundidas a través de las redes sociales y los teléfonos móviles. “Condicionan con mensajes falsos, intencionados y absolutamente perversos”, sostuvo. Según Armengol, el objetivo de estas dinámicas es imponer un modelo basado en el odio, el racismo, la xenofobia y el rechazo a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Frente a ese escenario, la dirigente socialista reivindicó la actuación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y defendió la posición de España en favor del diálogo, la paz y la defensa de las normas internacionales.

Choque con Prohens

El anuncio de su retirada de la política autonómica también sirvió para lanzar un duro balance de los tres años de gobierno de Marga Prohens. Armengol acusó a la presidenta balear de gobernar subordinada a la extrema derecha y de aplicar políticas que, a su juicio, favorecen los intereses de unos pocos frente a las necesidades de la mayoría social.

La líder socialista cuestionó la gestión del Ejecutivo autonómico en ámbitos como la vivienda, la sanidad pública, la financiación autonómica o la masificación turística. También reprochó a Prohens no haber impulsado medidas para contener los precios del alquiler y criticó la falta de vivienda pública en las islas.

En uno de los pasajes más duros de su intervención, Armengol recuperó el concepto de “balearización” para denunciar el modelo territorial que, según ella, impulsa la derecha. La socialista acusó al PP de priorizar la urbanización y la especulación sobre la protección del territorio y el bienestar de los residentes. “No podemos crecer siempre”, defendió, reclamando un equilibrio entre el desarrollo turístico y la calidad de vida de los ciudadanos de las islas.

La dirigente también cargó contra los pactos entre PP y Vox, especialmente por la implantación de medidas vinculadas a la llamada “prioridad nacional”. Según Armengol, estas políticas responden a una agenda excluyente que rompe con los principios de igualdad y cohesión social. El momento más contundente llegó al final de su discurso, cuando resumió su visión sobre la relación entre ambas formaciones. “El PP no necesita a Vox para hacer barbaridades, porque son exactamente lo mismo”, afirmó.

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